Movimiento Emergente en América Latina

Conversación de Natanael Disla (República Dominicana), Anyul Rivas (Venezuela) y Gustavo Frederico (Brasil) - Entrevista publicada originalmente en Renovatio Cafe

Gustavo Frederico: Natanael, ¿Qué seria el movimiento emergente en América Latina?

Natanael Disla: No podemos decir que exista un «movimiento emergente» en América Latina, al menos como se lo entiende en Estados Unidos actualmente. Cambios han estado proponiéndose por décadas en América Latina y el Caribe, pero estos no han calado a fondo en las iglesias y comunidades de fe.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serian algunos de esos cambios y cuáles serian sus causas? Natanael Disla:

El ser humano como sujeto de la teología. La teología se la vio como «el estudio de Dios», sin tener en cuenta a la persona sujeto como productora de esa teología, ni mucho menos el contexto vital que determinaba esa teología. De ahí viene la preocupación desde América Latina y el Caribe por colocar al ser humano como sujeto de la teología... pues este tiene todo un bagaje de historia que se funde con su teología.

La acción y justicia social como clímax cíclico del quehacer teológico. El atrincheramiento de las iglesias evangélicas en la región y su dependencia de las sociedades misioneras a la hora de llevar a cabo la misión y la pastoral, llevó a ir más allá de satisfacer estéticamente las necesidades de las comunidades, tratando de hurgar en las causas estructurales que causaban esas necesidades, y tercero...

Inclusión de las individualidades excluidas. Se ha venido proponiendo no solamente que la iglesia tenga que ser «voz de los que no tienen voz», sino que esas voces «pasen al frente» sin distinciones de ninguna clase. No pretendo ser exhaustivo, pero creo que estos tres puntos nos dan una mirada general sobre los cambios que se han propuesto.

Gustavo Frederico: me gustaría de volver a algunos aspectos de esos 3 puntos, pero pregunto ahora a Anyul: ¿Qué entiendes por "movimiento emergente" en general?

Anyul Rivas: en general, diría que el movimiento emergente es un movimiento heterogéneo de cristianos dialogando con el mundo y la sociedad posmoderna, es el intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serían algunas características de la posmodernidad en América Latina?

Anyul Rivas: creo que en primer lugar sería la crítica de los presupuestos de la ilustración. Sobrepasar el enfoque que la ciencia era sinónimo de verdad y la imposición del racionalismo como parámetro universal, por otro lado el acento sobre los valores del individuo y su experiencia como base de la interpretación de lo real.

Gustavo Frederico: Si. Pienso también que hay una descreencia en las meta narrativas / gran utopías como "capitalismo" o "socialismo". Una parte interesante de tu respuesta, Anyul, es la interpretación hermenéutica, "es intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado" ¿nosotros leemos el evangelio o el evangelio nos lee a nosotros?

Anyul Rivas: si, es una experiencia bilateral, pero por años hemos creído que es una experiencia unilateral de Dios hacia nosotros.

Gustavo Frederico: Los números de las iglesias evangélicas - sobretodo las pentecostales - siguen creciendo en América Latina. ¿Necesitamos de un movimiento emergente, Natanael?

Natanael Disla: Más que necesitar de un «movimiento emergente», que vendría siendo otro modelo eclesiológico importado más, necesitamos repensar desde nuestros propios contextos las formas de ser y hacer iglesia, que respondan a las necesidades de nuestra gente.

Anyul Rivas: Coincido con Natanael, si algo debemos aprovechar del "Movimiento emergente" de Norteamérica es su disposición al dialogo y la conversación con el entorno en el que se desenvuelve. Yo aplaudo la iniciativa del dialogo interdenominacional / interreligioso y el no aferrarse a confesiones doctrinales específicas del movimiento emergente americano, pero en latinoamérica esto parece ser un hueso duro de roer...

Natanael Disla: Sí, pero eso ya las teologías presentes en América Latina y el Caribe lo han venido diciendo desde hace décadas.

Gustavo Frederico: "movimiento emergente" o "iglesia emergente" parece ser un termo "temporal" para describir un proceso natural y orgánico de cambio en Norteamérica, por eso pregunto si hay diferencias entre las características de la posmodernidad en la América Latina, Caribe y Norteamérica.

Natanael Disla: En mi opinión la posmodernidad no puede definirse claramente en América Latina y el Caribe. Más bien debiéramos hablar de la poscolonialidad, entendida como el proceso que está llevando a esta región, África y ciertas zonas de Asia, de «independizarse por segunda vez». Hemos recibido todo un bagaje de pensamiento externo a nuestra realidad, euro céntrico, que veía a la razón como el ente más elevado de la humanidad, inherente a ella, pero externo, ahora se ha venido recuperando las identidades autóctonas, contextuales y vivenciales de los pueblos de nuestras regiones.

Difiero con Anyul en ese sentido:

Crítica de los presupuestos de la ilustración. Aquí debiéramos hablar de reencuentro con las formas de pensamiento originarios a partir de ver al individuo como ente unido a la Tierra, en cuanto ser vivo

Interpretación de lo real. Aquí debiéramos hablar del ser humano en cuanto parte integrante del mito.

Descreencia en las metanarrativas. No me parece que esto esté sucediendo en estos pueblos. Aún pervive y es herencia de un modernismo bien tardío que empezó a afincarse desde las guerras de independencia del siglo XIX.

Gustavo Frederico: ¿No le parece a usted que la caída del muro de Berlín, la crisis de las izquierdas, el fin de la guerra fría, y ahora la crisis económica y ecológica colaboran para una 'descreencia en las metanarrativas'?

Natanael Disla: Desde luego que sí, pero es muy cuesta arriba superar las dicotomías fe/razón y fe/ciencia en nuestros pueblos, presas todavía de la institucionalización aún presentes en el socialismo del siglo XXI... y en los demás sistemas políticos presentes.

Gustavo Frederico: Anyul, usted menciona una crítica al racionalismo, y puedo veer esto en los emergentes en la América del Norte. En América Latina nosotros conocemos algunos problemas de la falta de la razón en las iglesias y en la teología (abuso de poder, manipulación, fe sin comprehensión, etc). ¿Piensas que la "crítica a la razón" de los emergentes se aplica en la América Latina?

Anyul Rivas: El racionalismo es uno de los causantes del denominacionalismo que compone a la iglesia en Latinoamerica, así que si la crítica a este racionalismo es una forma de superar esta segmentación, entonces pienso que su aplicación es válida.

Gustavo Frederico: A mi parece que la crítica norteamericana al racionalismo adviene de la presunción de la lectura literal de la Biblia. Asímismo me parece que tienen una descreencia en la tecnología, y en los modelos económicos

Anyul Rivas: De acuerdo. Y en esta presunción de leer las Esctiruras literalmente, cada quien interpreta su visión de las Escrituras como única verdadera e intenta imponerla en el otro, cuyo rechazo deviene en la formación interminable de denominaciones. Creo que sería un tremendo logro que lograramos enfatizar la ortopraxis antes que la adhesión a sistemas doctrinarios cerrados.

Gustavo Frederico: Natanael, una de las propuestas de la conversación emergente es que son contra las divisiones, como sacro y profano ¿Puedes ver tendencias teológicas en Latino América que promueven este concepto?

Natanael Disla: Sí, en las Teologías de la Liberación (TLs) se han venido promoviendo estos conceptos, pero en la primigenia TL el tema de la corporeidad no fue tratado, salvo cuando empezó a dialogar con los estudios feministas en los 1980s, cuando empezaba a gestarse tímidamente la teología feminista.

Quisiera subrayar el concepto de corporeidad aquí, puesto que desde el mismo propone la desfragmentación de la dicotomía sagrado/profano, en cuanto el cuerpo ha sido entendido como fuente de pecado desde la religión. El cuerpo entonces necesita de un medio que lo vincule con la divinidad, y ahí es donde entra la religión. El concepto de cuerpo en América Latina y el Caribe aún no sale fuera de la academia debido a los paradigmas esclavizadores aún presentes.

Gustavo Frederico: ¿Y la Misión Integral? ¿Que va a decir acerca de la división entre sacro y profano?

Natanael Disla: La Misión Integral no se ha ocupado del tema, por provenir de un talante conservador en su teología... no se ha preocupado por repensar desde dentro los supuestos teológicos que ha heredado

Gustavo Frederico: pero la TL habla de la "liberación de la teología" parece ser una distinción interesante. Como si en la TL hubiera una forma de desconstrución que no existe en la Misión Integral.

Natanael Disla: La TL y la Misión Integral (MI) difieren bastante. La MI no es la «versión protestante» de la TL.

Gustavo Frederico: Anyul, usted habló de los problemas del denominacionalismo en Latino América. La conversación emergente en Norte América parece tener una noción (o al menos un discurso) de alteridad semejante a esa presente en la Misión Integral y la Teología de la Liberación. Quizás podríamos hablar de personas con interés en el ecumenismo en Norte América (Samir Selmanovic por ejemplo). Desde la Reforma Protestante tenen varias denominaciones los protestantes.¿Qué rumbo podrían tener las denominaciones en América Latina?

Anyul Rivas: Phylis Tickle tiene una teoría interesante, ella menciona que las denominaciones que no se acoplen a la conversación emergente estarán condenadas a la disminución de sus miembros y posterior extinción, pero no creo que ese concepto se aplique si quiera por completo en Norte América. Ahora lo que veo es que existe cierta tendencia en las denominaciones en fortalecer sus estructuras y centralizarse aun más, ejemplo de ello son los recientes «movimientos apostólicos», que según mi entender es simplemente otro esfuerzo de verticalizar aún más la iglesia protestante.

Gustavo Frederico: Natanael, puedo ver los 3 cambios como asuntos en Cristianismo de Liberación ( nuevo termino en Brasil para la Teología de la Liberación 2.0) ¿Es realista esperar veer las 3 caracteristicas - el ser humano como sujeto de la teología, la acción y justicia social y la inclusión de los excluidos - en los evangélicos latinoamericanos y caribeños en el futuro?

Natanael Disla: En algún momento deberá ocurrir, pero definitivamente hay que deconstruir el concepto de iglesia como hasta ahora lo hemos tenido. Aún iglesia y templo son sinónimos, y es tristemente cierto que la Palabra de Dios —que tristemente también ha sido secuestrada en un «papa de papel»— está presente en la homilía en el templo. Es lo que se desprende del marco de pensamiento imperante.

Gustavo Frederico: Aparentemente, los emergentes norteamericanos y europeos han recuperado la omnipresencia de Dios con su critica a la división entre sacro y profano, que es un puro ejercicio de deconstrución. ¿Cuánto rompimiento con las denominaciones actuales sería necesario para tenernos una praxis de lo cotidiano, del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluídos y de justicia social? Natanael Disla: Creo que el denominacionalismo debe pasar a otra forma de entender y dialogar con las diversas formas de pensamiento, ser y hacer iglesia. No es asunto de romper con las denominaciones actuales, no es asunto de crear nuevas instituciones, ni siquiera de fusionar otras, es asunto de dejarnos provocar por el Otro o la Otra; embarcarnos en un nuevo viaje y redescubrirnos en cuanto seres orgánicos.

Anyul Rivas: Creo que no se hace necesario el rompimiento, aunque quizás sea más difícil la transición para las denominaciones más conservadoras. Tengo conocimiento de iglesias metodistas en Colombia con proyectos de Latinoamericanización de la iglesia bajo la iniciativa de Elsa Tamez, cuyos postulados coinciden con las 3 propuestas mencionadas arriba. Como dice Natanael, se trata de realizar un ejercicio de alteridad.

Gustavo Frederico: Cuando pienso en praxis del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluidos y de justicia social, parece que la iglesia está automáticamente posicionándose "en la izquierda" sobre la óptica politica. Esto debe sonar un poco incómodo por ejemplo, para algunos Venezolanos o Paraguayos o Bolivianos que no comparten una "posición política socialista". ¿Es posible imaginar un movimiento emergente latinoamericano que incluya tendencias que no sean de "izquierda"? O en otras palabras: ¿Cómo hablar de teología del pueblo, del la tierra, de inclusión, etc, y tener pluralidad de posiciones políticas?

Natanael Disla: Es un tema espinoso. En primer lugar, Si bien es cierto que la pluralidad de posiciones políticas no exime de que hayan cambios en las diversas individualidades en cuanto a la preocupación sobre la contextualización de la fe, no es menos cierto que los sistemas imperantes de opresión resultan estar avalados por los mismos entes e instituciones políticas que los sustentan, lo que conlleva a tomar partido en una u otra posición política, máxime cuando se trata de hacer cambios radicales en las comunidades desde la misma fe, se llega a una disyuntiva en algún momento. Pareciera ser un «zugzwang» en ocasiones del que no podemos despegarnos. En segundo lugar, nos tendríamos que preguntar cómo repensar la política desde la fe, Las reflexiones de la participación política de los protestantes desde la Misión Integral, sólo se han circunscrito a avalar el ocupar posiciones influyentes en los gobiernos de turno para de esa manera, desde la fe, repensar la forma de hacer política... pero no se ha reflexionado el «hacer» política desde el contexto vital, y aquí es donde quisiera detenerme y enfatizar que la macropolítica debe dar paso a la micropolítica. Ello incluye deconstruir el Estado como institución rectora y reguladora del pueblo, las instituciones en cuanto entes fragmentadores de ese suprapoder y las iglesias en cuanto guardianes de la «moral y las buenas costumbres»

Gustavo Frederico: Comprendo, ¡Amen! Anyul, ¿usted quisiera agregar algo? 

Anyul Rivas: En Venezuela es justamente ese el problema que tenemos al promocionar la discusión sobre la TL o promover la lectura comunitaria de la Biblia por ejemplo, porque siempre la presuponen asociada del discurso Marxista. Ha sido muy difícil superar estas barreras y hasta ahora no existe una propuesta convincente e inclusiva a la vez.

Gustavo Frederico: Una característica interesante del movimiente emergente es el "liderazgo como cuerpo" que aplana las jerarquías. Quizás eso sería una herramienta para la deconstruición de instituiciones sociales, Aplanando las jerarquías no tería a priori posición política.

Gustavo Frederico: En Brasil vemos nuevas comunidades "emergentes" que siguen una línea más alternativa, con tatuajes, rock pesado y lenguaje muy informal, esta línea no sería tan diferente de los 'neo-reformados' como Driscoll. Una de las ideas sería que la aplicación del evangelio cambia y se contextualiza con la cultura pero la esencia del evangelio no cambia. ¿Es verdad que la esencia del evangelio no cambia, y solamente la forma de transmisión del evangelio cambia?

Anyul Rivas: Yo creo que es inevitable que el evangelio cambie, principalmente por los distintos contextos de vida y significados del evangelio, la "buena nueva" de la cultura que lo comparte y la que lo recibe, los términos salvación y liberación han tenido connotaciones muy distintas durante los años en las distintas culturas, y si el evangelio ha de ser relevante, debe abordar esos conceptos y tomar su significado desde allí, no son las mismas buenas nuevas las que se predican ahora que las que se predicaban en tiempos de Jesús.

Natanael Disla: La esencia del evangelio, cualquiera que sea o se entienda este, siempre vuelve a cómo se entiende el ser humano utópicamente. Este concepto es cambiante en épocas, contextos vitales, culturales, grupos de personas. Esa utopía se resume en el ser humano como amor, «Deus caritas est» La «forma de transmisión» de ese evangelio se la ha entendido como «método», que no es más que la construcción de técnicas a partir de paradigmas prediseñados. Esas mismas «formas de transmisión», así entendidas conceptualmente, se disocian de la palabra en cuanto ente orgánico primario del discurso, que ya tiene una construcción determinada y todo un bagaje de formas que dan lugar a la fundación de paradigmas que norman las sociedades, de modo que las formas de transmisión de ese evangelio no son más que diversos métodos estéticos que se apoyan en los paradigmas teológicos de las metanarrativas.

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