Por Harold Segura, Colombia y Costa Rica
Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, pintor de la liberación |
Lucas 1:77-79 – NVI
Estos versículos contienen la parte final del cántico profético de Zacarías, el padre de Juan el Bautista. En él se anuncia la función del Bautista: preparar el camino para la venida del Mesías; y la misión de Jesús: dar luz «a los que viven en tinieblas, en la más terrible oscuridad».
Jesús es portador de esperanza, autor de nuestra redención, camino de salvación y luz para el mundo. La celebración de la Navidad es una fiesta de la esperanza que nos transforma. Jesús es la luz que nos ilumina en medio de las sombras de esta vida y el faro que nos orienta en medio de las tormentas
de cada día. Él dijo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.» (Juan 8:12).
Jesús no vino a este mundo, entonces, con el fin de reavivar las tradiciones religiosas, ni para promulgar un código moral que nos hiciera más piadosos que los demás. Su tarea no era la de un sacerdote (a la manera de los sacerdotes de Israel), sino la de un laico; la de un profeta iluminado por el Padre con el encargo de ofrecernos luz para vivir en este mundo. ¡Cuánta falta nos hace la luz en medio de tantas tinieblas!
Por eso, en el pesebre celebramos la venida de la luz que nos llena de esperanza. ¡Bendita Navidad!
Óscar Arnulfo Romero

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