Día 9: Creatividad solidaria | Lunes 10 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma

 «Entonces llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a un paralítico. Procuraron entrar para ponerlo delante de Jesús, pero no pudieron a causa de la multitud. Así que subieron a la azotea y, separando las tejas, lo bajaron en la camilla hasta ponerlo en medio de la gente, frente a Jesús». 
Lucas 5.18–19 - NVI

La necesidad es la madre de la inventiva, reza el viejo proverbio. E inventiva, por cierto, es lo que sobra en estas tierras de tantas necesidades. Las personas que viven en condiciones de pobreza, inventan mil maneras de sobrevivir con míseros ingresos; las madres, cabeza de familia, idean soluciones extraordinarias para sostener a sus hijos e hijas… y la lista continúa, y es extensa, de originalidades sobrehumanas.

En el texto de hoy nos encontramos frente a un grupo de hombres que usó su inventiva para acercar a su amigo paralítico a Jesús, fuente de la vida. Es la creatividad por solidaridad; esa que tanta falta nos hace.

La solidaridad no es un patrimonio exclusivo de los ricos (grandes donantes); es un valor humano que nos moviliza a tomar acciones en favor de alguien en particular o grupo de personas necesitadas. Y tanto pueden lograr los ricos (y deben hacerlo) como las demás personas sin importar su condición social o económica.

Las grandes trasformaciones humanas que favorecen el desarrollo de los pueblos vienen de la mano de quienes, con creatividad y decisión, actúan para beneficiar al prójimo, como aquel grupo que sube «a la azotea y, separando las tejas», cambian la historia de su amigo.

Para seguir pensando:

«Vamos a andar, vamos a andar, Hijos con hijos del cielo, ¡busquemos juntos la paz! Las iglesias son sepulcros si no proclaman verdad Si no cierran las heridas y si no enseñan a andar».
- Federico Pagura

Oración:

Cada año, alrededor de todo el mundo, mueren más de siete millones de niños y niñas menores de cinco años; eso equivale a la muerte de novecientos infantes por hora. Pidamos a Dios que nos dé creatividad para revertir en vida la historia de muerte de los niños y niñas de esa edad que viven en los países más pobres. Oremos para que renazca en todos nosotros la solidaridad.

Reflexiones de los días anteriores: 

Día 1:  Vivir la Espera 
Día 2:  Los presumidos fiduciarios de la fe
Día 3:  La perfecta y desconcertante voluntad de Dios 
Día 4:  Predicadores de otro estilo
Día 5:  Una fe que tiene sentido
Día 6:  Conforme a nuestra fe
Día 7:  Entre lo sencillo anda Dios
Día 8:  En la aridez de nuestro desierto 
 
Sobre el autor:

El pastor y teólogo Harold Segura es colombiano, radicado en Costa Rica. Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International y autor de varios libros.
Anteriormente fue Rector del Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia.



 
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