Juan Calvino (1509 – 1564) |
Cuando alguien intenta explicar qué es el calvinismo, no es poco común que recurra a los famosos cinco puntos: depravación total, elección incondicional, expiación limitada, gracia irresistible y perseverancia de los santos – TULIP, según el famoso acróstico inglés. Ahora bien, como estos cinco puntos surgen de una controversia de comienzos del siglo XVII, zanjada en el Sínodo de Dort entre 1618 y 1619, por supuesto no encontraremos nada parecido a tal enumeración en los calvinistas del siglo XVI, ni menos en Calvino. Pero significativamente, tampoco es muy común encontrarlo en los calvinistas inmediatamente posteriores a Dort, en los autores del resto del siglo XVII. Uno puede decir que los grandes entre ellos –Owen, Turrettini, etc.- se movían dentro del marco de estos cinco puntos, los afirmaban y defendían en el contexto polémico correspondiente, pero no los mencionaban como lo particularmente distintivo, no los usaban como introducción para explicar la naturaleza de la visión reformada del cristianismo.
Pero eso no es culpa del calvinismo del siglo XVI o XVII. Más allá de los cinco puntos de Dort, éste se definió en grandes confesiones de fe. Quien las lea se encontrará no con cinco, sino con algo así como 171 puntos (que es el número aproximado de párrafos de la Confesión de Fe de Westminster –si conté bien). Esto puede sonar como buenas noticias o como malas noticias. Son malas noticias para el que cree que lo importante es recitar un listado de puntos distintivos: le será más difícil aprenderse 171 que cinco puntos. Son buenas noticias para el que quiere ser calvinista pero tiene problemas con algún punto en particular: ¡fallar en un punto de 171 da un porcentaje de adhesión bastante más alto que si se falla en uno de cinco! Pero lo que esas dos perspectivas se pierden, es que al poner las cosas en positivo lo que salta a la vista es no un listado de “puntos”, sino un riquísimo entramado en que cada enseñanza está estrechamente conectada con el resto. Por eso acostumbramos (con una expresión no muy bonita) hablar del “sistema de doctrina” contenido en estos documentos confesionales.

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