Samuel Escobar y René Padilla: una conversación que sigue viva
Abril es un mes atravesado por la Pascua. La Iglesia todavía canta resurrección cuando la muerte vuelve a hacerse presente. En ese cruce incómodo —vida que irrumpe, despedida que duele— recibimos la noticia de la partida de Samuel Escobar, fallecido el 29 de abril de 2025. Cuatro años antes, también en abril, el 27 de 2021, había partido su amigo, compañero y cómplice teológico: René Padilla.
No logro ver esta coincidencia como un simple dato del calendario. Abril es el mes en que proclamamos que la muerte no tiene la última palabra. Que ambos hayan cerrado su peregrinaje en este tiempo dice algo —no mágico, pero sí profundamente simbólico— sobre la textura de sus vidas. Ambos sembraron una fe encarnada, una esperanza con los pies en la tierra y la mirada puesta en el Reino. Nunca separaron cielo y historia.

En busca de Cristo en América Latina
En busca de Cristo en América Latina, de Samuel Escobar, examina cómo la figura de Cristo ha sido recibida e interpretada en la historia religiosa y social del continente. El libro describe el surgimiento de un protestantismo latinoamericano con rasgos propios, marcado por la herencia misionera y por su diálogo con contextos culturales concretos. A través del análisis de autores clave del pensamiento evangélico regional, Escobar identifica hitos teológicos que ayudan a comprender este desarrollo. El resultado es una lectura cristológica situada, pensada desde América Latina y para América Latina.
Una amistad teológica que marcó generaciones
Samuel y René formaron parte de una generación que se atrevió a pensar la fe desde América Latina sin pedir permiso. Junto a otros y otras, dieron vida a la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL), un espacio donde la teología dejó de ser eco y comenzó a ser voz. Voz nacida del conflicto, de la pobreza, de la fe vivida en contextos de desigualdad.
Desde allí insistieron en algo que hoy suena evidente, pero que entonces era profundamente disruptivo: el evangelio no puede fragmentarse. Evangelización y compromiso social no son tareas rivales, sino dimensiones inseparables de la misión cristiana. A esa convicción le pusieron nombre: misión integral.
Participaron activamente en los congresos de Lausana y dialogaron —no sin tensiones— con el evangelicalismo global. Pero más allá de documentos y declaraciones, lo que dejaron fue una manera de estar en el mundo: pensar con rigor, creer con honestidad, comprometerse sin cinismo.
Una conversación histórica
En el Congreso de Lausana III, celebrado en Ciudad del Cabo en 2010, Samuel Escobar y René Padilla compartieron la plenaria número 3. No fue una ponencia triunfalista ni una clase magistral. Fue, más bien, una conversación honesta entre dos testigos.
Recordaron procesos, encuentros, publicaciones. Volvieron sobre hitos como Bogotá 1969 y Cochabamba 1970, donde comenzaron a tomar forma intuiciones que luego darían cuerpo a la FTL. Nombraron conflictos internos, debates no resueltos, aprendizajes costosos. Nada de épica fácil.
Pero la conversación no quedó anclada en la memoria. Ambos miraron hacia adelante pastoralmente y con preocupación profética. Hablaron de la fragilidad del discipulado, de las heridas abiertas por una globalización excluyente, de la urgencia ecológica como expresión concreta de fidelidad al Creador. Fue uno de esos momentos raros en los que la historia no pesa, sino que empuja.

Una iglesia capaz de volver a pensar la misión
Una iglesia capaz de volver a pensar la misión, de René Padilla, es una invitación urgente a redescubrir la esencia viva y contextual del llamado cristiano. Padilla nos recuerda que el mundo cambia, el dolor se transforma y la misión debe repensarse desde la fidelidad creativa a Dios. No se trata de repetir fórmulas gastadas, sino de discernir cómo seguir a Jesús en medio de nuevos lenguajes, heridas y desafíos. Este libro es una semilla para una iglesia que quiere sanar, aprender y bendecir al mundo con compasión renovada.
Escuchar hoy, cuando ya no están
Volver a esa conversación hoy no es un ejercicio nostálgico. Es un acto de discernimiento. Samuel Escobar ya no está, René Padilla tampoco, pero sus palabras siguen haciendo su trabajo silencioso: incomodar, orientar, corregir, animar.
Escucharlos hoy es preguntarnos qué hemos hecho con la herencia recibida. Si la misión integral sigue siendo una práctica viva o solo una consigna repetida. Si nuestras iglesias han aprendido a habitar las tensiones del mundo real sin diluir el evangelio ni blindarse ante el sufrimiento.
Abril nos recuerda que la resurrección no cancela la muerte, pero la atraviesa. Tal vez por eso sus partidas en este mes no cierran una conversación. La dejan abierta.
Aquí puedes ver el video completo de la conversación entre Samuel Escobar y René Padilla en Lausana III.

