Aula Abierta — La teología que se estudia (y se vive)
Materia 2: Hermenéutica Bíblica — Artículo 3
Leer la Biblia nunca es un acto neutro. Siempre leemos desde algún lugar: desde nuestra historia, nuestras preguntas, nuestras heridas y esperanzas. Esa constatación, que para algunos puede resultar incómoda, es el punto de partida de una hermenéutica honesta. Después de haber recorrido la aventura de interpretar y de explorar la relación entre el Espíritu y el texto, este tercer artículo de la materia de Hermenéutica Bíblica nos lleva a una pregunta decisiva: ¿qué significa leer la Biblia desde América Latina?
No se trata de añadir un “color local” a la interpretación, ni de forzar al texto a decir lo que queremos escuchar. Se trata, más bien, de reconocer que la Palabra de Dios siempre se encarna en contextos concretos y que la fidelidad al texto incluye tomarse en serio la realidad desde la cual lo leemos.

Hermenéutica bíblica
Hermenéutica bíblica, de José Martínez, es una guía sólida y accesible para quienes desean profundizar en el arte de interpretar las Escrituras. Con una estructura clara —dividida en hermenéutica general y especial— ofrece métodos, actualizaciones y ejemplos prácticos que orientan al lector en cada paso del proceso interpretativo. Su enfoque didáctico lo convierte en una herramienta valiosa tanto para estudiantes de teología como para cualquier persona que quiera comprender mejor la Biblia. Ampliamente documentado y con recursos como cuestionarios y ejercicios, se presenta como una de las obras más completas en español sobre el tema.
Ninguna lectura es inocente: el lector también interpreta
Durante mucho tiempo se enseñó —explícita o implícitamente— que la interpretación bíblica correcta era aquella que lograba desprenderse del contexto del lector para acceder a un significado “puro” del texto. Sin embargo, la hermenéutica contemporánea ha mostrado que esa pretensión es ilusoria. No existe lectura sin lector, ni interpretación sin contexto.
Cada lector se acerca a la Escritura desde una ubicación social, cultural, económica y espiritual determinada. Leer la Biblia desde Europa no es lo mismo que leerla desde África o desde América Latina. Leerla desde la comodidad no es lo mismo que leerla desde la precariedad. Reconocer esto no debilita la interpretación; al contrario, la vuelve más honesta y responsable.
La pregunta, entonces, no es si leemos desde un contexto, sino desde qué contexto leemos y con qué conciencia hermenéutica lo hacemos.
La Biblia nace en contextos: historia, conflicto y esperanza
Antes de hablar de lectura contextual, conviene recordar algo esencial: la propia Biblia es un conjunto de textos profundamente contextuales. Los escritos bíblicos nacieron en situaciones históricas concretas, atravesadas por conflictos políticos, exilios, desigualdades sociales, disputas religiosas, resistencias y búsquedas de sentido.
Israel interpretó su historia a la luz de su fe en medio de la esclavitud, la monarquía, el exilio y la reconstrucción. Las primeras comunidades cristianas leyeron la vida, muerte y resurrección de Jesús en contextos de persecución, marginalidad y tensión con el Imperio. La Biblia no es un manual abstracto; es memoria creyente situada.
Por eso, leer la Escritura desde un contexto concreto no es una traición al texto, sino una continuidad con su propia lógica interna.
¿Qué significa leer la Biblia desde América Latina?
Leer la Biblia desde América Latina implica asumir que nuestro continente no es solo un escenario geográfico, sino una realidad histórica marcada por la colonización, la desigualdad estructural, la pobreza persistente, la violencia, la migración forzada y, al mismo tiempo, por una profunda vitalidad religiosa y comunitaria.
Desde esta realidad, la Biblia suele ser leída con preguntas que nacen de la vida cotidiana: ¿dónde está Dios en medio del sufrimiento?, ¿qué dice la fe frente a la injusticia?, ¿qué significa la esperanza cuando las promesas parecen demorarse?, ¿cómo vivir la solidaridad en contextos de exclusión?
La hermenéutica latinoamericana no busca instrumentalizar la Biblia para un proyecto ideológico, sino escuchar cómo la Palabra dialoga con estas preguntas reales. Se trata de una lectura que no separa fe y vida, teología y realidad social, espiritualidad y compromiso.
Texto, contexto y comunidad: una hermenéutica encarnada
Uno de los aportes más significativos de la lectura bíblica latinoamericana ha sido insistir en que la interpretación no es solo un acto individual, sino un ejercicio comunitario. En comunidades eclesiales de base, círculos bíblicos y espacios pastorales, la Escritura se lee en diálogo con la experiencia colectiva.
Este enfoque reconoce un movimiento circular: la vida plantea preguntas al texto, el texto ilumina la vida, y la comunidad discierne el camino a seguir. No se trata de reemplazar la exégesis por la experiencia, sino de articular ambas dimensiones de manera fecunda.
Aquí, la hermenéutica deja de ser un ejercicio exclusivamente académico y se convierte en una práctica eclesial, pastoral y espiritual. La Biblia no se estudia solo para comprenderla, sino para vivirla.
Riesgos y discernimientos necesarios
Leer la Biblia desde el contexto latinoamericano no está exento de riesgos. Existe la tentación de reducir el texto a una sola clave —social, política o económica— empobreciendo su riqueza teológica. También existe el peligro de absolutizar una experiencia particular como si fuera la única lectura legítima.
Por eso, una hermenéutica contextual responsable necesita sostener varios equilibrios:
entre texto y contexto, entre rigor exegético y sensibilidad pastoral, entre tradición e innovación, entre fe personal y discernimiento comunitario.
La lectura latinoamericana más fecunda no es aquella que abandona el estudio serio del texto, sino la que lo profundiza desde preguntas reales y urgentes.
Del texto al contexto… y de regreso al texto
Leer la Biblia desde América Latina no significa quedarse solo en el contexto. El movimiento hermenéutico es siempre de ida y vuelta. El texto interpela nuestras realidades, pero también corrige nuestras lecturas, cuestiona nuestras simplificaciones y amplía nuestros horizontes.
En este diálogo, la Escritura conserva su alteridad: no dice solo lo que queremos oír. A veces incomoda, desinstala, confronta. Precisamente ahí radica su fuerza transformadora.
La hermenéutica latinoamericana, en su mejor expresión, no domestica la Biblia; se deja transformar por ella.
Una lectura situada, fiel y esperanzada
Leer la Biblia desde América Latina es un acto de fidelidad y de esperanza. Fidelidad al texto, que nació en contextos de sufrimiento y búsqueda. Esperanza en que la Palabra sigue teniendo algo que decir en medio de nuestras realidades complejas.
Este tercer artículo de la materia de Hermenéutica Bíblica en Aula Abierta nos recuerda que interpretar la Escritura no es escapar del mundo, sino leerlo con los ojos abiertos y el corazón atento. Entre el texto antiguo y nuestro presente latinoamericano se abre un espacio de encuentro donde la fe se piensa, se ora y se vive.
En el próximo artículo entraremos de lleno en los métodos de interpretación bíblica, para seguir profundizando en esta tarea apasionante y necesaria.
Bibliografía recomendada
En español
- José M. Martínez, Hermenéutica Bíblica.
- Luis Alonso Schökel, La Palabra Inspirada.
- Pablo Richard, La fuerza espiritual de la iglesia de los pobres.
- Elsa Támez, Hermenéutica feminista de la liberación.
- Carlos Mesters, La interpretación popular de la Biblia.
- Juan Luis Segundo, El dogma que libera.
En inglés
- Anthony C. Thiselton, The Two Horizons.
- Kevin J. Vanhoozer, Is There a Meaning in This Text?
- Manfred Oeming, Contemporary Biblical Hermeneutics.
- N. T. Wright, Scripture and the Authority of God.

