El Rev. Dr. Martin Luther King Jr. nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, y fue asesinado el 4 de abril de 1968 en Memphis, Tennessee.
El asesino le disparó a las 6:01 p. m. mientras se encontraba en el balcón del hotel Lorraine. MLK murió poco después en el hospital, a los 39 años.
El movimiento que lideró el pastor bautista logró la aprobación, por parte del Congreso, de la Ley de los Derechos Civiles en 1964, que prohibió la discriminación basada en la raza, el color, la religión, el sexo u origen nacional en Estados Unidos.

Tengo un sueño. Ensayos, discursos y sermones
Tengo un sueño. Ensayos, discursos y sermones reúne la palabra pública y pastoral de Martin Luther King Jr. en toda su densidad ética y espiritual. Desde la no violencia activa hasta la crítica a las leyes injustas y la desigualdad económica, estos textos muestran a un líder que pensó la fe como fuerza histórica. No es solo memoria del movimiento por los derechos civiles, sino una interpelación vigente sobre justicia, dignidad y responsabilidad colectiva. Leerlo hoy confirma que su voz sigue siendo necesaria cuando la esperanza parece escasa y la injusticia persiste.
El Congreso votó a favor de convertir el cumpleaños de Martin Luther King Jr. en un día festivo federal en 1983, aunque la primera celebración no tuvo lugar hasta 1986, y no fue hasta el año 2000 que se convirtió en un día festivo plenamente reconocido en los 50 estados.
Su esposa, Coretta Scott King, impulsó este esfuerzo, que requirió muchos años de campaña, incluida una petición escrita con más de seis millones de firmas, antes de que finalmente se aprobara en el Congreso. Esto ocurrió a pesar de la oposición de figuras como el senador republicano Jesse Helms y muchos de sus colegas en ambas cámaras. La ley designó el tercer lunes de enero como día festivo a nivel federal.
Algunos biógrafos de la vida de King concuerdan en que sus ideas políticas a finales de la década de los sesenta podrían enmarcarse en lo que hoy se conoce como socialismo democrático, que proponen líderes como el senador independiente Bernie Sanders (Vermont), la representante demócrata Alexandra Ocasio-Cortez (Bronx) y el recién inaugurado alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, del Working Families Party.
Trump representa un peligro para los Estados Unidos y para la humanidad.
Con la reelección de Trump, el movimiento de los derechos civiles en EE. UU. ha sufrido un duro golpe y un gran retroceso. Con el apoyo de la mayoría republicana en el Congreso y la complicidad de la mayoría conservadora en la Corte Suprema de Justicia, Trump está impulsando una agenda xenófoba, antiinmigrante y antiminorías.
En la cosmovisión trumpista y su movimiento MAGA, el hombre blanco anglosajón es superior al resto de la raza humana. Considera a Estados Unidos, con su «Destino Manifiesto», como la nación preeminente por sobre todas las demás.
Resucitando la nefasta Doctrina Monroe de 1823, Trump dio la orden de atacar Venezuela. En la madrugada del 3 de enero de este 2026, unos 250 drones, jets, bombarderos y helicópteros de última generación invadieron los cielos sagrados de Caracas y sus alrededores.
Las bombas y misiles cayeron a menos de dos kilómetros de donde vivo, en la Base Aérea Libertador, en La Carlota, causando pánico en la población, especialmente entre niños, niñas y ancianos.
El Fuerte Militar Tiuna (a unos 14 kilómetros de mi apartamento) fue el principal objetivo, además de otros aeropuertos y puertos pequeños en los estados La Guaira, Miranda y Aragua. Todo esto ocurrió después de que acciones encubiertas de interferencia electrónica y electromagnética dejaran a ciegas los radares y permitieran la rápida eliminación de los mismos, además de las defensas de baterías antiaéreas.
No todos los objetivos fueron militares.
También cayeron misiles sobre casas, apartamentos e incluso un depósito de medicinas para pacientes renales. Aún sigo procesando todo lo ocurrido, mientras sentimientos de dolor, rabia e impotencia me embargan por los más de cien muertos y un número mucho mayor de heridos.
Estoy consciente de que a muchos venezolanos en el extranjero y a muchas personas de otros países no les importaron esas bombas y esos misiles. Total, no cayeron en su vecindario. Incluso hubo quienes lo celebraron.
Pero no dejo de reflexionar en un pensamiento de Martin Luther King:
«Estamos inmersos en una red indestructible de relaciones mutuas, atados a un mismo destino. Cualquier cosa que afecte a una persona de manera directa, afecta indirectamente a todos.»
King y su pensamiento en contra de la guerra
Los sentimientos antibélicos de King surgieron públicamente por primera vez en marzo de 1965, cuando declaró que «se gastan millones de dólares cada día para mantener a las tropas en Vietnam del Sur y nuestro país no puede proteger los derechos de los negros en Selma» (King, 9 de marzo de 1965). King dijo a los periodistas en Face the Nation que, como ministro, tenía «una función profética» y, como «alguien muy preocupado por la necesidad de la paz en nuestro mundo y la supervivencia de la humanidad, debo seguir tomando una posición en este asunto» (King, 29 de agosto de 1965).
Las ideas de MLK en la etapa final de su vida expresaban un análisis diferente al del principio de su ministerio y activismo.
Ya no hablaba solo de igualdad racial, sino de justicia económica y de una transformación social más profunda. Criticaba la industria militar y la guerra de Vietnam, que consideraba innecesaria.
El 4 de abril de 1967, Martin Luther King Jr. pronunció en la Iglesia Riverside, en Nueva York, un discurso contra la guerra en Vietnam.

Mas allá de Vietnam
Más allá de Vietnam recoge uno de los pronunciamientos más radicales y valientes de Martin Luther King Jr., donde la fe cristiana se convierte en denuncia ética frente a la guerra. Desde la Iglesia Riverside, King expone la guerra de Vietnam como una violencia que castiga a los pobres en ambos lados y desafía a Estados Unidos a elegir la coexistencia no violenta antes que la autodestrucción. Esta edición preserva íntegro el discurso y lo ofrece como una interpelación vigente para quienes entienden la justicia como un compromiso moral ineludible.
Expresando «mi conciencia no me deja otra opción», King describió los efectos nocivos de la guerra tanto para los pobres de Estados Unidos como para los campesinos vietnamitas, e insistió en que era moralmente imperativo que en Estados Unidos se tomaran medidas radicales para detener la guerra por medios no violentos.
En una versión del sermón «Transformados y no conformistas», pronunciado en enero de 1966 en la Iglesia Bautista Ebenezer, en Atlanta, Georgia, donde era pastor, King expresó su oposición a la guerra de Vietnam, describiendo la agresión estadounidense como una violación de los Acuerdos de Ginebra de 1954, que prometían la autodeterminación.
Es el mismo Acuerdo de Ginebra que violó Trump al ordenar el bombardeo sobre mi nación y que sigue violando al ordenar ataques indiscriminados contra otros países.
The Washington Post, en una editorial, señaló que el discurso de King había «disminuido su utilidad para su causa, para su país y para su pueblo» debido a una visión simplista y errónea de la situación («Una tragedia», 6 de abril de 1967). A pesar de las críticas públicas, King siguió criticando y oponiéndose a la guerra de Vietnam por motivos tanto morales como económicos.
El legado moderno de King
Actualmente hay líderes cristianos protestantes en EE. UU. que me dan esperanza de que el legado de paz de King no ha muerto.
El reverendo Dr. Rafael Warnock, pastor principal de la Iglesia Bautista Ebenezer en Atlanta, donde ganó reconocimiento por su liderazgo religioso y activismo social. Su trabajo se ha enfocado en temas como justicia racial, derechos civiles y reforma de la salud. Es la primera persona negra en representar al estado de Georgia en el Senado federal.
El reverendo Dr. William J. Barber II, ministro protestante y copresidente de la campaña nacional Poor People’s Campaign, que aborda la pobreza y la injusticia sistémicas.
El Dr. Cornel West, académico y profesor en el Seminario Teológico Union, en Nueva York, es un destacado filósofo, teólogo y activista político, reconocido por su profunda reflexión sobre justicia racial, desigualdad económica y la condición del pueblo negro en Estados Unidos.
LaTosha Brown y Cliff Albright, cofundadores del Black Voters Matter Fund, trabajan para fortalecer los derechos civiles y el poder electoral de la comunidad negra.
Stacey Abrams, dedicada a combatir la supresión del voto y a promover elecciones justas en Georgia y en todo Estados Unidos.
Ashad Robinson, presidente de Color of Change, la organización en línea más grande del país dedicada a la justicia racial. Robinson utiliza las plataformas digitales para redefinir el activismo y lograr un cambio duradero, empleando métodos modernos para combatir el racismo sistémico.

Yo tengo un sueño
Yo tengo un sueño reúne en una cuidada edición coleccionable el discurso que marcó un antes y un después en la historia de los derechos civiles. Pronunciado en 1963 frente al Lincoln Memorial, el texto de Martin Luther King Jr. articula con maestría tradición bíblica, documentos fundacionales de Estados Unidos y referencias literarias para sostener una visión ética de justicia e igualdad. Su fuerza no reside solo en la retórica, sino en la hondura moral que sigue interpelando a cada generación. Leerlo hoy confirma que este sueño no pertenece al pasado, sino a una tarea aún inconclusa.
Estos líderes y sus organizaciones demuestran que el legado de resistencia no violenta y la búsqueda de la igualdad de King continúa hoy, adaptándose a los retos modernos y manteniendo fidelidad a sus principios fundamentales de justicia y dignidad humana.
Los estadounidenses deben detener a Trump antes de que sea demasiado tarde.
La responsabilidad principal de detener las aventuras guerreristas de Trump recae sobre los ciudadanos estadounidenses; al fin y al cabo, ellos son los principales responsables de que Trump esté en la Casa Blanca.
El expresidente Joe Biden tiene una gran cuota de responsabilidad por no haberse hecho a un lado a tiempo y pasar a la historia como el líder demócrata que derrotó a Trump y luego se retiró por el bien común. El Partido Demócrata y sus divisiones internas tienen otra cuota de responsabilidad.
Los pastores y líderes evangélicos anglosajones, como Franklin Graham y compañía, tienen gran parte de culpa por su hipocresía religiosa y por haber apoyado a alguien que representa lo opuesto a los valores éticos del Evangelio.
Los pastores latinos que apoyaron a Trump deberían sentir vergüenza, especialmente Samuel Rodríguez y su organización, la Conferencia Hispana de Liderazgo Cristiano (NHCLC), por la forma en que está persiguiendo, encarcelando y deportando a migrantes, muchos de los cuales son miembros de sus iglesias evangélicas.
También son responsables los hombres afroamericanos que no votaron por una de sus hermanas, mostrando un machismo retrógrado.
Las elecciones al Congreso de medio mandato, el 3 de noviembre de este año, proveen una gran oportunidad para que muchos enmienden los errores cometidos. Veremos si los estadounidenses se comportan a la altura de este momento histórico, tan peligroso para el mundo, y devuelven al Congreso su capacidad de control y balance frente a un Poder Ejecutivo que, bajo Trump, opera como si fuese un emperador romano.
El pensamiento de King debe inspirarnos en tiempos difíciles
Es necesario resistir y continuar organizando, no solo en EE. UU. y América Latina, sino también en el mundo entero, siguiendo el ejemplo de King y teniendo presentes sus palabras del 28 de agosto de 1963, al finalizar la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, frente al Lincoln Memorial:
«Nos esperan días difíciles. Pero ahora ya no me importa, porque he estado en la cima de la montaña… He mirado por encima y he visto la tierra prometida. Puede que no llegue allí con ustedes. Pero quiero que sepan esta noche que nosotros, como pueblo, llegaremos a la tierra prometida».
No hay que perder nunca la esperanza en la posibilidad de otro mundo posible, pero debemos trabajar intencionalmente para construirlo desde nuestras esferas y espacios de influencia. Es oportuno recordar las palabras de MLK cuando expresó:
«El cambio no llega sobre las ruedas de la inevitabilidad, sino que llega a través de la lucha continua».
«Si no puedes volar, entonces corre; si no puedes correr, entonces camina; si no puedes caminar, entonces gatea, pero hagas lo que hagas, tienes que seguir avanzando».
Desde esta Venezuela herida en lo profundo de su alma libertaria, confiamos en que el sueño del Reverendo Dr. Martin Luther King Jr. sigue vivo y vigente, a pesar de las circunstancias difíciles para nuestro país, para nuestra región y para el mundo entero. Y como afirmó MLK:
«Venceremos porque el arco del universo moral es largo, pero se inclina hacia la justicia… La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar el odio; solo el amor puede hacerlo».
Artículo publicado originalmente en Hispanic L.A., reproducido con permiso de su autor.

