"Si me aman, siempre estoy" | Por Jorge Daniel Zijlstra

















No sabría decir por qué olía a perfumes
y no a muerte y humedad
no podría explicar por qué veía luz
en medio de tanta oscuridad

Nada tenía sentido,
me mataron al Señor.
Ya no hay futuro - me dije-
no hay mañana, no hay canción

Y seguí al huerto,
masticando mi dolor.
Al acercarme al sepulcro,
todo se puso peor

¿Cómo fueron tan cobardes?
¿Dónde está su corazón?
Los perfumes se esfumaron,
la luz se desvaneció

Volvió la lágrima y el grito
y el desgarro al corazón
todo olía a muerte
sentía miedo y dolor

¡Se han llevado su cuerpo!
¡En el sepulcro ya no está!
¡Piedad, oh Dios, del cielo!
Ya no puedo nada más.

Y de pronto, mientras lloraba,
alguien se me acercó.
Me tomó por sorpresa
cuando con voz tierna me habló:

¿Porque lloras hija mía?
con mucha paz me preguntó
¿Qué buscas
con tanto amor?

Y no podía decirle,
no me salía la voz.
con cada lágrima sufría:
me han robado mi amor.

Y en ese instante preciso,
muerta y llena de dolor.
Él me habló tiernamente
¡y mi nombre pronunció!

María -me dijo- no llores,
hija mía, aquí estoy.
Y al momento sentí el perfume,
vi la luz, el resplandor,

Su voz era tan clara,
en cada sonido su amor.
¡Raboní, maestro mío,
no estás muerto, sos vos!

Y me volvió la esperanza,
y el aliento al corazón
porque eran ciertas sus palabras:
si me aman, siempre estoy

Jorge D. Zijlstra Arduin
Resurrección 2017

Sobre el autor:
Jorge Daniel Zijlstra Arduin es pastor y teólogo, estudió en ISEDET/ Argentina (Bachillerato Superior en Teología) y en la UBL/Costa Rica (Licenciado en Teología y Pastoral). Sirve en la Iglesia Presbiteriana USA en Puerto Rico y es Primer Vice Presidente de la Junta Directiva del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).



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