Reflexiones latinoamericanas desde la Ciudad del Cabo

Bajo la invitación del III Congreso de Lausana a retroalimentar el proceso y contenido de los documentos del evento, un grupo de la delegación latinoamericana nos reunimos durante tres sesiones de “charlas de café”, en uno de los salones del congreso. En esas reuniones y en las reflexiones efectuadas por correo electrónico; pudimos gozar, valorar y celebrar las diversas expresiones de la Iglesia evangélica en Latinoamérica, dentro del marco de un espíritu de compañerismo cristiano y de las bendiciones derivadas del intercambio de opiniones.

A continuación algunas de las reflexiones planteadas:
  • Agradecemos que los organizadores del congreso hayan tratado de mostrar, en lo posible,  la diversidad de la Iglesia Global en sus variadas realidades y tendencias; que nos ha ayudado a visualizar una perspectiva más amplia de la Iglesia del Señor e identificar que algunos de los desafíos que experimentan ciertos sectores de la Iglesia en el mundo, son similares a la realidad de la Iglesia en Latinoamérica y otros definitivamente muy diferentes y particulares.
  • Como parte de la Iglesia Global y como discípulos de Jesucristo nos hemos gozado con los testimonios y avances de la obra de Dios en otras regiones del mundo y asimismo nos hemos conmovido y solidarizado con las crudas realidades de persecución y muerte por causa del Evangelio que hermanos y hermanas en Cristo sufren en otras latitudes.
  • Felicitamos a los organizadores por todo el esfuerzo logístico desplegado y el espíritu de servicio mostrado en diversos detalles de la organización, con los cuales estamos profundamente agradecidos, reconociendo su aporte invalorable a la vida de la Iglesia  mundial.
  • A nivel regional; observamos con cierta preocupación pastoral que en la delegación latinoamericana existían diversos niveles de conocimiento y comprensión acerca de la historia y de los documentos producidos por el movimiento Lausana. Por ello, se hizo necesario hacer un recuento de la historia a aquellos que no habían tenido acceso a dicha información. Se planteo por ello, mantener diversos niveles de diálogos comprendiendo esta realidad.
  • A nivel global; también creemos que desde América Latina se debe reafirmar la historia y el derrotero ya caminado por la Iglesia a través del movimiento de Lausana. Consideramos que, dentro de esa  historia, a Latinoamérica le ha tocado jugar un rol muy importante y deberíamos bajo ese legado continuar  levantando el estandarte de  la integralidad del evangelio y la misión de la Iglesia, con la esperanza de avanzar algunos pasos más adelante en la agenda global de la Iglesia desde esa perspectiva.
  • Nos preocupa, como algunos sectores conciben la misión de la iglesia para el siglo XXI. Esta la definen aún como una tarea para alcanzar a los “no alcanzados”, lo cual por cierto tiene su lugar en la misión de la iglesia, pero la reduce considerablemente. No deja de ser riesgoso que se reafirme otra vez, que el sufrimiento del presente debe ser atendido por la Iglesia, pero que al fin de cuentas lo más importante debe ser atender el sufrimiento eterno. Esta  aseveración  podría llevar a la iglesia a transitar otra vez, por sendas que en el pasado la marcaron negativamente por su dualismo (alma/cuerpo), su a-historicidad (cielo/tierra) y una frágil cosmovisión (iglesia/mundo).
  • Entender la misión como alcanzar a los “no alcanzados” y ver a estos específicamente o mayoritariamente en los musulmanes, tal vez refleja bien la necesidad del contexto africano, asiático y la perspectiva de prioridad norteamericana y europea; pero ¿qué nos dice esta realidad a los latinoamericanos?  ¿Qué tarea nos corresponde? ¿Cómo entramos en ese escenario mundial?, esto a la luz del desarrollo misionero transcultural que se ha forjado en la iglesia de América Latina.
  • Debemos manifestar que aún queda pendiente para Latinoamérica atender las realidades de las religiones originarias de nuestros pueblos.
  • Aunque todavía se percibe una concepción nor-atlántica de esta misión- transcultural, es decir “desde ellos hacia el mundo”; celebramos que se hayan planteado y promovido en el congreso agendas de cooperación sur – norte, las cuales anhelamos con esperanza que se concreten y se viabilicen, para que avancemos como Iglesia también en esta área.
  • Creemos que dentro del espíritu de confesión y pedir perdón iniciado acertadamente en el congreso, este último sábado; a nuestro criterio una de las mejores noches del evento; deberíamos como Iglesia  pedir perdón también por las guerras promovidas  contra países musulmanes, los cuales han sido calificados como integrantes del “eje del mal” por algunos sectores de la iglesia. Esto se hace necesario, dado que ahora se promueven fuertes propuestas e iniciativas de evangelización hacia estas mismas naciones.
  • Consideramos que también debemos pedir perdón por el espíritu de conquista que  ha acompañado muchas veces a estas iniciativas, no valorando la imagen de Dios que también se encuentra en las poblaciones de estos países, ni respetando sus creencias aunque no compartamos con ellas.
  • Otra preocupación que tenemos es que no se habló mucho de algunos temas cruciales de la sociedad en el siglo XXI y la respuesta de la iglesia hoy. Temas como la realidad de la familia, la injusticia, la inequidad, la amenaza del medio ambiente, la corrupción, la endeble paz mundial; el incremento de la pobreza en los países de los 2/3; las metas de desarrollo del milenio, cuyos plazos fijados están a punto de cumplirse, pero no así el logro de las mismas.
  • Creemos que existe aún un problema teológico que debe ser resuelto, porque todavía se tiende a espiritualizar la respuesta a estos problemas, con el potencial riesgo de sucumbir frente a los reduccionismos, al creer que con la sola proclamación se puede echar fuera los poderes celestiales que dominan el escenario mundial.
  • Creemos que se hace necesario una Teología de la Evangelización, a la luz del Reino de Dios y de las realidades como la del país de Rwanda, realidad histórica que fuera presentada en el segundo día del congreso. Este país contaba con una población “evangelizada” que alcanzaba el 90% entre protestantes y católicos en el 2004; cuando por las mismas sendas que caminaron los misioneros,  camino la masacre y muerte entre tutsis y hutus. Quedando la pregunta entonces: que significa ser un país evangelizado?.
  • Planteamos también que se hace necesario realizar un mejor trabajo teológico en el libro de Efesios en dialogo con los desafíos contemporáneos Latinoamericanos y globales. Creemos que el mejor acercamiento en este sentido fue realizado por Ruth Padilla el segundo día del congreso, pero que a las otras ponencias sobre este libro, si bien hubo  exegesis del texto, falto mayor dialogo con los desafíos del contexto actual.
  • Creemos que el mundo pentecostal y su impacto en la Iglesia evangélica global no ha sido pertinentemente abordado dentro de las ponencias y espíritu del congreso. Es más nos preocupó que la organización “The Pew Forum” especializada en estudios religiosos y de la vida pública, la cual estuvo desarrollando una investigación con los participantes del congreso, haya colocado en sus cuestionarios a los pentecostales junto a judíos, musulmanes, budistas e hindúes; mostrando tal vez ignorancia o un uso inadecuado en su acercamiento metodológico.
  • Algunas sugerencias al proceso global y regional:
  • Se propone para eventos futuros plantear una agenda mas fuerte Sur – Sur  y ver que disminuyan sustancialmente la participación nor- occidental, tanto en el programa, la agenda,  plenarias, plataforma, multiplex y diálogos y tener una participación más relevante latinoamericana, junta a otras latitudes del Sur.
  • Proponemos reuniones de reflexión post Lausana que aborden estos temas desde una perspectiva latinoamericana y nacional.
  • Discutimos también, nuestras preocupaciones e impresiones sobre el video de la realidad de la Iglesia en Latinoamérica presentado en el congreso, las cuales fueron comunicadas en su momento a través de los canales pertinentes.
Respaldamos además los 3 desafíos contemporáneos de la Misión planteados por nuestro hermano René Padilla en una de las noches del congreso:

a)      El desafío radical del discipulado;
b)      El desafío de la Globalización y Pobreza;
c)      El desafío de la destrucción del ecosistema;

Que Dios bendiga ricamente a su Iglesia, y que nos acompañe con su sabiduría y poder. A Él sea la Gloria!!

Ciudad del Cabo, Octubre 24, 2010

Publicado originalmente en el: El Rincón del Café
 
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