La Diversidad Creadora de la Divinidad | Por Esther Baruja



Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó .
Génesis 1:27 (1)


Jacques Derrida afirma que la univocidad del texto lo empobrece (2) por tanto con este ejercicio hermenéutico busco encontrar relevancia en otras interpretaciones sobre al texto desde el interés que existe en la Iglesia Cristiana por entender, aceptar, celebrar a nuestras/os hermana/os LGBT (3).

En el libro de Génesis tenemos dos relatos de la creación, aunque en esta ocasión me centraré en el primer relato que ocurre en el sexto día luego de la creación de la luz, los cielos, la tierra y las hierbas, la luna y el sol, los peces y los animales de la tierra. En el segundo relato de Gen. 2 el orden tiene una secuencia diferente.

El versículo 27 se inicia así “Y creó Dios (Elohim)”.  

Elohim es el nombre que aparece en el texto en hebreo. Elohim es el plural del sustantivo masculino El (ej. El Eyon, El Shaddai) y aparece unas 2500 veces en toda la Biblia Hebrea (AT). Su uso no solo se refiere al Dios de Israel, como por ejemplo en 1 Sam 28:13b “He visto dioses (elohim) que suben de la tierra —dijo la mujer a Saúl”.

El nombre compuesto YHWH Elohim aparece recién por primera vez en Gen 2:4. Este sustantivo plural, Elohim, es el usado hasta ese entonces. Elohim concuerda con el verbo en plural que aparece en el versículo anterior 1:16 “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Dios, descripto en plural-existencia, crea.

La aparición del término Elohim, según Mark Smith, se debe a “traducibilidad vertical (4))” que se trata de la apropiación de los dioses cananitas -que formaban parejas o grupos de dioses de diversas jerarquías- a la tradición hebrea primitiva cuya posterior re-interpretación desembocó en la creencia en YHWH como único Dios. El texto de Génesis presenta en su composición reminiscencias de creencias anteriores al monoteísmo hebreo.

Entonces tenemos un Dios cuya descripción denota pluralidad y vemos que Elohim creó “al hombre (el adam- ser humano/la humanidad) a su imagen”.

Aquí la palabra adam no es un nombre propio, es un sustantivo con artículo que puede ser traducido como ser humano/humanidad que deriva de la palabra adamah que significa tierra.

El ser creado de la tierra, el terrestre. En este caso muchas de las traducciones han preferido usar “hombre” pero como veremos más adelante es mejor usar “ser humano”.

En Génesis 2:7 aparece este juego de palabras, “Jehová Dios (YHWH Elohim) formó al ser humano (el adam) del polvo de la tierra (adamah (5))”.

Así vemos a Dios que se comunica dentro de su pluralidad, se invita a sí mismo diciendo “hagamos” y lleva a cabo la creación de adam/ser humano, de la humanidad a su semejanza. Una deidad plural que se manifiesta como Uno y que crea Uno con características plurales.

Este primer ser creado aún no tiene sexo específico ya que el texto no nos dice eso, es por eso que podríamos asumir que adam es un ser andrógino (6)), un ser que contiene en sí mismo lo femenino y lo masculino y todas sus posibles combinaciones, y que fue creado/a a la imagen de Dios. El Dios que no tiene sexo ni género pero que a cuya semejanza la humanidad fue creada. Entonces inferimos que las características de la Divinidad Creadora están depositadas limitadamente en su creación. Si entendemos a Dios por sus revelaciones, deducimos su compleja creatividad, la que no deja ni siquiera que un atardecer sea igual al anterior, cuya diversidad imaginativa quedó demostrada en los colores, texturas, sabores, aromas que otorgó mundo al que dio vida.

¿Por qué no transferir también esa diversidad a las complejidades del ser humano?

Continuando con el texto, leemos que “varón (zakar) y hembra (ne-keva) los creó”. Aquí no se usan las mismas palabras que encontramos en el segundo relato de la creación de Génesis 2:23 que describen a la mujer como “ishah” y al hombre como “ish”.

Entonces, en el primer relato (que tiene orden y eventos diferentes que el segundo relato) no hay explicación de cómo el primer ser andrógino o multigénero -adam- se convirtió en varón y hembra como si ocurre en el segundo relato del capítulo 2 cuando Eva es sacada del costado del también andrógino Adán.

Otro ejemplo de la ilimitada posibilidad que nos ofrece esta descripción de la creación “varón-hembra” está en el entendimientos de otra de las descripciones binarias que disponemos en el texto, la creación de los cielos y la tierra.

Sobre el cielo sabemos de la inmensa variedad de galaxias en el universo, así como sobre la tierra la variedad de la fauna y flora terrestre es aún desconocida. Pero al decir cielos y tierra no lo entendemos como realidades simples, sabemos que dentro de estas categorías hay inmensas y diversificadas expresiones de existencia.

Por tanto, creo que esta diferenciación varón y hembra de la que habla Génesis 1:27 explica el entendimiento dentro de la sociedad patriarcal en la cual se inició el texto. Comprensión encuadrada en las construcciones de género de ese tiempo y espacio. Pero éstas valoraciones culturales humanas limitadas no deberían afectar nuestro entendimiento de la diversidad intrínseca del acto creativo de una fuerza Divina indescriptiblemente compleja.

Por eso, en este caminar hacia la justicia del Reino-Comunidad Amada de Dios, al re-pensar sobre una creencia que creemos estática e inamovible tengamos en mente la riqueza de la polisemia de sentido en el texto bíblico y escudriñemos nuestro corazón a la luz de nuestra fe en Jesucristo que nos invita a romper esquemas así como él los rompió hizo en su tiempo.

Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28

Notas: 

1.Reina-Valera 1995.
2. Deconstruction and criticism. Harold bloom. Ensayo “Living on” por Jacques derrida. página 73.
3. Abreviatura correspondiente a los términos: lesbiana, gay, bisexual y transexual.
4. God in Translation: Deities in Cross- Cultural Discourse in the Biblical World by Mark S. Smith. página 273.
5. Eerdmans Dictionary of the bible. David Noel Freedman, Allen C. Myers, Astrid B. Beck. página 18.
6. The Origins of Biblical Monotheism: Israel's Polytheistic Background and the Ugaritic Texts. página 90.

Sobre la autora:
Esther Baruja es Psicóloga Clínica. Inició sus estudios teológicos en el Seminario Isedet en Buenos Aires.  Fue obrera de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (CIEE) en su país natal, Paraguay.  Actualmente vive en Chicago-EEUU con su compañera Kati y está en el último año de Maestría en Divinidad en Chicago Theological Seminary.   Es miembro de la iglesia Wellington United Church of Christ, colabora con el comité organizador de Chicago Religious Leadership Network on Latin America y se desempeña como Capellana en un Centro de Detención para menores indocumentados.


 
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