La aplicación de teorías económicas al campo religioso (Rational Choice Theory)

Por Víctor Aguilar, Chile

Imgagen: Pixabay
Existe un nuevo método o paradigma para abordar el estudio de la realidad religiosa actual los cuales se enmarcan dentro de un estudio de lo que se conoce como: "La aplicación de teorías económicas y de la elección racional (rational choice) a los fenómenos religiosos".[1] Algunas de sus ideas se inspiran más en la historia norteamericana que en la experiencia europea y cuestionan seriamente la teoría de la secularización. Esta nueva teoría de la “Lógica de Elección Racional” utiliza conceptos e imágenes económicas para comprender la realidad religiosa, afirmando básicamente que los distintos grupos religiosos existentes compiten igualmente dentro de una lógica de mercado. Esta teoría sostiene además que la afiliación religiosa de los creyentes consumidores es algo natural y esperable en una situación de pluralismo religioso. También plantean que en la realidad religiosa existe igualmente una oferta religiosa dispuesta a captar nuevos creyentes consumidores.

La teoría "Rational Choice" considera seis formas de comprender el fenómeno religioso y la elección de la misma bajo los términos de la lógica de Mercado, siendo estas las siguientes:

Los bienes religiosos son riesgosos: Esto quiere decir que, ninguna religión garantizará el éxito de algún favor concedido que pudiera realizar el creyente consumidor, sean éstas largar oraciones, sacrificios de ayunos, mandas, largas caminatas, u otros. Por tanto, el individuo al elegir determinada oferta religiosa, corre el riesgo también que, en dicha organización o grupo religioso el producto o servicio religioso no sea lo que esperaba. Esta sería una de las razones que permiten la movilidad de los creyentes consumidores entre las distintas ofertas religiosas en busca de aquellas que puedan garantizar la respuesta divina o espiritual (producto/servicio) por el esfuerzo o sacrificio entregado (medio de intercambio) por el creyente.

Los bienes religiosos son producidos colectivamente: Estos necesitan ser vendidos dentro de un mercado público y donde efectivamente deben ser ofrecidos de manera vigorosa. Independientemente de que existan prácticas religiosas individuales, el sentido y legitimidad que adquiere lo religioso, será solamente en la medida que sea colectivo. Ejemplo; al tomar algún líquido milagroso, o el realizar una larga oración con ayuno incluido, u otra conducta religiosa, etc., quien legitimará y dará sentido a dichas prácticas será el grupo o la organización religiosa a la cual se pertenezca. Por tanto, el sentido de lo religioso tiene que satisfacer a la demanda de sus creyentes consumidores como forma de garantizar su viabilidad en el tiempo.

Los individuos evalúan los bienes religiosos de la misma manera que evalúan los otros bienes. Aquí, los creyentes consumidores diagnostican si el servicio y productos ofrecido por tal o cual religión les sirve o no. En otras palabras es ver lo religioso en términos de costos v/s beneficios. Bajo la lógica de mercado los individuos eligen tal o cual oferta religiosa, por los beneficios que tal o cual religiosidad le pueden otorgar mejores beneficios. Es lo que podríamos llamar aquí como: "cotizando el mercado religioso" y finalmente escoger la que mayor beneficios me entrega o entrega al creyente.

Los productos religiosos deben ser activamente ofrecidos en el mercado: Las distintas organizaciones religiosas no sólo ofrecen sus productos religiosos en el mercado religioso, sino que también lo venden vigorosamente ofreciendo algo distinto de sus demás competidores. Este “algo” es el elemento diferenciador que logra constituir finalmente un público diferente. Ej.: el mundo evangélico latinoamericano ofrece el sentido de una expresiva y amistosa comunidad durante sus cultos, a diferencia de la iglesia católica durante sus misas. Así también el pastor que nace desde la comunidad misma de sus creyentes consumidores, a diferencia del cura que es un producto impuesto desde afuera.

La transformación de secta e Iglesia es el motor de la economía religiosa: Parte de la base que las "barreras de entrada", es decir, los requisitos previos para ingresar a una determinada organización religiosa, van a detonar una suerte de mercado restringido o abierto, dependiendo del grado de flexibilidad que se tengan de estas mismas. En la medida que se flexibilizan las barreras de entrada, mayores posibilidades se tendrán de captar potenciales consumidores creyentes. No así las sectas, que actúan como un elemento restrictivo del mercado, acogiendo pocos creyentes consumidores por las barreras de entradas que éstas mismas establecen. Por lo tanto, en la medida que se liberan éstas barreas, permitirán fortalecer la dinámica del Mercado y Competitividad de la sociedad religiosa.

Los grupos religiosos estrictos eliminan el problema de los "oportunistas o parásitos": Estos son los que se benefician del grupo u organización religiosa, pero sin contribuir a su desarrollo y crecimiento como organización religiosa. Por las mismas razones se "eliminan" éstos creyentes consumidores porque son una amenaza o un riesgo al bienestar y progreso de la organización religiosa. En las agrupaciones más ortodoxas aquel o aquellos que no participan activamente en la organización, quedan fuera del sistema, donde la propia comunidad finalmente se encarga de ignorarlos y aislarlos. Ejemplo: pueden quedar fuera los que no ofrendan y diezman en una agrupación evangélica, pueden quedar fuera los que de vez en cuando asisten a la iglesia, pueden quedar fuera los que no participan en ninguna tarea o trabajo de la iglesia, etc.

Conclusión: De acuerdo con lo anteriormente expresado y como ya es sabido, el fenómeno o realidad religiosa es posible de ser abordada desde varias disciplinas científicas, formulando teorías al respecto. Desde el punto de vista económico que, si bien para muchos religiosos dicha teoría puede ser demasiado fría, calculadora y racionalista, la verdad es que es una teoría que tiene una lectura de la realidad religiosa muy interesante y muy útil en el campo de la sociología de la religión. No estamos seguros de afirmar que dicha teoría interprete única e íntegramente la realidad religiosa, considerando que el contexto socio-cultural Norteamericano es muy distinto al contexto socio-cultural Latinoamericano. Cada nación en su contexto social particular y bajo un contexto continental culturalmente distinto (Norteamericano, Latinoamericano, Europeo, Asiático, etc.) las teorías no siempre se pueden aplicar a una misma realidad. La teoría conocida como: “Rational Choice Theory” es una teoría que según expertos en sociología de la religión no aplicaría a la realidad Latinoamericana.

No es casualidad que desde la década de los 90 en adelante, la globalización sobre todo neoliberal en América Latina, han dado cuenta que la dinámica y lógica del Mercado, lo permeó todo e incluso lo religioso. Pero otra cosa diferente es aplicar ésta teoría íntegramente a la realidad cultural latinoamericana. Esta teoría no explica totalmente la razón de la "elección racional" de alguna determinada religión necesariamente por sus costos v/s beneficios, sino que existen aspectos psicológicos y factores culturales también que explican la elección de tal o cual religión. Un ejemplo de lo anterior es que la oferta de ser "católico" en Latinoamérica es más fácil que ser judío, ya que cualquiera puede ser católico, en cambio para ser judío se tiene que pertenecer a una familia de tradición judía. También, el hecho de seguir la tradición religiosa familiar desde que se nace, es otro factor donde dicha teoría no aplica (sobre todo en los sectores rurales donde es fuerte el pentecostalismo latinoamericano).

Lo religioso tiene la particularidad que está por sobre la fría y calculada racionalidad material, por tanto no operaría en términos lógicos de la misma manera en Latinoamérica. Es muy posible que ésta teoría no tenga problemas de ser aplicada en el contexto de la cultura Norteamericana, pensando que dicha nación reúne las condiciones para aquello, es decir, ser parte de un continente desarrollado, con un fuerte Mercado Neo-Liberal, Globalizado y Moderno. La aplicación de ésta teoría nace bajo los parámetros culturales del Mercado Norteamericano, a diferencia de la cultura Latinoamericana que es una cultura donde la emocionalidad, intimidad, sentimiento, experiencia subjetiva, las relaciones comunitarias, superstición, juegan un papel de identidad, además de ser un continente subdesarrollado, siendo partes como clientes del Mercado Internacional y donde la modernidad en América Latina, también es muy cuestionada. No todo opera bajo la lógica de oferta y demanda, y no todo opera bajo la elección racional de costo v/s beneficio íntegramente en Latinoamérica.

Considerando las enseñanzas del maestro de Belén, registradas por sus discípulos y que hoy podemos nutrirnos espiritual e intelectualmente, creemos que la vida religiosa no debe ser inspirada por la obtención de algún beneficio material personal. Llegar a una comunidad ya sea cristiana, judía, islámica, etc., debe ser siempre por una verdadera necesidad de búsqueda espiritual. Ahora bien, es comprensible y es una realidad que miles de personas llegan por diferentes motivos a una comunidad religiosa y también son muchos los motivos por las cuales las personas se cambian de una iglesia a otra. Pero lo que debe quedar en claro es que, cualquiera que sea la religión que estemos hablando sobre todo la cristiana, ésta no tiene como propósito prioritario brindar algún beneficio a los intereses personales de los creyentes para que queden satisfechos y contentos. Recordemos que seguir las enseñanzas de Jesús, puede significar que muchas veces tengamos que renunciar a nuestros propios intereses y deseos personales.

Notas:

[1] Alejandro Frigerio, "Teorías económicas aplicadas al estudio de la religión: ¿hacia un nuevo paradigma?", Boletín de lecturas sociales y económicas, UCA - FCSE - año 7 - Nº 34, Edición de la Pontificia Universidad Católica Argentina <> Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Noviembre de 2000, p.35

Sobre el autor
Victor Aguilar  es chileno. Licenciado en Teología por el Seminario Teológico Bautista de Chile y Magister en Teología por el Seminario Internacional Teológico Bautista de Buenos Aires.  Diplomado en “Religión en la Era Global” en el Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile. Actualmente se desempeña como Capellán en la Corporación Nacional de Ayuda al Enfermo Renal (CONADI) y como secretario de la Comunidad de Reflexión y Espiritualidad Ecuménica (CREE).  


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