Día 23: Olor a establo | Lunes 24 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberaciòn

«Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.”». 
Lucas 2.11–14 - NVI

El mensaje de la Navidad tiene como protagonista central a un niño. Un niño común y corriente al que hay que envolver en pañales y al que los visitantes van a encontrar acostado en un pesebre. En el centro no están los adultos; estos vendrán para cuidarlo, admirarlo y adorarlo.

La redención no resultará de una gesta militar dirigida por los adultos, ni de la genialidad técnica de un adulto iluminado. Nos llegará por una vía más sencilla: un niño indefenso la traerá.

El niño del pesebre nos expone el lugar que ocupan «los débiles» en los complejos procesos de trasformación humana. Ellos siempre han sido vistos como objetos de trasformación (por los que debemos hacer algo), aunque, en la realidad de Dios, son sujetos de ella (pueden hacer algo por todos). Acerca de este principio, enseña el apóstol Pablo que «la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana» (1Co 1.25).

Entre los enfermos, los niños y niñas, las personas con alguna privación física, los migrantes indocumentados, los indígenas y tantas personas más que son tratados como insignificantes, se revela la gracia salvadora de Dios. Se podrá soñar con otro mundo posible (Foro Social Mundial) a partir de estos «débiles» despojados de poder antes que con los fuertes del mundo… solo hábiles para consolidar sus estrategias del poder inútil.

Entre pañales y olor a establo reposa la esperanza del mundo.

Para seguir pensando:

«Nos ha nacido un niño, un Dios se nos ha dado, Hay que nacer de nuevo, desnudos como el niño, Descalzos de codicia, de miedo y de poder, sobre la tierra roja. Hay que nacer de nuevo, abiertos al Misterio, ungidos de esperanza».
- Pedro Casaldáliga (teólogo y escritor catalán-brasileño)

Oración:

Investigaciones de organismos no gubernamentales han apuntado que alrededor del 65 % de los niños de la calle, en las capitales de los países de América Latina, son objeto de explotación sexual. Pidamos al Señor para que sepamos cómo trabajar con la población menor de edad vulnerable a este flagelo para que ellos también, con nosotros, se conviertan en sujetos de transformación que reduzcan el riesgo de ser víctimas de algún tipo de explotación sexual.

Reflexiones de los días anteriores: 

Día 1:  Vivir la Espera 
Día 2:  Los presumidos fiduciarios de la fe
Día 3:  La perfecta y desconcertante voluntad de Dios 
Día 4:  Predicadores de otro estilo
Día 5:  Una fe que tiene sentido
Día 6:  Conforme a nuestra fe
Día 7:  Entre lo sencillo anda Dios
Día 8:  En la aridez de nuestro desierto
Día 9:  Creatividad solidaria
Día 10:  Dios compasivo y de rostro sonriente
Día 11:  Esperanza compartida, alegría segura
Día 12:  No es esperanza barata
Día 13:  Ni el uno, ni el otro
Día 14:  Opiniones que matan 
Día 15:  ¿Qué debemos hacer? 
Día 16:  Dios humanado
Día 17:  Hasta cuando apareció un ángel
Día 18:  El Señor se acordó
Día 19:  Mariología ecuménica 
Día 20:  Saltar de alegría
Día 21:  Esperanza que confronta
Día 22:  Espiritualidad sin arrogancia 
 
Sobre el autor:

El pastor y teólogo Harold Segura es colombiano, radicado en Costa Rica. Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International y autor de varios libros.
Anteriormente fue Rector del Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia.



 
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