De derechas e izquierdas, ¿Quién es quién? | Por Juan Stam

Respuesta a Pablo Bordenave

Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain
En un artículo sobre la "derecha evangélica" afirmé que ellos no son evangélicos sino fundamentalistas, pero  que los "evangélicos radicales" somos de izquierda'. A esto Pablo Bordenave respondió que "la izquierda evangélica está demasiada a la derecha". Comenta muy acertadamente que "el tema tiene que ver con quien es quien".  En este ensayo intentaré caracterizar al movimiento del "evangelio radical" y me permitirá unos comentarios sobre "derecha" y "izquierda".. (Pueden consultar también "La teología evangélica: ubicación histórica" en este blog). En gran parte las críticas de Bordenave se deben a confusión de estos términos.

El fundamentalismo surgió a principios del siglo veinte en el conflicto entre protestantes  ultra-conservadores y los "modernistas" ("liberales"). El mismo título sugiere su carácter reduccionista. Su ética consistía de no fumar, no tomar, no bailar y no ir al cine. Su agenda teológica correspondía a sus polémicas con  los modernistas: creación literal del mundo, inspiración de la Biblia por dictado verbal, deidad de Cristo (más que su humanidad), muerte vicaria y resurrección corpórea, el nacer de nuevo ("born again") rapto futuro y vida eterna en el cielo (el reino de Dios). Faltaban casi totalmente una teologis de la iglesia, del discipulado, del "y" del reino de Dios y una ética social. Su interpretación bíblica era literalista y legalista.

Con las décadas los fundamentalistas se volvían cada vez más dogmáticos e intolerantes y quedó como sinónimo de fanatismo necio.

Los evangélicos radicales (neo-evangélicos, evangélicos de izquierda) son un movimiento desde mediados de los 50s, inspirado en parte por Karl Barth, para romper con el fundamentalismo y volver al evangelio.  La "teología evangélica radical" tiene un perfil muy específico, centrado en  la  encarnación y vida humana del Hijo de  Dios, su muerte redentora, su resurrección corpórea y su venida futura ("las buenas nuevas").  Cree y promulga también la teología del reino de Dios en su "ya" (presente) y su "todavía no" (futuro).

Igual que Karl Barth's "Theology of the Word", esta teología toma la revelación divina, en Cristo y en las escrituras, como su punto de partida para teologizar.  Pero insiste en la exégesis más rigurosa y en una doble contextualidad, la del texto original y la de nuestra realidad de hoy. El debate abierto y crítico es fundamental al teologizar evangélico-radical.

Considero que el problema del hermano Pablo se debe a una confusión de términos.  El término "evangélico" tiene múltiples significados, a menuda sinónimo de "protestante", sin referencia al movimiento histórico descrito aquí.  En mi artículo menciono, como dato histórico, a dos estadounidenses y tres latinoamericanos que han promovido este movimiento. Sin duda ha habido y hay muchos teólogos/as muy valiosos/as pero que no cuadran dentro de ese perfil del movimiento neo-evangélico, No me toca decidir quién cabe y quién no.

La homosexualidad: parece que el hermano Pablo no ha leído mis artículos exegéticos. o no los ha entendido. Termino los artículos con "una puerta abierta para un nuevo camino".  Después de preguntar si la condena paulina para su época debe entenderse como un código moral para veinte siglos después, señalo las grandes diferencias entre el sexo homoerótico del primer siglo (que lo llama así para no confundirlo con la homosexualidad consensual moderna) inseparablemente asociado con la esclavitud, la pederastia y los prostitutos sagrados de algunos templos paganos. Si es código moral, el divorcio debe ser sólo por adulterio pero no por violencia doméstica.  Con estas preguntas espero levantar nuevas reflexiones en las iglesias.

Considero la crítica del hermano Pablo, hasta con tono de lástima, como una falsa acusación, que considero muy irresponsable.

De izquierdas y derechas: Pablo comenta también con razón que "la izquierda y la derecha son conceptos muy móviles que necesitan de algún punto fijo para poder ser definidas"; ¿Pero con qué "punto fijo" se permite calificar mi artículo como "demasiado a la derecha"? Sólo encuentro una falsa acusación y una confusión de términos.

"Por sus frutos los conocerán", dice la Biblia. La falsa denuncia de Pablo me obliga a terminar esta respuesta autobiográficamente:

Personalmente, he luchado a favor de la teología evangélica radical pero he luchado también por la justicia. No hubo marcha o manifestación en que no participara, mientras lo permitía mi salud. Denunciaba a los dictadores y regímenes militares y golpistas (y el gobierno israelí-sionista) como también las jerarquías eclesiásticas y los partidos "cristianos". En los  70s trabajamos arduamente con el Comité Ecuménico pro refugiados y en los 80s fui presidente por cinco años del Comité Costarricense de Solidaridad con Nicaragua. Hace años escribí un artículo sobre "Lo que los cristianos latinoamericanos podemos aprender de Karl Marx" y más recientemente "El lenguaje religioso de George W. Bush", que fue trsducido y publicado por 'The Nation".  Fui expulsado del cuerpo pastoral de la Iglesia Bíblica Costarricense acusado de ser comunista.

Soy, con muchísimo orgullo, un evangélico radical de izquierda.

Sobre el autor:

Juan Stam se nacionalizó costarricense como parte de un proceso de identificación con América Latina .  Es Dr. en Teología por la Universidad de Basilea.  Docente y escritor de libros, artículos y del Comentario Bíblico Iberoamericano del Apocalipsis de Editorial Kairós.


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