Latinoamérica en el pensamiento de Martin Luther King, Jr: No violencia, solidaridad e internacionalismo

Retrato editorial de Martin Luther King con mapa de América Latina y escenas históricas que representan su pensamiento sobre justicia, no violencia e internacionalismo

El estudio del pensamiento del Dr. Martin Luther King, hijo, en su mayoría gira alrededor de su lucha por los derechos civiles (integración de lugares públicos, acceso a la educación y participación en el proceso electoral), su práctica de la no violencia y su crítica a la guerra de Vietnam. No podemos negar que estas fueron sus preocupaciones principales. Una lectura atenta y concienzuda de sus escritos permite descubrir una profunda conciencia internacionalista y solidaria. Esa conciencia solidaria internacional se da desde su compromiso por los derechos humanos, su posición antiimperialista y su opción por la no violencia.

Portada del libro

Tengo un sueño. Ensayos, discursos y sermones

Tengo un sueño. Ensayos, discursos y sermones reúne la palabra pública y pastoral de Martin Luther King Jr. en toda su densidad ética y espiritual. Desde la no violencia activa hasta la crítica a las leyes injustas y la desigualdad económica, estos textos muestran a un líder que pensó la fe como fuerza histórica. No es solo memoria del movimiento por los derechos civiles, sino una interpelación vigente sobre justicia, dignidad y responsabilidad colectiva. Leerlo hoy confirma que su voz sigue siendo necesaria cuando la esperanza parece escasa y la injusticia persiste.

Dentro de su internacionalismo y solidaridad, podemos señalar, en primer lugar, su dura crítica al sistema racista del apartheid en el sur de África. En su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, en 1965, señaló lo siguiente: “Los peligros de una guerra racial: de estos peligros hemos tenido repetidas y profundas advertencias. Es en esta situación, en la cual a la gran masa de sudafricanos se le niega su humanidad, su dignidad, se les niega la oportunidad, se les niegan todos los derechos humanos; es en esta situación que muchos de los más valientes y de los mejores sudafricanos sirven largos años en la cárcel, con algunos ya ejecutados; en esta situación, en Estados Unidos y Gran Bretaña tenemos una responsabilidad única. Porque somos nosotros, a través de nuestras inversiones, a través de la incapacidad de nuestros gobiernos para actuar con decisión, los culpables de reforzar la tiranía sudafricana. Nuestra responsabilidad nos presenta una oportunidad única. Podemos unirnos en la única forma de acción no violenta que podría traer libertad y justicia a Sudáfrica, la acción a la que los líderes africanos han apelado, en un movimiento masivo por sanciones económicas”.

Estas expresiones demuestran que, para el Dr. King, el problema racial de Sudáfrica de aquel momento no era solo un problema racial, sino que tenía su fundamento en los intereses económicos de las dos grandes potencias de entonces: Estados Unidos y Gran Bretaña. La lucha contra el racismo y la pobreza, entendía King, se sostenía sobre una estrategia de atacar la base de ambos: el sistema económico. Para King, una de las estrategias no violentas más efectivas e importantes era todo aquello que atacara la estructura económica.

Vietnam y la crítica al imperialismo

En segundo lugar, volvemos a ver su vena solidaria en su discurso “Beyond Vietnam” (Más allá de Vietnam) de 1967, cuando apunta: “Hemos destruido sus dos instituciones más queridas: la familia y la villa. Hemos destruido su tierra y sus cultivos. Hemos cooperado en la destrucción de la única fuerza política revolucionaria no comunista de la nación, la Iglesia Budista Unificada. Hemos apoyado a los enemigos de los campesinos de Saigón. Hemos corrompido a sus mujeres e hijos y matado a sus hombres. Ahora queda muy poco para construir, salvo la amargura. Pronto, las únicas bases sólidas que quedan se encontrarán en nuestras bases militares y en el concreto de los campos de concentración que llamamos “caseríos fortificados”. Los campesinos bien pueden preguntarse si planeamos construir nuestro nuevo Vietnam por estos motivos. ¿Podríamos culparlos por tales pensamientos? Debemos hablar por ellos y plantear las preguntas que no pueden plantear. Estos también son nuestros hermanos”.

El Rev. King nos da un análisis profundo de la guerra de Vietnam. Esta guerra llevó a la destrucción del sistema económico del Vietnam de la época: “hemos destruido sus dos instituciones más queridas: la familia y la villa”. Segundo, su posición antiimperialista le permite afirmar que el gobierno estadounidense apoyaba al enemigo del pueblo: “hemos apoyado a los enemigos de los campesinos de Saigón”. Por último, vemos su solidaridad con el campesinado y el pueblo vietnamita cuando afirma que “debemos hablar por ellos y plantear las preguntas que no pueden plantear”.

Portada del libro

Mas allá de Vietnam

Más allá de Vietnam recoge uno de los pronunciamientos más radicales y valientes de Martin Luther King Jr., donde la fe cristiana se convierte en denuncia ética frente a la guerra. Desde la Iglesia Riverside, King expone la guerra de Vietnam como una violencia que castiga a los pobres en ambos lados y desafía a Estados Unidos a elegir la coexistencia no violenta antes que la autodestrucción. Esta edición preserva íntegro el discurso y lo ofrece como una interpelación vigente para quienes entienden la justicia como un compromiso moral ineludible.

América Latina en la mirada de King

Su opinión internacional más desconocida es su visión sobre América Latina. Los únicos lugares de América Latina que visitó King, de los cuales tengo conocimiento, fueron México, Brasil, Jamaica y Puerto Rico. A pesar de ese desconocimiento público, a través de su correspondencia podemos ver el interés de varios grupos en América Latina para que les visitara.

El 20 de junio de 1965 dio el discurso de graduación en la University of the West Indies en Mona. El tema de su presentación fue “Facing the Challenge of a New Era” (Enfrentando los retos de una nueva era).

Fue invitado por la Fraternidad de Reconciliación y Paz de Latinoamérica para hablar (conferencia pública y discurso principal) en la Consulta sobre la No Violencia y la Revolución Social en Montevideo, en mayo de 1966, invitación que el Dr. King no pudo honrar.

En varias ocasiones recibió invitaciones para visitar Brasil. En 1965, el Fellowship of Reconciliation de Brasil le invitó a participar en una serie de conferencias. La Iglesia Metodista de Brasil le invitó a la celebración de su centenario en 1967, la cual tampoco pudo aceptar por compromisos previos.

Sabemos que visitó Puerto Rico en cuatro ocasiones, de las cuales hay muy poca información y no han sido estudiadas a profundidad, sobre todo su impacto en la vida política y religiosa de la isla. Debemos agradecer a nuestro maestro, Rev. Dr. y Lic. William Fred Santiago, quien en su libro comenta sobre las visitas del Pastor King a la isla.

La primera ocasión fue en 1960, cuando hizo una parada en el aeropuerto camino a Brasil para la reunión de la Alianza Mundial Bautista.

La segunda ocasión fue en 1962, para la celebración de los 50 años de la Universidad Interamericana por medio del Fellowship of Reconciliation. Visitó los recintos universitarios de Mayagüez y Río Piedras. Además, compartió con el estudiantado y el profesorado en el Seminario Evangélico de Puerto Rico. Estuvo en el programa radial Pico a Pico en WKAQ Radio. En su alocución en el Seminario Evangélico de Puerto Rico denunció públicamente la intervención estadounidense en la guerra de Vietnam, cinco años antes de su discurso sobre Vietnam en 1967 en Riverside Church, en la ciudad de Nueva York.

La tercera ocasión fue en 1964, cuando estuvo varias semanas terminando de editar uno de sus libros. Se cree que estuvo hospedado en la finca de Roberto Clemente, de quien era amigo.

La cuarta ocasión fue en 1965, luego de la otorgación del Premio Nobel de la Paz 1964, en relación con la Asamblea Mundial de la Iglesia de Cristo. El domingo 15 de agosto, en la mañana, recibió un homenaje por parte de la Legislatura de Puerto Rico. Fue entrevistado ese mismo día, en la tarde, en el programa Frente a la Prensa de WIPR. Luego de esa entrevista regresó a Atlanta camino a Los Ángeles. Su estadía en esta ocasión fue muy breve (alrededor de 48 a 52 horas) debido al alzamiento popular en la ciudad de Watts, en California, días antes de su llegada a Puerto Rico.

Crítica al intervencionismo en América Latina

Su discurso del 4 de abril de 1967, en la Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, es un excelente punto de partida para explorar su internacionalismo, solidaridad y no violencia. De igual manera, es un importante punto de partida para descubrir su conocimiento y su compromiso con América Latina: “En 1957, un funcionario estadounidense sensible dijo que le parecía que nuestra nación estaba en el lado equivocado de la revolución mundial. Durante los últimos diez años hemos visto emerger un patrón de represión que ahora justifica la presencia de asesores militares estadounidenses en Venezuela. Esta necesidad de mantener la estabilidad social para nuestras inversiones explica la acción contrarrevolucionaria de las fuerzas estadounidenses en Guatemala”.

Nos habla del hecho histórico del golpe de Estado y la contrarrevolución de 1954, que fue organizada y coordinada por el gobierno de los Estados Unidos, la United Fruit Company y algunos terratenientes guatemaltecos. Esta acción derrocó, el 27 de junio de 1954, al presidente de Guatemala en aquel momento, Jacobo Árbenz. Luego del golpe militar se estableció un régimen anticomunista que se basó en la corrupción, la censura, la represión y la persecución de los opositores políticos. Las prácticas de tortura, secuestro y persecución de opositores políticos al régimen, así también como de personas con ideas reformistas, tachadas de comunistas, fueron una constante a partir del inicio del proceso contrarrevolucionario.

De igual manera, podemos apreciar su conocimiento de la realidad de Venezuela en los años 1960. En 1961, el gobierno de los Estados Unidos había invertido sobre un millón de dólares en el ejército venezolano. En 1964, cientos de asesores militares estadounidenses participaron, junto al ejército venezolano, en la exitosa “Operación Martillo y Yunque”, cuyo propósito era la destrucción de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional. A finales de 1964, más de 1,200 soldados venezolanos se habían graduado de la Escuela de las Américas en Panamá.

En su escrito Nonviolence and Social Change (La no violencia y el cambio social) de 1967, King señala lo siguiente sobre América Latina: “Pero los movimientos en nuestros países solos no serán suficientes. En América Latina, por ejemplo, los movimientos de reforma nacional casi han perdido la esperanza en los métodos no violentos; muchos jóvenes, incluso muchos sacerdotes, se han unido a movimientos guerrilleros en las colinas. Muchos de los problemas de América Latina tienen sus raíces en los Estados Unidos de América, por lo que necesitamos formar un movimiento sólido y unido, concebido y llevado a cabo de manera no violenta, para que la presión pueda ejercerse sobre la estructura de poder en la capital y el gobierno, desde ambos lados del problema a la vez. Creo que tal vez sea la única esperanza de solución no violenta en América Latina hoy en día; y una de las expresiones más poderosas de la no violencia puede provenir de la coalición internacional de fuerzas de conciencia social que operan fuera de los marcos gubernamentales”.

Su afirmación de que “incluso muchos sacerdotes se han unido a movimientos guerrilleros en las colinas” nos hace sospechar que King debía conocer la existencia de Padre Camilo Torres y Néstor Paz. El primero, Camilo Torres, fue un sacerdote colombiano que en 1965 decidió abandonar su hábito sacerdotal y se unió a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional en Colombia, y murió en su primer combate guerrillero en 1966. El segundo, sacerdote boliviano, se unió en los años 60 al Ejército de Liberación Nacional, organizado y dirigido por Ernesto “Che” Guevara, y murió en 1969. Dos sacerdotes latinoamericanos que decidieron, desde su compromiso cristiano y sacerdotal, unirse a los movimientos de lucha en sus respectivos países.

Su reflexión sobre cómo atender el problema —“formar un movimiento sólido y unido, concebido y llevado a cabo de manera no violenta”— y la creación de “una coalición internacional de fuerzas de conciencia social que operan fuera de los marcos gubernamentales” nos hace pensar que King conocía algo del trabajo de Dom Hélder Câmara y su movimiento de minorías abrahámicas. Sabemos que hubo correspondencia de Dom Hélder con King, felicitándolo por el Premio Nobel de la Paz, pero no conocemos el resultado de sus conversaciones ni el paradero de esa correspondencia.

La reflexión de King no es una crítica a los movimientos armados de liberación. Es una afirmación de que al igual que ha pasado con los negros de Estados Unidos, en América Latina el pueblo ha sido empujado a la violencia por la persecución, la pobreza, la exclusión y la explotación. Es más que todo, una advertencia para los que usan la no violencia como excusa para justificar sus miedos y su apoyo al status quo y mantener distancia de las luchas sociales. King citaba con mucha frecuencia unas palabras de Gandhi en la cual éste afirmaba que prefería que la gente luchara, aunque fuera violentamente por la justicia y no se escudaran detrás de la no violencia para no asumir una postura ante la realidad de opresión. Decía el Mahatma “si uno tiene que escoger entre la cobardía y la violencia es mejor pelear porque la cobardía es un nivel más bajo moral que la violencia”.

Neocolonialismo y actualidad latinoamericana

En el capítulo “The World House” (La casa mundial), en su libro Where Do We Go From Here (¿A dónde vamos ahora?) de 1967, hace una descripción clara y precisa de América Latina en aquel momento: “En todas partes de América Latina uno encuentra un resentimiento tremendo hacia los Estados Unidos, y ese resentimiento es siempre más fuerte entre las personas más pobres y de color del continente. La vida y el destino de América Latina están en manos de las corporaciones de los Estados Unidos. Las decisiones que afectan las vidas de los sudamericanos aparentemente las toma su gobierno, pero casi no hay democracias legítimas vivas en todo el continente. Los gobiernos están dominados por cárteles enormes y explotadores que roban a América Latina de sus recursos al tiempo que entregan una pequeña rebaja a unos pocos miembros de una aristocracia corrupta, que a su vez no invierten en su propio país para el bienestar de su propio pueblo, sino en bancos de Suiza y los campos de juego del mundo. Aquí vemos el racismo en su forma más sofisticada: el neocolonialismo”.

Esta es una certera y precisa descripción de América Latina del Dr. King, no solo para 1967, sino también para 2025. Cincuenta y ocho años después, las condiciones de América Latina siguen siendo prácticamente las mismas: decisiones impuestas por el gobierno estadounidense, políticas de embargo que empobrecen nuestras sociedades, corrupción de los gobiernos latinoamericanos y, sobre todo, la realidad del neocolonialismo. Este, como producto del capitalismo internacional, mantiene a nuestros países a merced de las políticas económicas, no solo de los Estados Unidos, sino también del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Estas instituciones imponen fuertes medidas que profundizan la explotación, la pobreza y la exclusión.

Hemos visto que el Rev. King entendía que el problema no era meramente la guerra, la pobreza y la explotación. Sabía que esas realidades tenían raíces más profundas; que eran simplemente síntomas de un sistema que él mismo denunciaba: una sociedad basada en el capital y las ganancias. Comprendía que las políticas internacionales del gobierno estadounidense justificaban la explotación, la pobreza y el racismo. Sus palabras son proféticas porque aún hoy, en 2025, seguimos batallando y siendo víctimas de los mismos males, no solo en América Latina, sino en el mundo globalizado dominado por el neoliberalismo: pobreza, explotación y militarismo.

Concluyo con una cita de su discurso del 4 de abril de 1967 en Riverside Church, donde podemos reconocer la profunda vena profética y solidaria del Dr. King: “La guerra en Vietnam no es más que un síntoma de una enfermedad mucho más profunda dentro del espíritu estadounidense, y si ignoramos esta realidad aleccionadora, nos encontraremos organizando comités ‘clero y laicos interesados’ para la próxima generación. Ellos estarán preocupados por Guatemala y Perú. Ellos estarán preocupados por Tailandia y Camboya. Ellos estarán preocupados por Mozambique y Sudáfrica. Estaremos marchando por estos y una docena de otros nombres y asistiremos a mítines sin fin, a menos que haya un cambio significativo y profundo en la vida y la política estadounidenses. Entonces, tales pensamientos nos llevan más allá de Vietnam, pero no más allá de nuestro llamado como hijos del Dios viviente”.

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