La voz de los invisibles | Por Abel García

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Jesús paró un día en un pueblo llamado Sicar, en territorio no amigo. Era mediodía, y sus discípulos se habían ido a buscar provisiones. Él, en un pozo, esperaba y al rato una mujer se acerca a buscar agua. De manera sorprendente, le dirige la palabra y tiene un largo diálogo con ella, cosa tan rara que se dice que los discípulos "se maravillaron de que hablaba con UNA mujer" (Jn. 4:27, RV60). Ella tiene todo en contra: mujer, samaritana, sin marido, apartada -buscaba agua sola, a la mitad del día- pero a ella le dice con una claridad pasmosa: "Yo soy [el Mesías], el que habla contigo" (Jn. 4:27, RV60). Se acerca a ella, la escucha, y a una invisible revela lo más maravilloso de su mensaje, la naturaleza de su ministerio.

Si no es con Diezmos ¿Cómo podría una iglesia financiar sus gastos? | Por Osías Segura

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Es una realidad que toda iglesia tiene sus gastos, y por tanto requiere de ingresos. Hay recibos que pagar, hay un local que rentar, hay personal que requiere de su salario, e impuestos que pagar. ¡Toda congregación necesita cubrir sus gastos! Quiero presentar unas nueve sugerencias que una iglesia podría seguir para mantener un presupuesto firme sin abusos espirituales.

Algunas iglesias logran financiar mucho de lo que tienen “a pura fe.” ¡Y así debe ser, pero sin abusar de la fe de las personas! Para mí ha sido triste ver templos a medio construir, o mal o baratamente construidos pues el pastor tenía mucho corazón y poco cerebro. Permítanme hacer una serie de sugerencias que ayudaría a algunas iglesias a mejorar sus finanzas sin pedir diezmo. Para ello utilizare el ejemplo que Pablo presenta en primera de Corintios 16 (vv.1-2): “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.”

No hay mentira que prefiera más que la verdad (sobre Juan 8,31-32) | Por Juan José Barreda

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“¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves? Cuando la mentira es la verdad...” (Divididos, “Qué ves”)

Como muchas otras noches, el timbre sonó repetidas veces. En un primer momento quise seguir durmiendo. Sabía de qué se trataba. Seguramente era alguna persona más con urgencias que querría que la ayudara con dinero.

Como muchas otras noches, me propuse pensar en segunda instancia que esta persona debía de estar muy necesitada para pedir ayuda en plena madrugada. Me vestí rápidamente y mientras bajaba las escaleras le dije a Dios: "Yo no puedo salvar a nadie. Obra tú, Señor". Muchas veces, por entusiasmo o por soberbia, esas palabras no estuvieron en mis labios. Otras, quizá por egoísmo, simplemente no hubo que confrontarlas porque rechacé a quienes tocaron mi puerta. Escalón a escalón me preparé para escuchar al Señor a través de mi prójimo necesitado. Ya dije que no siempre fue así mi corazón, pero de un tiempo a ese, lo era por la gracia de Dios. Mientras descendía a la puerta poniéndome algo de abrigo para el frío, seguí pidiendo sabiduría divina que me permitiera ver como Dios ve, que viera a mi prójimo a través de Sus ojos. Abrí la puerta...

Teología en tiempos de incertidumbre - III Parte: El Dios débil | Por Ulises Oyarzun

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Después de contemplar la encarnación de Dios en una persona llamada Jesús, donde el trascendente se hace inmanente y el "Todopoderoso" tiene todo el poder para hacer justamente lo contrario, hacerse un feto y morir. Pues si no hubiese muerto en la cruz, de todas maneras en algún momento hubiese muerto.

No sé qué tanta seguridad podemos abrogarnos los humanos de entrar en el corazón mismo del misterio llamado Dios y describirlo como quien describe un sapo en disección. Juan resume en el prólogo de su evangelio una creencia propia del Antiguo Testamento: "A Dios nadie le ha visto nunca" Juan 1;18.

¿Es el diezmo estafa o mandamiento? | Por Osías Segura

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En realidad el diezmo no es una estafa, aunque hoy por hoy algunos estafan con dicha práctica. Tampoco es un mandamiento, aunque otros lo tomen así. Entonces, ¿Qué es el diezmo? Lo difícil de desarrollar este tema es que toca muy profundamente tradiciones que hemos considerado como sacramentos a través de los siglos. Es decir, el diezmo se ha considerado por siglos, desde la perspectiva evangélica, como una practica sagrada e incuestionable. Otro problema es la pobreza formativa de algunos pastores para entender la continuidad y discontinuidad que existen entre el Antiguo y Nuevo Testamentos. ¿Qué debemos desechar del Antiguo Testamento? ¿Qué es viejo, y qué es nuevo? Esto demuestra la pobreza teológica y la pereza de pensamiento critico de algunos pastores, aun más aquellos de bajo nivel educativo. Pero la iglesia de hoy debe considerar el estudiar y discutir estos temas para responder con obediencia a las Escrituras. Este tema del diezmo hace unos años parecía innecesario de discutir. Hoy ante los abusos de los chamanes NEO-apóstoles y predicadores electrónicos, se ha tornado necesario discutir el tema y este articulo es un intento teológico de iniciar la discusión, para que esta continúe en nuestras iglesias.
 
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