Génesis 3 Serpiente | Por Hemir Ochoa

Imagen: Pixabay
Solemos pensar que las buenas o malas acciones que tomamos, vienen con posterioridad a una buena o mala decisión que adoptamos. Sin embargo, creo que antes de la acción, o de la misma decisión, hay otro elemento que nos mueve, que se forja esencialmente en el pensamiento, y en la proyección de este. Es la pregunta, la pregunta que ve a futuro una respuesta, a veces clara, otras veces no tanto, pero como sea, es una pregunta.

Y es desde ahí desde donde me gusta ver el texto del Génesis 3, no tanto de la serpiente-satanás que quiere hacer caer la humanidad, y que más adelante será aplastada. Esa es una buena versión, pero no la única.

Lo que me pasa con este texto es el asombro de ver como cedemos a esa pregunta primigenia que está siempre detrás de toda acción. A veces no nos percatamos de “esa pregunta”, pero siempre está. Es como la imagen que tenemos de nosotros mismos cuando queremos emprender un negocio, una aventura, un estudio, etc. Siempre tenemos una imagen de como seremos con “aquello extra”, ya sea con kilos menos, o más conocimiento.

Y con la pregunta de serpiente pasa lo mismo, no es un otro que tienta, somos nosotros mismos buscando surcos nuevos que explorar, porque sí, nacimos exploradores, inquietos, siempre con deseos de expandir nuestros límites, a veces con razón lógica, y en otras ocasiones solo desde la locura misma.

No, serpiente no es un tentador externo, sino la pregunta que plantea el movimiento, porque solo nos movemos desde las preguntas que nos queremos responder, o que queremos responder a otros, cuando no nos conocemos lo suficiente. Lo vemos una y otra vez en el texto, el que hace la pregunta, es aquel que da movimiento, y el movimiento siempre es vida.

Primero serpiente pregunta a Eva, y se desata el drama humano, que lo llevará a su propio autodescubrimiento y a sus pesares, a su crecimiento, vida y muerte, arrepentimiento, humillación y exaltación. Sí, la pregunta pone en marcha hasta la religión misma.

Luego aparece nuevamente en su diálogo con Dios al inicio del libro de Job, vuelve a preguntar para que la vida no sea tan sencilla, y llevadera, y que por lo tanto no nos enseñe nada. Pregunta a Dios ¿De verdad crees que te seguirá adorando si le quitas todo? Otra pregunta que ocasionó la escritura de uno de los libros más antiguos de la Biblia.

Finalmente aparece el cuestionador frente a Jesús en el desierto, y le cuestiona. Si parafraseamos “¿Acaso no puedes convertir las piedras en pan, o saltar desde el templo?

Génesis, es más un paseo por nuestra propia forma de existir, o de ser, pensar o desear, antes que un relato teológico salvífico.  La historia de Eva y Adán, ella, la que es capaz de dialogar con su propia consciencia, su propia indagación y tanteo de los límites, ahí donde Adán no es más que un títere que se deja llevar por la situación sin preguntar nada, es ella quien realmente tiene el peso ontológico del relato. Por eso prefiero llamarlo el relato de Eva y Adán, es más justo con el sentido del texto.

Detrás de quienes somos hay preguntas. Lo mismo le pasa a las iglesias, no se trata de responder las preguntas de la sociedad, sino las propias. La iglesia que no avanza es aquella que no se pregunta nada, que vive en un limbo como si la vida fuera eso, gastar oxígeno y terreno. Mientras que que así como las personas, las iglesias que tienen vida, es porque tienen preguntas que responder-se.

Demos una vuelta por el jardín, quizás por ahí nos encontremos la consciencia en forma de serpiente,  y sus preguntas nos pongan en movimiento para saber si tenemos o no, vida.

Sobre el autor:

Hemir Ochoa es pastor de la Iglesia Luterana de Valdivia, en Chile. Estudió en el Seminario Teológico Bautista de Santiago, el Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile y en el Seminario Evangélico Unido de Teología de España. Es director de la Academia de Hebreo Bíblico www.hebreobiblico.com





COMENTARIOS:



 
El Blog de Bernabé © 2017 | Diseño de template creado por Chica Blogger | Volver arriba