Martin Luther King: “Fuertes de espíritu…”

Manos humanas sobre una Biblia abierta en una mesa de madera, con una marcha pacífica desenfocada al fondo, como símbolo de la espiritualidad cristiana y la justicia social inspiradas en Martin Luther King.

Uno de los escritos que nos permiten apreciar la espiritualidad de King es, precisamente, su ensayo “Fuertes de espíritu, tiernos de corazón”. La actualidad de su mensaje, encarnado en su vida, cobra hoy una vigencia fundamental. Su propuesta, tomada del Evangelio según San Mateo, capítulo 10, versículo 16, nos presenta una síntesis acertada de lo que seguir a Cristo implica para la persona que opta por esta perspectiva de vida.

Portada del libro

Sobre el amor

Sobre el amor reúne textos esenciales de Martin Luther King Jr. donde el amor aparece no como sentimiento privado, sino como fuerza ética, espiritual y social capaz de transformar la historia. Desde su vocación pastoral, King articula una teología del amor inseparable de la justicia, la no violencia y la dignidad humana. Leer este libro es volver al corazón de su fe cristiana y de su compromiso radical con la humanidad.

En este escrito, con el fin de precisar los contrastes, de una parte afirma: “Consideremos, en primer lugar, la necesidad de un espíritu fuerte, caracterizado por un pensamiento incisivo, apreciación realista y juicio firme”. Tal perspectiva constituye parte esencial del carácter de su gesta auténticamente evangélica y radical. En contraste con esta afirmación, continúa señalando: “El hombre de espíritu débil tiene siempre miedo al cambio. Se siente seguro del status quo y tiene un miedo casi morboso a la novedad”. La espiritualidad, en la perspectiva de Martin Luther King, no es una mera religiosidad rehén de una piedad alienante; es una actitud resiliente, marcada por una sabiduría solidaria y revolucionaria.

Nuestros diseños sociales y culturales predominantes carecen de una apertura pedagógica efectiva que propicie la formación de personas socialmente conscientes de su responsabilidad histórica. Con mucha razón, King señaló en este escrito la carencia de medios de información, incluyendo aquellos identificados con las iglesias, que fomentaran una participación social y un voluntariado comunitario orientados al cambio radical de estructuras de poder e ideologías deshumanizantes.

También proponía en su escrito la opción de ser “tiernos de corazón”. Con este referente, King nos ilumina con una teología eminentemente radical. Así afirma: “La grandeza de nuestro Dios reside en el hecho de que es fuerte de espíritu y tierno de corazón a la vez. Posee ambas cualidades: la austeridad y la dulzura”. El legado de King nos propone la opción de una espiritualidad militante donde la justicia y el amor converjan en la conciencia de la persona humana. No es que pretenda un Estado teocrático ni meramente democrático, sino un nuevo diseño social marcado por la empatía, la reciprocidad, la inclusión, la justicia económica, la ternura, la diversidad cultural, la no violencia, la paz con justicia y el ecocentrismo. En este sentido, el espacio humano no tiene lugar para el racismo, el sexismo, la supremacía racial, la prepotencia cultural, la militarización sistemática ni el culto a la guerra.

Martin Luther King es el gran profeta negro de los Estados Unidos de Norteamérica. Su muerte trágica no canceló la vigencia de su gesta por la justicia y la paz. Para los puertorriqueños, hoy su mensaje nos ilumina a optar por el camino que conduce a una sociedad auténticamente humana; nos propone actuar radicalmente en favor de una justa distribución de la riqueza, de una equidad política que dignifique nuestro carácter como pueblo y del fomento de una calidad de vida sustentada en la plena dignidad humana de cada persona.

Su ideario estuvo siempre cimentado en la práctica plena del amor, la libertad, la igualdad, la construcción de la paz con justicia, el respeto a la diversidad y la pluralidad, la permanente posibilidad del diálogo y, sobre todo, las implicaciones éticas del Evangelio de Jesús de Nazaret. En fin, se requerirá retomar hoy la gesta de Martin Luther King para contrarrestar las agendas que pretenden oprimir a “los fuertes de espíritu” y ridiculizar a “los tiernos de corazón”. En esta síntesis debemos encontrar el sendero para un mundo radicalmente nuevo y mejor.

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