El Dios de los mil nombres… | Por Ignacio Simal

¡Socorro! ¡Por favor ayúdenme! La petición de auxilio rompía el silencio de la noche. Causaba inquietud a los que la escuchaban desde sus hogares. Pero a quién se dirigía el desesperante llamado, nadie lo sabía. No citaba el nombre, ni los apellidos del anónimo receptor del mensaje. Bien podía haber pedido auxilio diciendo claramente a […]