En memoria de Arturo Chacón | Por Víctor Rey


Por varias razones, la noticia de la partida de Arturo Chacón a mejor vida la noche del mismo día en que sucedió me conmovió profundamente. Pensé en lo paradójico de la fecha: El día Internacional del libro. Y unos días antes de la partida de Gabriel García Márquez y de la Semana Santa donde recordamos la vida, pasión y muerte de nuestro Señor. Creo que así fue la vida de Arturo, nos inspiró a leer a entender a través de la sociología la realidad latinoamericana, nos motivó a buscar en libros y revistas la información necesaria y todo desde una profunda fe cristiana. Todo esto me vino a la mente y lo recuerdo en los años ochenta en las reuniones casi clandestinas que teníamos como CREE en la sede de FUNCASE.

Conocí a Chacón el año 1983 cuando estábamos formando el Círculo de Reflexión y Estudios Evangélicos hoy conocido como Comunidad de Reflexión y Espiritualidad Ecuménica (CREE). El propósito era promover la reflexión a nivel interdenominacional especialmente entre los profesores de las varias instituciones teológicas de la ciudad, estudiantes universitarios y de instituciones teológicas en un contexto de dictadura militar. Las reuniones mensuales de ese grupo me proveyeron la oportunidad de entablar amistad con Arturo Chacón, entre otros, y de crecer en mi aprecio por él como persona y como teólogo.

No somos “ese” cristo | Por Nicolás Panotto

“Debemos ser como Cristo”, se nos dice. ¿Pero de cuál “cristo”? ¿Somos conscientes de las relatividades, opiniones, sensibilidades, miedos, hasta patologías, atrocidades y maldades que se entrecruzan en nuestros discursos al momento de nominar “ese” cristo que enarbolamos como símbolo?

¿Qué sucede en nosotros/as cuando nos vinculamos con “ese” cristo que –como decimos- carga sobre sus espaldas las culpas del mundo? (Culpa: palabra compleja, si la hay. ¿Culpa de quién? ¿De qué? ¿Quién lo dice? ¿Desde cuándo?) ¿No se proyecta acaso un martirio heroico que más que traer salvación, nos lleva a la perdición –a veces a escapar- del ser y del sentir, en pos de cumplir con el sacrificio que solicita el “Padre” (que puede ser cualquiera –una institución, una persona, un discurso, una tradición- que sepa escenificar su rigor para imponer lo que desea)? ¿Tenemos que ser como “ese” sufrido chivo emisario que se entrega por completo, enmudecido y desolado, para que el otro/a no sufra las consecuencias de sus propias acciones?

El amor en los tiempos del cólera o la vida sin límites | Por Víctor Rey

Mi encuentro con esta novela de Gabriel García Márquez, se produjo de forma casual. Había llegado hace algunas semanas a estudiar Comunicación Social en la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, y estaba aburrido de leer textos en francés. Un amigo, médico costarricense que también estaba haciendo estudios de postgrado en esa universidad me prestó el libro con una condición: "solamente por una semana". Primeramente me pareció rara la condición, pero mi amigo me dijo: "Usted tomará este libro y no descansará hasta que lo termine" y así fue. Lo leí en menos de una semana. Hace un tiempo atrás a una amiga en Chile le comenté este hecho, hizo la prueba y le sucedió lo mismo. No pudo dejar de lado la novela del Gabo.

El Dios discapacitado | Por Nicolás Panotto

Nancy Eiesland
Así se titula el libro de la teóloga Nancy Eiesland -quien nació con una discapacidad congénita-, el cual representa un sueño que ella tuvo de joven, en el que vio a Dios acercársele en silla de ruedas. Ese sueño la llevó a reflexionar profundamente sobre la identificación de Dios con las y los discapacitados/as, y sobre cómo se redefine el sentido mismo de encarnación a la luz de su experiencia y corporalidad. La pregunta es: ¿qué significa que Dios se hace cuerpo desde la perspectiva de la discapacidad?

Este interrogante representa un elemento central en la búsqueda de pautas bíblico-teológicas sobre un tema en particular. Toda construcción teológica se apoya en una comprensión y definición de lo divino. Las preguntas y circunstancias de la historia interpelan nuestras imágenes de Dios, así como nuestras construcciones teológicas redefinen los transitares cotidianos. Instaura esa tensión constitutiva de lo teológico, casi irresoluble pero positiva, al mantener vivo el movimiento de la fe y la espiritualidad.

Este fin de semana, Visión Mundial realizará las "12 Horas de Solidaridad: Ayuno Solidario"



¿Sabías que América Latina es el continente más desigual e inseguro de todo el mundo? ¿Sabías que los que más sufren ante las situaciones de pobreza y violencia son los niños y las niñas? Esto sucede porque son descuidados, están expuestos a diferentes tipos de abuso (físico, sexual, emocional) y son presa fácil de la explotación comercial (sexual, laboral) o de cualquier otro tipo de violencia. La violencia es un flagelo social porque afecta a sus víctimas de por vida, dañando su autoestima, maltratando su integridad física, truncando sus sueños e impidiendo que Dios cumpla su propósito en ellas. Estadísticamente, los más afectados por la violencia en el mundo son los niños, niñas y adolescentes.
 
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