Por Harold Segura, Colombia y Costa Rica
Adviento, Esperanza que transforma
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¿Qué cosas son las que alegran a Jesús? ¿Cuáles son las que lo hacen reír y alabar al Padre? Una de ellas la encontramos en este texto bíblico. A él le alegra la forma desconcertante en la que actúa el Padre, sobre todo al hacer que los pequeños («los que son como niños») sean grandes dentro de su Reino… y descubrir que los grandes son en realidad muy pequeños.
Jesús no solo acepta que Dios actúe así, sino que también comparte esa perspectiva que lo llena de alegría. Está de acuerdo en que a los que casi nunca han tenido oportunidades en este mundo se les dé trato preferencial (¿VIP?) como agentes de sus proyectos salvíficos.
El Maestro actuó en consonancia con esta perspectiva del Padre: se acercó a los niños y a las niñas, dialogó con los pecadores, sanó a los enfermos, valoró a los maltratados, exaltó el lugar de las mujeres y se volvió amigo de publicanos despreciados. Todo esto lo practicó con profunda alegría.
Hacer la voluntad de Dios tiene que ver hoy también con aquello que produce nuestras alegrías… meta difícil de alcanzar en una época cuyas alegrías dependen de las cosas que podemos comprar (consumismo) o de las apariencias sociales que logramos proyectar (arribismo).
A los cristianos y cristianas se nos invita a actuar como Jesús actuó (1Jn 2.6). En ese camino de vida encontramos los motivos de la verdadera alegría.
Sobre el autor:
El pastor y teólogo Harold Segura es colombiano, radicado en Costa Rica. Director de Fe y Desarrollo de World Vision en América Latina y El Caribe y autor de varios libros. Anteriormente fue Rector del Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia.