Pedro Casaldáliga: Larga caminada con los pobres de la tierra — Juan José Tamayo

Portada del libro Pedro Casaldáliga: Larga caminada con los pobres de la tierra de Juan José Tamayo, sobre una pintura mural latinoamericana en tonos azules que representa comunidad e infancia.

Este libro no propone una biografía exhaustiva ni un recorrido cronológico tradicional por la vida de Pedro Casaldáliga. Juan José Tamayo opta por otro camino: leer su trayectoria como una unidad coherente entre fe, palabra y práctica histórica. El resultado es un ensayo breve, situado y claramente interpretativo, que entiende la vida de Casaldáliga como una toma de posición sostenida, no como una suma de gestos aislados.

Portada del libro

Pedro Casaldáliga: Larga caminada con los pobres de la tierra

Juan José Tamayo lee la vida de Pedro Casaldáliga como una trayectoria coherente entre fe, palabra y compromiso histórico. El libro recorre su opción radical por los pobres, su defensa de los pueblos indígenas y su manera de entender la espiritualidad como práctica encarnada. Más que una biografía, es una interpretación situada de una fe vivida sin concesiones.

La noción de caminada organiza todo el texto. No es una metáfora literaria ni un recurso retórico: es la clave vital desde la cual Casaldáliga entendió su misión. Caminar con los pobres —no por ellos ni delante de ellos— marcó su llegada al Mato Grosso, su opción por una vida austera, su rechazo de los privilegios episcopales y su confrontación directa con el latifundio, la violencia estructural y una Iglesia más preocupada por el orden que por la justicia.

Tamayo presenta a Casaldáliga como una figura compleja: obispo, poeta, místico, militante, pastor y testigo público. La poesía ocupa un lugar central, no como adorno espiritual, sino como forma de decir la fe cuando el lenguaje teológico tradicional resulta insuficiente. En esa escritura poética se condensan su espiritualidad, su lectura bíblica y su manera de nombrar el sufrimiento y la esperanza de los pueblos amazónicos.

Uno de los aportes más claros del libro es mostrar que, en Casaldáliga, espiritualidad y compromiso histórico no funcionan como esferas separadas. La oración, la contemplación y el silencio no aparecen como refugios privados, sino como prácticas que sostienen la resistencia, la denuncia y la perseverancia. La mística no suaviza el conflicto; lo vuelve soportable y, a veces, inevitable.

El libro dedica un capítulo específico a las causas que atravesaron su vida: la defensa de los pueblos indígenas y afrodescendientes, la dignidad de las mujeres empobrecidas, la tierra como espacio de vida y no de explotación, el diálogo interreligioso y la memoria de los mártires latinoamericanos. Estas causas no se presentan como banderas ideológicas, sino como consecuencias lógicas de una lectura encarnada del Evangelio.

Tamayo no elude las tensiones que rodearon a Casaldáliga: las amenazas de muerte, la vigilancia permanente, los conflictos con el poder político y las fricciones con la jerarquía eclesial. Todo ello aparece integrado en el relato como parte del costo de una fidelidad asumida sin cálculo. El libro no idealiza ni romantiza; interpreta y toma partido.

En términos teológicos, el texto sitúa a Casaldáliga dentro de la tradición latinoamericana surgida tras Medellín y el Pacto de las Catacumbas. Lo vincula con una generación de obispos, teólogos y comunidades que entendieron la Iglesia como una realidad en desplazamiento hacia los márgenes. Hay también un reconocimiento explícito del papel de las mujeres en ese proceso, no como figuras secundarias, sino como portadoras de sentido y continuidad.

Juan José Tamayo, teólogo español con una larga trayectoria en las teologías críticas y del Sur global, escribe desde una posición clara y reconocible. No busca neutralidad ni distancia académica. Su apuesta es mantener vigente la pregunta por el tipo de cristianismo que se encarna cuando la fe se toma en serio sus consecuencias históricas.

Recomendamos este libro porque ayuda a leer a Pedro Casaldáliga sin convertirlo en monumento ni en consigna. Porque ofrece claves para comprender una forma de vivir la fe cristiana atravesada por la tierra, el conflicto y la esperanza concreta. Y porque recuerda que ciertas trayectorias no pertenecen al pasado: siguen operando como criterio, como referencia y como desafío para quienes intentan pensar y practicar la fe desde los márgenes.

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