Texto completo: 1 Corintios 3: 16-23
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«¿Ignoran ustedes acaso que son templo de Dios y morada del espíritu divino? Si destruyen el templo de Dios, Dios mismo los destruirá a ustedes; no en vano el templo de Dios es algo santo, y ustedes mismos son ese templo». (1 Corintios 3:16,17 BLP)
El ser humano es «templo de Dios y morada del Espíritu divino». Su dignidad se origina en su naturaleza espiritual, «sin distinción de raza, religión y nacionalidad», sin diferencia de clase social, opción ética o procedencia cultural. Es un templo que nadie debería atreverse a pisotear.
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