Franciscus, Leitmotiv – II Parte | Por José Chacón

FRANCISCUS es una serie de crónicas sobre la visita de un grupo de pastores y teólogos evangélicos (del Movimiento de La Viña) al Vaticano y su reunión con el Papa Francisco. Una serie que poco a poco irá desgranando, en formato literario, una experiencia con muchas enseñanzas y que reafirma la urgencia, el clamor, por un mundo menos dividido.

Primera parte: Franciscus, Via della Conciliazione | Por José Chacón

El camino desde la Via della Conciliazione hasta el portón de entrada a la Ciudad Estado del Vaticano era verdaderamente corto. Bordeando la antigua muralla, el vehículo recorrería no más de un kilómetro antes de ingresar a la jurisdicción de la Iglesia. Desde muchas horas antes las colas de turistas se habían formado para ingresar a los Museos vaticanos. Cientos y cientos de visitantes aguardaban pacientemente para poder entrar. Es en esas aglomeraciones donde se hace realidad la curiosa estadística que posiciona a la Ciudad eclesiástica con el índice de criminalidad más alto del mundo, con un promedio de 1,5 delitos por cada ciudadano. Las multitudes de turistas convierten al Vaticano en un ‘paraíso’ para los carteristas. Me sentí afortunado de no tener que hacer fila e, incluso, de no tener que revisar continuamente si mi billetera aún estaba en el bolsillo del pantalón.

Íbamos camino a una reunión con el Papa Francisco, costaba encajarnos en la realidad, enfundarnos en el momento histórico. Todos los que conformábamos el grupo éramos personas comprometidas con la causa de Cristo. Pastores y teólogos, representantes de un Movimiento de iglesias que se ha extendido por todo el mundo. El Movimiento de La Viña nació en el Estado de California de la mano de un músico apasionado. John Wimber, junto a otros visionarios, rompieron con el statu quo e iniciaron una aventura que se convirtió en marea. Anhelaban una iglesia que conectara con el corazón de la gente y que conectara ese corazón de la gente con el corazón de Jesús. Pronto esa pasión adquirió un magnetismo tan contagioso que saltó de una frontera a otra y de un continente a otro. Con un estilo relajado, los púlpitos se llenaron de pastores de jeans y guayaberas, de hippies de pelo largo que predicaban alegremente, la música eclesiástica fue arrollada por la potencia eléctrica del rock y miles de personas empezaron a corear letras de intimidad con Jesús en un estilo que excedía lo tolerado por la usanza evangélica de la época. Para los reaccionarios y conservadores toda innovación era el primer paso hacia la herejía, pero entre más eran atacados los hippies de La Viña, más virulento se hacía el Movimiento. Corría la década de los 80s.

Para los reaccionarios y conservadores toda innovación era el primer paso hacia la herejía… una frase que podría sentenciar a cada generación, a cada religión, a cada denominación o a cada iglesia. El miedo a lo nuevo, al cambio, a la vida de brazos abiertos, sigue resultando el ingrediente principal de las pugnas y divisiones, sigue siendo la bacteria que infecta el corazón de toda iglesia. El miedo a admitir los errores, las faltas y el miedo a perder poder sigue minando a la Iglesia, a todas las iglesias. John Wimber fue un hombre de brazos abiertos, lleno de errores que no dudó en confesar. Sus canciones empezaron a cantarse en las reuniones de La Renovación Carismática de la Iglesia Católica, sobre todo su famosa “Canción del Espíritu”. Pero también impactó de manera contundente a la Iglesia Anglicana, a través de Nicky Gumbel, el fundador de “The Alpha Course”, un curso de iniciación al cristianismo que ha sido impartido en 169 países, en 112 idiomas y a más de 27 millones de personas.

Toda innovación es el primer paso hacia la herejía. Es también el pensamiento de muchos reaccionarios de la jerarquía de la Iglesia Católica que se oponen al tono en que el nuevo Papa ha emprendido su pontificado. Pero ya volveremos a esto más adelante.

Nos acercábamos a la entrada. Los soldados de la Guardia Suiza saludaron mecánicamente, custodiando la entrada, tal como lo vienen haciendo desde el siglo XVI, esta vez dentro de sus culotte á la française, unos uniformes azules más cómodos y sencillos que los famosos y característicos de colores, permitiendo que la furgoneta ingresara sin problemas ni contratiempos. Por primera vez, desde que subimos al vehículo, hubo silencio total. El traqueteo de los neumáticos sobre los adoquines de la callecita sustituyó nuestras conversaciones. Ahora todos parecíamos meditar. Cada cabeza es un mundo pequeño, pero mundo diferente al fin. Quizás ninguno de nosotros pensaba exactamente en lo mismo, era un silencio expectante, pero acogedor.

Yo pensaba en la maravillosa historia de todos aquellos que han dado sus vidas para que la herida de la separación pudiera ir sanándose. ¡Y qué herida más grande es la que divide a la Iglesia! Hasta el día de hoy hay quienes trabajan por ensanchar la brecha, luchan por conservar viva la profunda laceración, se desviven por lanzar sal sobre ella y piden sangre, justo ahí donde Dios pide sutura. De hecho, que una delegación de pastores evangélicos entrara tan campante al Palacio Apostólico y conversara con un Papa, habría sido absolutamente impensable durante varios siglos. Siglos en los que, claro está, hubo persecución, tortura, destierro y matanzas. El solo recuerdo de la llamada Noche de San Bartolomé debería seguir erizándonos la piel. Aquella masacre de hugonotes (protestantes franceses), ocurrida la noche del 24 de agosto de 1572 en Paris. La campana de la iglesia de Saint Germaint Auxerrois, que durante siglos había avisado a los ciudadanos de París para que tomaran las armas, tocó a rebato. Los guardias asesinaron hugonotes, mujeres y niños incluidos. Los ciudadanos de a pie siguieron su ejemplo y la voz corrió rápidamente a otras localidades francesas donde los hugonotes eran minoría y ahí corrieron la misma suerte.



Sobre el autor:


José Chacón nació en San José de Costa Rica en 1978. Ha realizado estudios en Comunicación Colectiva, Biblia y Teología y Estudios del Mediterráneo Antiguo.
Es escritor, y conferencista. Ha sido profesor en varias universidades. Es autor de los libros «El Decálogo” , «Spiro», «Paradoxa”, «Libre, tener fe y no morir en el intento”, “Mysterium Salutis” y “Cambio de Planes”. Miembro del Foro de Diálogo Interreligioso de Costa Rica y egresado del Programa Internacional (IVLP) del Departamento de Estado (USA) en el tema de Diálogo Interreligioso. Ha estado involucrado en temas migratorios como embajador de ACNUR Centroamérica, es fundador de la Editorial Abyad, la agencia literaria Lectopatía, el Museo de la Empatía de Costa Rica y Letras de Costa Rica en Madrid. Actualmente vive en Costa Rica junto a su esposa Laura y sus dos hijos, Santiago y Paula.


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Autor: José Chacón

José Chacón nació en San José de Costa Rica en 1978. Ha realizado estudios en Comunicación Colectiva, Biblia y Teología y Estudios del Mediterráneo Antiguo. Es escritor, y conferencista. Ha sido profesor en varias universidades. Es autor de los libros "El Decálogo” , "Spiro", "Paradoxa”, "Libre, tener fe y no morir en el intento”, “Mysterium Salutis” y “Cambio de Planes”. Miembro del Foro de Diálogo Interreligioso de Costa Rica y egresado del Programa Internacional (IVLP) del Departamento de Estado (USA) en el tema de Diálogo Interreligioso. Ha estado involucrado en temas migratorios como embajador de ACNUR Centroamérica, es fundador de la Editorial Abyad, la agencia literaria Lectopatía, el Museo de la Empatía de Costa Rica y Letras de Costa Rica en Madrid. Actualmente vive en Costa Rica junto a su esposa Laura y sus dos hijos, Santiago y Paula.

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