"Dios mío", dijo ella, "¡estos barcos me ponen loca!": lectura intercultural de la Biblia | Por Natanael Disla

Hace casi dos años participé en una ponencia-diálogo sobre lectura intercultural de la Biblia, convocada por el Servicio Jesuita de Refugiados, Refugiadas y Migrantes, que se llevó a cabo en el Centro Bonó, en Santo Domingo, y que tuvo como invitado al teólogo holandés Hans de Wit. Este encuentro sirvió como cierre de un proyecto piloto de lectura intercultural de la Biblia entre un grupo dominicano—comunidad receptora— y un grupo haitiano—comunidad migrante—.

A continuación voy a compartir con ustedes las notas que tomé en el evento y unas que otras reflexiones que abundan en el tema en cuestión.
«Dios mío», dijo ella, «¡estos barcos me ponen loca!» [1]
Con esta frase del clásico El amor en los tiempos del cólera (1985), de Gabriel García Márquez, se basó de Wit para llevarnos por un viaje guiado por un barco desconocido. Tal vez no un barco fantasma, sino uno que no ha sido descubierto y que en ocasiones se nos veda de conocer.

La lectura intercultural de la Biblia ha sido influenciada en mucho por la lectura popular de la Biblia de América Latina, mayormente desde los 60s y 70s. En ella se conjuga la participación comunitaria en la interpretación de los textos bíblicos desde un contexto determinado, fundiendo esa interpretación con una praxis liberadora.
El mundo anglohablante ha tenido en la mayoría de sus espacios predilección por una lectura individualista de los textos sagrados.

En la experiencia de la lectura popular de la Biblia en América Latina, encontramos ejemplos como el eje triangular Texto—Contexto—Pretexto del teólogo holandés Carlos Mesters. Ese eje se basa en lo siguiente:
1. Los pobres llevan con ellos, hasta el interior de la Biblia, los problemas de su vida. Leen la Biblia a partir de su lucha y su realidad. (Texto)
2. La lectura se realiza en comunidad. Es ante todo una lectura comunitaria, una práctica a través del clamor, un acto de fe. (Contexto—Comunidad)
3. Hacen una lectura que respeta el texto y se propone escuchar lo que Dios tiene que declarar, préstamos que deben cambiarse si se lo exige. (Pretexto—Realidad) [2]
Lo que se propone la lectura intercultural de la Biblia es buscar un encuentro y una confrontación positiva con el radicalmente Otro.

Fundamentalismos religiosos y lectura enclaustrada—y enclaustrante—de la Biblia

Los fundamentalismos religiosos han usado la Biblia como fetiche y como producto, utilizándola como ardid para imponer a la fuerza una sola forma de interpretación de los textos, socavando la infinita riqueza que puede encontrarse en las múltiples formas de acercamiento a los mismos. Y no sólo eso, es usada en múltiples ocasiones para justificar acciones malversas, de dominación, exclusión y enajenación de aquellas y aquellos que no caben en el modelo único que se impone.

Señala José Antonio Pagola que la lectura fundamentalista de la Biblia
parte del principio de que la Biblia debe ser leída e interpretada literalmente en todos sus detalles. Para ello no se necesita el empleo de ningún método científico. Esta manera de leer los evangelios no tiene en cuenta el lenguaje humano de los escritores, suele estar frecuentemente ligada a una traducción determinada y ofrece muchas veces interpretaciones piadosas, pero falsas. El fundamentalismo constituye «una forma de suicidio del pensamiento». [3]
Es menester entonces tener una lectura cuidadosa de la Biblia: una lectura comunitaria con la Otra y con el Otro radicalmente diferentes. Para una comprensión profunda se necesita al Otro.

El pensamiento del filósofo Emmanuel Lévinas (1906-1995) ha influenciado mucho a la lectura intercultural de la Biblia, en el sentido de que
no es mi propia insuficiencia que previene y toma el poder, sino la infinidad del Otro. [4]
Es por ello que los textos sagrados no deben ser enclaustrados. Ellos son inagotables e infinitos. Es menester alejarse de dicotomías maniqueas que cierran la imaginación de las múltiples lecturas y relecturas que grupos comunitarios y personas de toda índole hacen de los textos.

Un crisol de culturas leen la Biblia juntos

El proyecto intercultural de la Biblia de la Universidad Libre de Ámsterdam está conformado por alrededor de ciento veinticinco grupos de diferentes países y culturas: Indonesia, Guatemala, Abu Dhabi, Hungría, entre otros. Se anima a cada grupo buscar un grupo par con el cual vincularse, a través del sitio web dispuesto para esos fines, con el fin de enriquecer y socializar sus impresiones al cabo de la experiencia. Tres fases componen cada proyecto grupal: la primera fase es la de lectura, en donde cada grupo lee y discute un texto elegido. Se hace un informe del encuentro y se coloca en el sitio web. En la segunda fase el grupo lee el informe de lectura del grupo par. Luego se relee, pero con los ojos del otro. Se documenta la experiencia y se envía al grupo par. La tercera fase es de reacción a lo que el grupo par experimentó y dialogó de la manera de leer la Biblia del otro grupo.

Un paso más allá de la propia lectura del texto

Lo propio es insuficiente. Es menester enriquecer las lecturas propias de la Biblia con otras. Con las hermenéuticas específicas surge el riesgo de llegar a un reduccionismo—reducirse a su contexto—. Definitivamente somos más que eso. Para poner un ejemplo, en este mes de mayo, Mustard Seed Associates ha llamado al Mes de lectura del ‘Otro’—Read the ‘Other’ month—, con el llamado de que «si lo tuyo es poesía estadounidense, léete poesía asiática. Si lo que te gusta es ficción europea, entonces lee historia africana. Si normalmente lees mujeres escritoras, lee varones». [5]

Existen dos extremos en los que no se debe caer al momento de leer interculturalmente la Biblia: en primer lugar la monocultura, que representa aquellas culturas que son prisioneras de sus propias reglas. En segundo lugar la trampa multicultural, en la que todo es permitido porque es diferente. Lo exótico se acepta siempre que no me toque ni me obligue a cambiar mi percepción.

Eliacín Rosario-Cruz explica esto muy bien cuando señala que
[i]nteresantemente, la gente en ocasiones se sorprende o se ofende cuando me escuchan decir que no me interesa ser tolerado ni incluido. A pesar de que a primera impresión la tolerancia y la inclusión parecen ser conceptos favorables, lo cierto es que a un nivel más profundo son expresiones «acomodadas» de violencia y ostracismo. Ser tolerado e incluido se refiere a algunos estándares que han sido construidos y endosados por la cultura o el grupo dominante, en donde el «otro» realmente no cabe, no puede seguir a esta cultura o grupo y no es considerado parte. Seguir estos imaginarios construidos crea el mito de la única forma normativa de ser, comportarse y expresarse culturalmente, que deja a aquellos que no se conforman con este modelo como marginados, y necesitados de ser graciosamente incluidos y tolerados. [6]
Otra lectura de la Biblia es posible

Debe haber un encuentro real y profundo con el Otro. La monocultura busca escaparse del aislamiento, mientras la trampa multicultural busca escaparse de la fugacidad. En primer lugar, la lectura intercultural de la Biblia busca ser ese barco, ese tercer lugar donde los encuentros interculturales son posibles.

En segundo lugar, el barco navega bajo la bandera del cólera. Eso significa que las culturas tienen que hacer su futuro juntas.

En tercer lugar, las máscaras se deben caer. El relato de Jn 4—el encuentro entre Jesús de Nazaret y la mujer samaritana—ilustra muy bien al respecto. Hay que desvestirse, desnudarse ante el Otro.

En cuarto lugar, es necesario reconocer que el pasado y las experiencias no se borran, sino que se funden en la nueva experiencia. Esto es lo que Lévinas llamaba la infinita vulnerabilidad de los dos.

Debe haber una disposición o disponibilidad de la interacción entre las culturas. En cuanto al tema dominicano/haitiano, la antropóloga Tahira Vargas señala que es menester una intervención social y comunicativa que rompa el imaginario fantasmal de "invasión pacífica", toda vez que haitianos, hatianas, dominicanos y dominicanas conviven y se relacionan mutuamente en muchos espacios de la vida cotidiana. [7]

En un fructífero encuentro intercultural de lectura de la Biblia, esta puede servir de elemento catalizador al encuentro del Otro. Rescatando la alteridad, nos alejamos de tradiciones de lectura dominantes en las cuales la Biblia es usada como arma de dominación, toma de poder, daga para la unilateralidad y candado para un sistema cerrado. Los encuentros liberadores de lectura comunitaria e intercultural facilitan el encuentro con el radicalmente Otro.

Principios de la lectura intercultural de la Biblia

1. Principio de la excentricidad. Los seres humanos todos, no somos solamente parte de una cultura, sino que somos productores de esa cultura. No sólo somos parte de un cuerpo, sino que hacemos parte de él. Es menester tomar distancia de nuestra voz y compararla con otras. En este punto surgieron varias inquietudes al final del encuentro. La pregunta redundante fue: ¿qué pasa entonces con nuestras propias identidades? ¿En ese proceso nos deshacemos de ellas y adoptamos una tercera? Debo confesar que todavía me asalta esa inquietud.

2. Principio ético (Lévinas). La filosofía—y la teología, añade de Wit— occidental[es] en muchos casos presentan sistemas cerrados en donde el Otro no es bienvenido. Aquí de Wit rescata la metáfora de Ulises Odiseo, en donde el héroe ejecuta muchas hazañas, pero finalmente vuelve a casa para encontrarse con Penélope. Allí no hay deconstrucción.

En los sistemas cerrados solamente se acepta lo propio—campo de concentración, guerra, guerrilla—, reduciendo el consecuencia al Otro. En América Latina la aceptación del Otro es un tema que en los últimos años ha venido discutiéndose. Lévinas resalta que la estructura del Antiguo Testamento es eminentemente escatológica (Abraham no vuelve a casa; verá a Dios, Gn 12, 1).

Tres conceptos de interculturalidad en la cultura hebrea

1. La atención por el otro (Persona). "el huérfano, el extranjero, la viuda" (Dt 10, 18). El león debe aprender a comer paja.

2. Ser de otra manera (Praxis). Lo existente no es lo último.

3. El otro lugar.
Y en esto que llega una mujer samaritana a sacar agua. Jesús le dice: —Dame de beber. La mujer samaritana le contesta: — ¡Cómo! ¿No eres tú judío ¿Y te atreves a pedirme de beber a mí que soy samaritana?Jn 4, 7.9 (BTI) [8]
Hay en este pasaje dos elementos que presenta la mujer samaritana: esencialismo y reduccionismo. La mujer le pone en la bandeja a Jesús ciertos preceptos morales de separación entre el choque de dos culturas que se presentaba en ese momento. Entonces Jesús le presenta una respuesta confusa que deconstruye ambos paradigmas judío y samaritano.

Hay que pasar de categorías a rostros; de etnias, idiomas y países a rostros. La unicidad y la particularidad es el rostro, no la categoría. El holocausto representa una manera de actuar y de pensar. Urge redescubrir nuestro concepto de alteridad.

Experiencias que vuelan y no se detienen

Al leer textos en diferentes grupos interculturales, se ha constatado lo siguiente:

1. Hay una tremenda diversidad de opiniones, y a la vez, alguno que otro consenso.
2. Los textos bíblicos son inagotables. Todas y todos deben ser escuchados.
3. Los textos bíblicos son indomables. Las lecturas fundamentalistas tienden a excluir al Otro y a no respetar su punto de vista («mi interpretación es la única verdadera»).

El proceso de lectura es uno escatológico. Va de lo hermenéutico y lo lingüístico a lo bíblico.

No debe caerse en una «purificación social», como señala de Wit que está sucediendo en Colombia por estos días (¿pudiera alguien ilustrarnos al respecto?), que es a todas luces un puro incesto individualista.

La verdad y el espíritu son dos imaginarios que deben recuperarse.

Hacia una pastoral intercultural

Estar-ahí, dejar caer la máscara y avocarse al diálogo fructífero de cara a cara, sin ritualismos, es la base para una pastoral intercultural. Países donde el tema migratorio es agenda obligada del día a día; culturas donde se tienen prejuicios hacia los extranjeros; grupos de personas excluyentes… Son temas a trabajar en un mundo globalizado en donde en muchas ocasiones por más compañía que se tenga, se siente uno solo. Es menester tomar el barco de la Nueva Fidelidad junto a aquellas y aquellos que por tantos años nos hemos prohibido acercarnos debido a los tabúes que nos vienen de fuera y que hemos creído.

Notas:

[1] Citado por Hans de Wit en la ponencia.

[2] Mesters, Carlos y Orofino, Francisco. 2008. «Amérique Latine: sur la lecture populaire de la Bible, deuxième partie», en http://www.alterinfos.org/spip.php?article2242 , accesado el 24 de mayo de 2009. Traducción nuestra.


[3] Pagola, José Antonio. 2007. Jesús. Aproximación histórica. Madrid: PPC, 477.

[4] Citado por Hans de Wit en la ponencia.

[5] Mustard Seed Associates. 2009. «May is “Read the ‘Other’ Month”», en http://msainfo.org/blog/may-is-read-the-other-month, accesado el 25 de mayo de 2009. Traducción nuestra.


[6] Rosario-Cruz, Eliacín. 2009. «I do not want to be tolerated or included», en http://blog.sojo.net/2009/05/08/i-do-not-want-to-be-tolerated-or-included/, accesado el 25 de mayo de 2009. Traducción nuestra.


[7] Véase su artículo "Dualidades en las relaciones dominicanos/as—haitianos/as", publicado en Clave Digital en mayo de 2009.



[8] Biblia Traducción Interconfesional.


Bibliografía:


"¿Cómo se inicia la lectura?", Con una mirada diferente: lectura intercultural de la Biblia, en http://www.bible4all.org/content/algemeen.aspx?hoofdrubriek_id=3&pagina_id=41, accesado el 25 de mayo de 2009.


Más de y sobre Hans de Wit




- Sitio web del Proyecto de Lectura Intercultural de la Biblia.


Sobre el autor:
Natanael Disla es dominicano. Tiene una Licenciatura en Administración de Empresas y es estudiante de Licenciatura en Teología del Seminario Bautista de República Dominicana.
Natanael es miembro y Coordinador del Núcleo Local de la FTL en República Dominicana.
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Sitio Web de Natanael: Karmartasis
 
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