Expectativas que Matan: El Rol Pastoral y el Auto-Cuidado | Por Osías Segura

Imagen: Pixabay
Durante mis estudios de teología en un seminario teológico desarrollé amigos cercanos, compañeros de muchas clases. Entre estos, hoy, pocos están en el ministerio sirviendo en una iglesia. Por ejemplo, entre mis compañeros más cercanos uno de ellos es policía, y el otro ya divorciado trabaja en recursos humanos para una transnacional, y otras compañeras son enfermeras o maestras de escuela. Todos y todas sirviendo en sus trabajos, pero fuera de la iglesia y del púlpito. Qué paso con ellos? Su llamado era genuino, y a unas pocas semanas de graduarse ya su denominación les había colocado en una iglesia. Gastaron miles de dólares en sus maestrías. Qué sucede en el ministerio pastoral que puede ser tan difícil para algunos de perseverar?

El ministerio en la iglesia es un trabajo muy delicado y muy duro pues tiene que ver con quebrantamientos profundos y sufrimientos en la vida humana; pero rara vez de habla de ello. No queremos descorazonar a aquellos con un llamado, pero debemos ser realistas al explicar lo que les espera en la arena pastoral a aquellos o aquellas fieles a su llamado. A ratos hasta romantizamos el servicio ministerial; pero en ningún lugar en las Escrituras se nos dice que este servicio es cosa fácil, recordemos lo que Pablo habla de sus sufrimientos (2 Corintios 4:7-18). Permítanme hablar del ministerio pastoral desde mi experiencia en EE.UU. y en varios sitios de América Latina; pues a pesar de muchas diferencias hay elementos en común y estos son los que quiero resaltar con el propósito de iniciar una conversación que pueda sugerir la necesidad de hacer mas investigaciones en nuestra región sobre este tema; y ademas quiero enumerar varios aspectos para iniciar un dialogo honesto sobre la realidad del trabajo pastoral.

El meollo del asunto esta en cómo entendemos el ministerio pastoral, y las expectativas de las personas hacia el ministro. No hay nada que cause mas ansiedad en un empleo que las expectativas irrealistas. En el caso de los pastores se les ha enseñado a poner las necesidades físicas y espirituales de los otros por encima de ellos. Esto puede dañar la salud del ministro y la salud de sus familias y matrimonios. Lastimosamente los pastores y pastoras han querido aceptar esas expectativas poco sanas que les están matando su salud, su matrimonio, y su familia.

Para muestra un botón, empecemos con la analogía del pastor y las ovejas. Hay pastores que disfrutan esta analogía y se presentan asimismo como pastores y hablan de los miembros de la iglesia como ovejas. Pastores que aman a sus ovejas, dispuestos a dar su vida por ella. Es una analogía muy común, se usa mucho pero es una falacia (i.e. falsedad). Revisemos los textos bíblicos con tales referencias. Cristo es el buen pastor que da su vida por las ovejas (Juan 10:1-21). En el Salmo 23 el buen pastor es Dios mismo. Si algún papel jugamos nosotros ministros es tales analogías en estos pasajes, debería ser la de los asalariados, pues como humanos tendemos a ser infieles (Juan 10: 11-14). Veamos este texto en Juan, mi punto es que la iglesia le pertenece a Cristo no al ministro asalariado. Debemos enseñar que las personas dependan de Dios y no del ministro asalariado, que como humano puede fallarles. Pero a algunos ministros les escanda generar co-dependencia usurpando el espacio y responsabilidad que solo Dios debe tener.

Ahora desde la perspectiva de las ovejas, en esta analogía abusadora, a las ovejas se les ve como ovejas que siempre serán dependientes del pastor (lo cual estaría bien si el pastor es Cristo). Notan el problema! Es tarea del ministro asalariado empoderar a esas ovejas para que dejen de ser ovejas y empiecen a ejecutar el sacerdocio de todos y todas las creyentes. Así que las ovejas (que en realidad son seres humanos empoderados por el Espíritu Santo) deben convertirse en servidores laicos o llamados al ministerio de tiempo completo. El problema de fondo es que algunos ministros se creen que deben dar su vida por sus ovejas (co-dependencia), por encima de su familia y su persona, y en respuesta en algunos casos las ovejas terminan comiéndose al pastor. Hay pastores que les gusta sentirse necesitados, pero uno de estos pastores que conocí murió de 55 años por una complicación del corazón por obesidad.  La co-dependencia es dañina en las relaciones humanas. Limites emocionales, espirituales, y físicos son necesarios para desarrollar un ministerio y una congregación saludable. Pero hay pastores que disfrutan la co-dependencia para sentirse necesitados.

Segundo, un estudio de Duke University entre pastores metodistas en Carolina del Norte encontraron a pastores con altos niveles de depresión crónica. En parte pues los ministros no creen en buscar ayuda. Pues el buscar ayuda es secundario en su vocación de cuidar a la congregación. El 40% padecía de obesidad (encima del promedio estatal del 29%), y también padecían de enfermedades crónicas como la diabetes, artritis, hipertensión, asma, y síntomas de depresión (el doble del promedio a nivel nacional). En otras palabras los ministros viven vidas cortas y poco sanas.  Qué tiene el ministerio pastoral que lo hace un trabajo tan riesgoso, como el de un policía, o un bombero?Algunas compañías de seguros de vida en EE.UU. coloca el ministerio pastoral al mismo alto nivel de riesgo de un buzo soldador, luego los leñadores y los pescadores de cangrejos, y luego los que trabajan con explosivos. El trabajo pastoral es considerado de alto riesgo de muerte. Los seguros de vida para pastores tienden a ser muy caros en ese país. Volviendo al punto de inicio, todo tiene que ver con las expectativas laborales. Es decir, todo empleo tiene expectativas, las personas son contratadas por sus habilidades y son despedidas por sus actitudes, pero las expectativas irrealistas ahogan a cualquiera. Veamos algunas problemáticas con respecto a las expectativas del rol del pastor:

(1) Se dice que el pastor tienen muchos amigos y una gran familia que les quiere mucho. Sin embargo, estas relaciones de amistad van en una sola dirección. Hay que ser realista, el ministerio es un trabajo de mucha soledad. Todos pueden amar al pastor, por ser ministro; pero no por ser humano. Esto es una expectativa. Es decir, el ministro o ministra tiene pocos amigos donde pueden ser quienes son. Los pastores son personas, y necesitan espacios para ser personas, sin la carga emocional que deben ser perfectos. Las pastoras y los pastores deben buscar maneras de tener una vida fuera del ministerio, desarrollar amigos y disfrutar de la vida como seres humanos.

(2) Se dice que la familia pastoral debe ser linda y servir de modelo. Se cree que la familia pastoral debe ser ejemplar en todo. El peso de esa presión sobre los hijos y la esposa del pastor puede ser insoportable. Yo creo que todo pastor debe proteger a su familia y educar a la congregación de que es el pastor y no la familia quienes fueron llamados al ministerio y luego contratados por la iglesia. La esposa y los hijos no deben trabajar gratis, y las expectativas sobre ellos deben ser eliminadas. La congregación debe ser educada a no desarrollar esas altas expectativas morales hacia la familia pastoral. Si tales expectativas existen, deben ser aplicables a todas las familias de la iglesia. Por qué? Los ministros somos humanos, y no semidioses cuasi perfectos! Es cierto que Pablo en 1 Timoteo (3:1-13, 5) y Tito 1:5-9 exige que el obispo, el ministro, o el diácono que sepa proistemi su hogar como podrá cuidar de la iglesia de Dios? La siguiente pregunta es importante para traducir proistemi: Qué necesita un ministro o ministra de Dios hacer en su familia para demostrar que puede cuidar de la iglesia de Dios? Proistemi se ha traducido como “gobernar”, sin embargo, no es una correcta traducción para este pasaje, aunque lleve ese significado. Leamos el pasaje al revés “Para cuidar de la iglesia de Dios, una persona debe saber como proistemi su propia casa.” Considerando lo anterior, y leyendo desde el inicio del capitulo, yo traduciría proistemi como proteger, cuidar, brindar atención, ocuparse con honestidad de su familia.

(3) Se dice que al pastor le ira todo bien, pues es siervo de Dios. Toda una falsedad, las adicciones y depresiones u otras enfermedades mentales también afectan a los pastores y pastoras mas de lo que nos podemos imaginar. Todos pasamos momentos difíciles en la vida pues somos humanos. El ministro debe aprender a buscar ayuda, y reconocer a tiempo cuando la ayuda es necesaria. Toda denominación debe generar un espacio fuera de esta para que pastores busquen ayuda emocional y física con confidencialidad. Igualmente toda denominación debe exigir evaluaciones físicas y sicológicas anuales para ayudarle a pastores a generar un plan de bienestar preventivo. Si el trabajo pastoral se puede tornar fácilmente en co-dependencia, estamos hablando de una posible adicción a sentirse necesitado y a hacer amistades poco saludables. Si no hay quien mantenga los ministros o ministras a cuentas, no habrá motivación para ayudarles a mejorar su salud.

(4) Se dice que los pastores deben trabajar duro para que la iglesia prospere. El trabajo duro es necesario, pero también los y las ministras necesitan  aprender a descansar, y fundamentalmente deben aprender a cesar de trabajar. El ministerio es una vocación, y es un trabajo, pero no debe ser la vida. Es interesante cuando uno lee las descripciones de trabajos pastorales donde descaradamente iglesias poco saludables exigen que sus pastores trabajen de 50-60 horas por semana. "Siempre hay algo por hacer" dicen algunos, y es cierto, pero hay cosas que pueden esperar para que un pastor saludable las realice. Por otro lado, son pocos los pastores que toman un día de descanso (i.e., 24 horas continuas a la semana) para disfrutar con su Señor, su familia, y consigo mismos. La oración y el estudio de las Escrituras no deben ser un trabajo, y el desarrollo de disciplinas espirituales no deben solamente ser un deber sino también un gozo. El cultivar una vida personal en el Señor a ratos nos requiere de un coach o un director espiritual, algo que personalmente he hecho y vale la pena la inversión.

(5) Se dice que el pastor debe ser señal de éxito en la vida. El Señor no nos ha llamado a ser ministros de éxito según los estándares del mundo. Una iglesia grande en asistencia no significa que sea saludable. No todo crecimiento es bueno. El cáncer en un crecimiento que es dañino, también. Toda iglesia debe crecer en el Espíritu y todos y todas trabajar para la mutua edificación del cuerpo de Cristo. Pablo en 1 Corintios 3:10-4:2 nos llama a trabajar en el ministerio buscando ser fieles, no exitosos. Es el Espíritu a quien le pertenece la iglesia, y quien la hace crecer con personas fieles a su voz. Ministros pueden hacer crecer una congregación con puras técnicas sociológicas, pero podrían terminar con consumidores de culto, y nada más.

(6) Se dice que Dios proveerá a los suyos, pero hay que vivir de la fe. Un ministro necesita de un salario digno, con sus correspondientes garantías sociales, y poder suplir para su familia. Lo ideal en cuanto a salarios es que el pastor reconozca que no se entro a esta profesión para hacer dinero, sino como un llamado a una vida de simplicidad. Pero en la realidad, el pastor debe ganar de acuerdo a sus estudios, sus horas de trabajo semanales, y sus años de servicio. Hay pastores de mega iglesias que con apenas un título de secundaria ganan igual que un ministro de gobierno. Otras iglesias pagan muy bien a sus pastores y les exigen más de 50 horas de trabajo semanal. El pastor debe ser ejemplo de trabajo, aunque no de adicción al trabajo. Una buena regla a seguir es que el pastor debe de ganar un promedio de los ingresos de las personas de su congregación. ¡Y si desea ganar más, que estudie o trabaje más horas!

(7) Se dice que la casa pastoral debe servir de hotel o salón comunal para los miembros de la iglesia. Hablamos de pastores y familias pastorales que han perdido sus limites, y cualquiera en cualquier momento llega irrespetando la privacidad del hogar del pastor. El pastor se ve obligado a servir de maestro, contestar el teléfono en todo momento, prestar dinero, y prestar su vajilla. También hablamos de personas que entran como perro por su casa, piden comida, consejería a la media noche, solicitan al pastor de taxista o acompañante para emergencias; y de pronto la familia pastoral deja de ser familia y se convierte en un hotel o salón comunal para el entretenimiento de los miembros de la iglesia. Los pastores deben aprender a respetar sus familias y proveer horas de atención en su iglesia (no en su hogar) y explicarle a su membresía que por favor respeten su la privacidad de su hogar, que merecen vivir como cualquier otra familia normal.
           
Considerando lo anterior, podemos captar que la vida del ministro o ministra puede ser muy dura, y poco saludable. Es aquí donde hablamos de auto-cuidado. Es necesario que los ministras y ministros aprendan a vivir la vida como cualquier otra familia; que tengan una vida social y la privacidad de cualquier familia normal. Si somos llamados a amar al prójimo, debemos modelar ese amor mostrando un amor propio y a la familia. Se necesita buen dormir, comer nutrientes, participar de actividades recreativas fuera de la iglesia, y tener un tiempo de familia y personal para el crecimiento. Es fácil terminar siendo consumidos por las preocupaciones del mundo y terminar perdiendo la fe. Cada día trae su propio afán. En Mateo, Jesus nos llama a ver las aves y nos recuerda de quien las cuida. Pero debemos permitir que ese cuidado tome lugar participando en el. El ministerio es un trabajo de sacrificio, pero sin llegar a extremo de sacrificarnos a nosotros mismos, terminando un día con hijos que odien el ministerio, y en abandono familiar o en divorcio.

Los buenos ministros son aquellos capaces de cuidar de si mismos y de otros sin desarrollar una co-dependencia, donde se hacen sentir necesitados y que los demás les necesiten. El auto-cuidado es una disciplina espiritual que nos llama a centrarnos en Cristo y descentrarnos a nosotros mismos. Parte del ministerio es centrar a otros en Cristo y no en nosotros mismos. Al tomar tiempo para dormir y descansar, comer saludablemente, establecer limites, y recrearnos estamos proclamando con los hechos que Dios es mas grande que nuestros esfuerzo por ser buenos. Recordemos que cuando descansamos, Dios continúe Su labor en nosotros y en el ministerio que no ha encargado, y al día siguiente encontramos un ministerio sostenido por Dios. Si Dios esta en control, permitámosle que tome control del ministerio.

Sobre el autor:
El Dr. Osías Segura es un misionólogo costarricense. Osías, después de cinco años de enseñanza en el Seminario ESEPA en Costa Rica, se trasladó a California donde fue profesor del Seminario Teológico Fuller. En la actualidad está radicado en Nicaragua como misionero de la General Board of Global Ministries.



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