Declaración final de la consulta sobre la niñez (CLADE IV) | Rumbo al CLADE V

Seguimos compartiendo documentos de los CLADES, preparándonos para el CLADE V. Compartimos la  declaración final de la consulta sobre la niñez realizada en el CLADE IV en Quito, Ecuador en Septiembre del 2000.

Los 105 participantes de la consulta sobre Ministerios con la Niñez (dentro del IV Congreso Latinoamericano de Evangelización, realizado en Quito, Ecuador, en Setiembre del 2000, con la participación total de 1300 líderes de la Iglesia Evangélica Latinoamericana), desea compartir con la Iglesia Latinoamericana las reflexiones y conclusiones producidas durante el tiempo de hermandad y de búsqueda del Señor que tuvimos.

La Iglesia ha sido partícipe de haber hecho invisibles a los niños y las niñas en la vida cotidiana. Debemos partir de esta confesión para iniciar con fe y dedicación una nueva etapa de arrepentimiento y de corrección de esta realidad.

La niñez es la fase donde la persona humana es más vulnerable ante las dificultades de su entorno lo que le ha producido, y le produce, una crítica y lamentable situación en todos nuestros países por lo hostil de su entorno. Nuestro Dios nos ha hablado a nosotros su pueblo, constantemente a través de su Palabra, sobre su amor y profunda preocupación de aliviar y restaurar la dignidad y el dolor que estas condiciones producen a las personas.

La familia, pero también la Iglesia, ha perdido protagonismo en la formación y atención de las necesidades de los niños. Hay una ausencia de liderazgo de los padres y de los pastores y líderes de las congregaciones y ministerios, en el proceso de desarrollo del niño y la niña, dejando que sean otros los encargados de acompañarlos, de atenderlos y formarlos.

La Iglesia debe apropiarse del proyecto de Dios para la Niñez.

Dios nos ha mostrado en su Palabra, y en su accionar, que tiene un proyecto muy especial y primordial para la niñez. La niñez tiene un lugar especial en su corazón. Es clave, por lo que les da un trato especial.

¿Cuál debe ser la nueva actitud de la Iglesia en esta década?

La Iglesia Latinoamericana requiere de una urgente conciencia, compromiso y dedicación hacia la niñez, es decir, una verdadera conversión hacia ellos. Una lectura del entorno actual, y una lectura de la Palabra de Dios, nos exige cambiar la visión que tenemos con el trabajo de la niñez, y cambiar el orden de las prioridades. Esto nos permitirá poner a la niñez en primer lugar y comprometernos seriamente con la prevención, la atención, la protección, y la formación para su desarrollo. La Iglesia local debe cambiar su centro de gravitación para poner a la niñez en el centro de las prioridades.

El crecimiento sano y sostenido de la Iglesia en este nuevo siglo dependerá de la oferta específica y personal que la Iglesia le dé a la niñez hoy.

Los niños y niñas deben tener un espacio de participación real y efectivo en la familia, la Iglesia, y la sociedad. De lo contrario, solo podemos esperar que continúe invisible y relegado a espacios sin trascendencia, y que sientan que la iglesia es un espacio que no les pertenece.

La Iglesia debe priorizar la producción de metodologías, de curriculums, de materiales, y de producción de capacitaciones para que ayuden a cambiar nuestra visión, nuestra actitud y nuestro compromiso con la niñez, dentro y fuera de los templos.
Las estrategias que debemos seguir.

La situación de la niñez en riesgo no puede esperar, ni las soluciones para ellos se pueden postergar. Las respuestas que el evangelio nos manda a dar tienen que surgir de la Iglesia hoy mismo. Esperar a mañana sería tarde porque habremos perdido la oportunidad de romper con este ciclo nefasto, y de llevar el mensaje del Reino a las actuales generaciones.

El adulto debe volver sus ojos con un nuevo interés y pedir dirección, poder y amor al Señor para una plena dedicación a la niñez, sin límites.

Los participantes proponemos una agenda regional a diez años, que define obligaciones de corto, mediano y largo plazo, y que nos ordena las acciones que debe emprender la Iglesia para asumir un nuevo reto por el bienestar de la niñez. Esta agenda la hemos complementado con unas líneas estratégicas para iluminar los medios necesarios para el trabajo. Ambos productos los hemos preparado bajo reflexión y oración.

Las redes de trabajo son la forma más efectiva de coordinar y racionalizar los escasos recursos, y de construir un solo cuerpo, como lo exige el Señor. Por eso, queremos trabajar juntos y dar testimonio de que somos una Iglesia con un solo sentir en el Espíritu.

Quisiéramos hacer nuestra la exclamación del profeta:

“Levántate, grita por las noches, grita hora tras hora;
Vacía tu corazón delante del Señor, déjalo que corra como el agua;
dirige a él tus manos suplicantes y ruega por la vida de tus niños,
Que en las esquinas de las calles mueren por falta de alimentos”
Lamentaciones 2:19

Sin embargo, pese al escenario desolador, quedamos con fe y esperanza en el futuro de la Obra del Señor con la niñez, porque de alguna forma Él seguirá en control de su Iglesia, y hará prevalecer su voluntad.

En Cristo Jesús

Los participantes de la Consulta sobre Niñez de CLADE IV.

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