¿Señales de los tiempos? Una reflexión y proyecciones de cara al 2013 | Por César Soto

La noche es fría y la lluvia golpea con fuerza la casa, sin embargo me voy a dormir confiado; la cama está tibia y la casa no se gotea. Ya en la mañana, una voz amigable me despierta, el sol entra a raudales por la ventana y el desayuno me espera, pan caliente, huevos frescos y un tazón de chocolate humeante; hay gente a mi alrededor, gente que habla de cosas que no entiendo ni me interesa entender; termino de comer y me levanto, me siento lleno de energías y el patio me espera, tengo 6 años y lo único que me interesa es pasarlo bien, no aburrirme, de mi comida, vestuario y futuro se están encargando bastante bien mis padres, la vida pasa sin preocupaciones y me gusta que sea así.

De tanto en tanto y bajo ciertas circunstancias, hoy a mis 35 años, quisiera que las cosas volvieran a ser como eran antes, que alguien se haga cargo de todo y que yo sólo me dedique a pasarlo bien. Alguno podrá decir: “pero si es así!! confía en Dios, Él se hará cargo de todo!!” No obstante, hasta donde mi conocimiento de Dios llega y hasta donde la experiencia me ha permitido aprender, la soberanía de Dios, muchas veces mal entendida y explicada, no llega al nivel de convertirme en un parásito de la deidad, irresponsable y manipulable. El libre albedrío, otro tema mal entendido y mal enseñado, me permite todo un rango de decisiones en las cuales muchas veces cometeré errores de los que tengo que aprender y otras tantas decisiones acertadas de las que aprenderé bastante menos.

Una meta para el 2013: Estudiar la Palabra con mayor profundidad | Por Juan Stam

¡Qué bueno sería que este año fuera tu inicio en el estudio de la Palabra de Dios más a fondo!

Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain
Es importante darnos cuenta de que hay diferentes tipos de "lectura" de cualquier libro. Leo una novela o un libro de poesía, por ejemplo, por el simple placer de su lectura. De muy otra manera leo un texto de química o de teología, y de una manera parecida, pero con importantes diferencias, un libro de historia. Esos tipos de lectura requieren más cuidado, más atención y más análisis.

Hay también diferentes niveles de lectura de la Biblia. Sin duda, el nivel más común, y con el que todo cristiano comienza su experiencia bíblica, es la lectura devocional o inspiracional. En este nivel, leemos la Biblia en busca de alimento espiritual personal, de frases y promesas que nos animan y textos que nos fortalecen. Un segundo nivel, en que queremos entender mejor nuestra fe, es el de la lectura doctrinal de la Biblia. Aquí buscamos versículos, o mucho mejor, pasajes, que aclaran las verdades de nuestra fe. Otra lectura, poco atendida pero de hecho muy importante, es la lectura histórica, que descubre a través de toda la Bibla la larga historia de la acción de Dios para nuestra salvación. Idealmente, todas estos niveles de lectura deben regirse por el enfoque exegético, que busca en todo momento, hasta dónde sea posible, descubrir el mensaje original que el autor inspirado comunicaba a los receptores de la Palabra.

Las bendiciones de la Soledad | Por Alejandra Ortiz


Llegué a un lugar que no conocía, caminé por una playa sin gente, el viento frío ahuyentó a muchos, pero caminé un buen tiempo. Me di cuenta que la soledad era incómoda en principio, empezamos a platicar sobre mis sentimientos, pensamientos, emociones, expectativas, ilusiones, experiencias pasadas, mi alegria, preocupaciones y mi dolor. Así empezamos a caminar por la playa, fueron varios kilómetros... un rato me senté y escribí, comí un poco y seguimos caminando.

El retiro no me resolvió todas mis dudas, ni fue una fórmula mágica de transformación, pero obró algo en mí, Dios hizo algo que aún no logro articular, él está haciendo algo que no logro controlar, y está bien, así quiero que sea.

Después escribí y escribí y escribí. Todo en una nueva libreta sin rayas, ahí me di cuenta de procesos y transformaciones, de orgullos e inseguridad, de falsas fuentes de valor e identidad. Ahí fue como verme en el espejo y rogar porque no se me olvide la imagen.

Habitar en familia | Por Samuel Escobar

Fue en 1957 que conocí en Lima a Alfredo, aquel amigo andaluz que había emigrado al Perú, en busca de trabajo y nueva vida. Los primeros meses fueron un tiempo de soledad para adaptarse, buscar trabajo y empezar a desenvolverse. En esa época cantaba en Lima un conjunto musical español llamado “Los churumbeles de España”, con su cantante Juan Legido. Una de sus canciones favoritas que hacía saltar las lágrimas en los ojos de Alfredo decía:
“Solo, / yo voy solo entre la gente / que me mira indiferente / sin sentir curiosidad
Solo, / como un perro callejero, / como un barco sin velero, / solo con mi soledad.”
Samuel y Lily Escobar con unos amigos misioneros, 1957
La soledad hace cantar y llorar a la gente, inspira tanto poesía culta como música popular. Hay, por ejemplo, una “vidala” del norte argentino que se canta como un pregón o lamento en tonos menores y que comunica poderosamente esa sensación de soledad en la cual nuestra sombra es la única compañera:

Día 23: Olor a establo | Lunes 24 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberaciòn

«Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.”». 
Lucas 2.11–14 - NVI

El mensaje de la Navidad tiene como protagonista central a un niño. Un niño común y corriente al que hay que envolver en pañales y al que los visitantes van a encontrar acostado en un pesebre. En el centro no están los adultos; estos vendrán para cuidarlo, admirarlo y adorarlo.

La redención no resultará de una gesta militar dirigida por los adultos, ni de la genialidad técnica de un adulto iluminado. Nos llegará por una vía más sencilla: un niño indefenso la traerá.

Día 22: Espiritualidad sin arrogancia | Domingo 23 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma

«Elisabet, llena del Espíritu Santo, exclamó: —¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el hijo que darás a luz! Pero, ¿cómo es esto, que la madre de mi Señor venga a verme?». 
Lucas 1.41–43 - NVI

Elizabet es una mujer privilegiada (será la madre de Juan el Bautista), pero no por eso deja de reconocer que, como ella, también otras personas han sido privilegiadas (María será la mamá del salvador)… e incluso muchas con mayores honores a los que ella ha recibido de parte del Señor.

Ellas son primas, ambas embarazadas, las dos han recibido la visita de un ángel y, por igual, saben lo que significa que el Espíritu Santo las llene. El diálogo entre ellas bien hubiera podido desarrollarse entre tensiones y arrogancias si hubieran cedido a la tentación de ostentar que la gracia de una superaba la de la otra.

En lo humano anda Dios | Por Harold Segura C.

"Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo:
–Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Al oírlo, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél.
El ángel le dijo:
–No temas, María, que gozas del favor de Dios" (Lucas 1:28-30)

María se desconcierta ante el anuncio del ángel. Su desconcierto es comprensible: un ángel la invita a estar alegre (por lo general estos seres celestiales y los que pretenden serlo son muy serios y de figura circunspecta), le asegura que está llena de gracia (esto era normal en los sacerdotes varones, pero no en las mujeres laicas y jovenes) y le confirma que Dios está con ella (bueno, de esto sí estaba segura María aún antes de la llegada del ángel).

"¿Qué clase de saludo es este?" pregunta ella con natural curiosidad. ¿Qué le está pasando a Dios? ¿Acaso ha decidido hacerse humano y usar su vientre para tal locura?

Día 21: Esperanza que confronta | Sábado 22 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
 «De sus tronos derrocó a los poderosos, mientras que ha exaltado a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los despidió con las manos vacías!». 
Lucas 1.52–53 - NVI

La esperanza cristiana no es ingenua; sabe que lo que espera (paz, justicia y vida plena) requiere la confrontación con los poderes que se oponen a sus ideales. En la Biblia esos poderes son representados a veces por medio de figuras y símbolos que apuntan a la realidad del mal (dragones de siete cabezas, bestias imperiales, etc.).

El reino de Dios avanza en contra del antireino de maldades. Y María lo sabía muy bien; por eso su cántico de celebración (Magníficat) está compuesto en términos de una victoria que se gana y una derrota que debe ser aplaudida. Ella dice que el trono de los poderosos será derrocado, que los humildes serán honrados, que los que padecen hambre por fin serán saciados y que los ricos injustos —también por fin— serán devueltos sin sus acostumbradas fortunas. ¡Qué valiente María!

La Navidad: Nuestra paradoja salvadora | Por Juan Pablo Espinoza

Cuando nos enfrentamos al misterio de la Navidad, acudimos a un momento y a una imagen sugerente: Dios se hace niño, se hace pobre, se hace limitación. En este desarrollo, queremos comprender cuál es el verdadero sentido de la Navidad, y cuál es la repercusión que tiene para nuestra vida cristiana hoy.

En primer lugar vamos a estudiar el simbolismo y el imaginario teológico del ‘niño’. Estos dos conceptos, expresan una realidad que se ‘dice’ desde un lenguaje metafórico o simbólico, el cual funciona como una puerta al misterio de Dios. El simbolismo del ‘niño’ lo leeremos desde Isaías: “Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá” (Is 11,6)

La imagen que el profeta utiliza, habla de la plenitud de los tiempos, la era mesiánica que se inaugura desde la figura tierna de un niño[1] que conduce los destinos de la creación, representada en el mundo animal. No es una imagen portentosa, en el sentido del persona que se presenta, sino que es una paradoja, ya que el que guía los destinos ahora es un niño, un débil y necesitado de todo.

Día 20: Saltar de alegría | Viernes 21 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación

«Pero, ¿cómo es esto, que la madre de mi Señor venga a verme? Te digo que tan pronto como llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de alegría la criatura que llevo en el vientre. ¡Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!». 
Lucas 1.43–45 - NVI

La alegría no ha sido una virtud acentuada por la pastoral cristiana. Ni la liturgia, ni la teología (que es otra forma de liturgia) la han reconocido con toda su magnitud. Por el contrario, en muchos casos, hablar de fe es llamar a todo lo que contradiga la alegría: el dolor sacrificial, la ascesis y el desprendimiento de todos los placeres terrenales (todo lo que produzca alegría). ¿No ha sucedido así por muchos siglos?

Para los antiguos griegos existían tres virtudes que contribuían a la formación de un ciudadano perfecto: la justicia, la fortaleza y la templanza. Platón añadió una más, la prudencia. Después la fe cristiana, siempre interesada en entablar diálogos con las filosofías de su momento (en este caso con los estoicos), consideró que esas cuatro virtudes morales eran las que contribuían a desarrollar una vida bienaventurada. A las virtudes anteriores se agregaron después tres virtudes teologales (porque se refieren a Dios): la fe, la esperanza y la caridad.

Día 19: Mariología ecuménica | Jueves 20 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma

Magnificat - Mural de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación

«—Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho. Con esto, el ángel la dejó». 
Lucas 1.38 -NVI

Los relatos del nacimiento de Jesús sientan las bases necesarias para una mariología ecuménica. María no debería seguir presentándose como excusa para los que en su nombre dividen la Iglesia, sino como aliento y modelo para los que proclaman el reino de su Hijo y gozan de la gracia de la redención que él ha provisto.

La base de esta mariología es la fidelidad de ella a Dios, y la manera en que acoge el mensaje del ángel y entrega su vida como instrumento del cumplimiento de la voluntad divina: «Que él haga conmigo como me has dicho».

Nació Jesús... La fiesta que falta celebrar | Por Josaphat Jarpa

Los relatos que se dan del nacimiento de Jesús desde los textos Bíblicos de Mateo y Lucas, como así de las tradiciones posteriores, nos dicen que Jesús nació en un contexto de completa vulnerabilidad, Hijo de una Madre “Soltera”, el evangelio de Lucas lo sitúa en un pesebre, un lugar de comida de animales del campo, y el relato en Mateo nos dice incluso que sufrió persecución, siendo movidos en plena etapa de embarazo, huyendo a otro País para poder sobrevivir.

Misma realidad que viven hoy tantos migrantes en América Latina, huyendo del “Poder asesino”, para buscar un mejor vivir o simplemente sobrevivir, muchos de ellos niños y niñas, que no logran la misma suerte de Jesús, sino que son muertos, otros apartados de sus padres para ser vendidos a través de la trata de personas y vivir como objetos de consumo.

En el relato de Lucas señala además que fue acompañado por campesinos [Pastores], sujetos alejados de la urbe, alejados del templo, de un lugar sin lugar, Mateo añade la visita de unos “Sabios del Oriente” o “Reyes Magos” extranjeros con otras creencias, otras culturas, realizando un acto intercultural, de compartir una fiesta.

Día 18: El Señor se acordó | Miércoles 19 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma

«En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, miembro del grupo de Abías. Su esposa Elisabet también era descendiente de Aarón.  Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor.  Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril; y los dos eran de edad avanzada». 
Lucas 1.5–7 - NVI

Eran dos personas ancianas; ambas descendientes de la tribu de Aarón (de la casta sacerdotal) y, lo más importante, reconocidas por actuar con rectitud y por ser fieles observantes de los preceptos del Señor. Credenciales suficientes para creer que no experimentaban problemas, pero los tenían. También los justos viven la vida entre frustraciones y alegrías.

Ella, Elizabet, era estéril, tal como Sara, Rebeca, Raquel, la madre de Sansón, también la de Samuel y tantas otras que padecieron la discriminación social y lucharon contra la duda de pensar que Dios se había olvidado de ellas.

Los “O Antífonos”: Meditación para una Semana antes de Navidad | Por Osías Segura C.

Los “O antífonos” son siete antífonos que han sido históricamente cantados o recitados antes del Magníficat, durante los vespertinos de la liturgia de las Horas en el tiempo de Adviento. Los “O antífonos” se conocen como los Octavos que consisten en los siete días antes de la navidad (17-23 de Diciembre). Cada “O antífono” hace referencia a Cristo, pues cada uno hace referencia al título mesiánico (profecía mesiánica) que se encuentra en el Libro de Isaías.

Esos títulos mesiánicos son los siguientes:

O Sapientia (O Sabiduría)
O Adonai (O Señor)
O Radix Jesse (O Raíz de Isaí)
O Clavis David (O Llave de David)
O Oriens (O Amanecer Radiante)
O Rex Gentium (O Rey de todas las Naciones)
O Emmanuel (O Emmanuel-Dios con nosotros)

Día 17: Hasta cuando apareció un ángel | Martes 18 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma 
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación
 «Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”». Mateo 1.20–21 - NVI

La confusión de José era entendible: su prometida estaba embarazada y alegaba que esto era por obra del Espíritu Santo. Él, como era «un hombre justo y no quería exponerla a la vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto» (1.19). El divorcio, pensó él, era la mejor opción.

En esos pensamientos cavilaba cuando se le apareció el ángel que le reveló lo que en realidad pasaba y le dio fe de que María había declarado la verdad; no era preciso que se divorciara de ella, al contrario, debía celebrar la gracia del Señor.

Día 16: Dios humanado | Lunes 17 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación
 «Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob; y Jacob fue padre de José, que fue el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. Así que hubo en total catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce desde la deportación hasta el Cristo».
Mateo 1.15–17 - NVI

Varios asuntos de la genealogía que nos presenta el Evangelio Según Mateo captan nuestra atención (1.1.17). El primero es su simetría; aparecen tres grupos de catorce generaciones cada uno. Otro es la omisión de algunos reyes que existieron entre Jorán y Ozías (1 Reyes 8.24). Uno más, y el más extraño para las costumbres orientales, es que nombra a cuatro mujeres: Tamar, Rahab, Ruth y la mujer de Urías. Resulta extraño porque los derechos mesiánicos legales se establecían por la línea paterna. Más llamativo aún es que las mujeres mencionadas eran extranjeras… y algunas de dudosa reputación moral.

Día 15: ¿Qué debemos hacer? | Domingo 16 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación

«—¿Entonces qué debemos hacer? —le preguntaba la gente. —El que tiene dos camisas debe compartir con el que no tiene ninguna —les contestó Juan—, y el que tiene comida debe hacer lo mismo. Llegaron también unos recaudadores de impuestos para que los bautizara.—Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros? —le preguntaron. —No cobren más de lo debido —les respondió. —Y nosotros, ¿qué debemos hacer? —le preguntaron unos soldados. —No extorsionen a nadie ni hagan denuncias falsas; más bien confórmense con lo que les pagan. La gente estaba a la expectativa, y todos se preguntaban si acaso Juan sería el Cristo». 
Lucas 3.10–15 - NVI

La predicación de Juan es un preanuncio de las buenas nuevas que proclamará Jesús. Entre los dos discursos existen diferencias en la forma, más no en el fondo. Esto es claro, sobre todo cuando predican acerca de lo que Dios espera de nosotros.

Al profeta Miqueas le preguntan ¿qué pide Dios?, y él responde: «Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios» (v. 6.8).

Día 14: Opiniones que matan | Sábado 15 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación

«Entonces los discípulos le preguntaron a Jesús: —¿Por qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero? —Sin duda Elías viene, y restaurará todas las cosas —respondió Jesús—. Pero les digo que Elías ya vino, y no lo reconocieron sino que hicieron con él todo lo que quisieron. De la misma manera va a sufrir el Hijo del hombre a manos de ellos. Entonces entendieron los discípulos que les estaba hablando de Juan el Bautista». 
Mateo 17.10–13 - NVI

La confrontación entre lo que afirman los maestros de la ley y lo que ocurre en la realidad del reino, continúa. Ellos creen conocer los tiempos de Dios y piensan que hasta el mismo Dios debe sujetarse a sus pronósticos. Pretenden ser los dueños de los misterios eternos.

Pero la verdad es que, cuando ellos predicen que algo va a suceder, eso ya sucedió. Y cuando creen que algo va a pasar en primer lugar, pasa al final. Cuando ellos hablan de Elías, la historia indica que el personaje es Juan el Bautista. No aciertan, pero aún insisten en poseer el monopolio de la fe. Esas equivocaciones no serían graves si fueran simples opiniones para debatir en círculos académicos; pero lo son, y mucho, porque conducen a decisiones que trastocan la vida de la gente.

Día 13: Ni el uno, ni el otro | Viernes 14 de Diciembre | Por Harold Segura C.

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación

 «Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y ellos dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Éste es un glotón y un borracho, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.” Pero la sabiduría queda demostrada por sus hechos». 
Mateo 11.18–19

¿Quién entiende a los que quieren descalificar a Jesús? ¿Querían un maestro de costumbres rigurosas y un asceta rígido? Este era Juan, y no lo aceptaron ¿Querían un profeta apacible de conductas menos legalistas? Este era el Hijo del hombre, y lo rechazaron.

A Jesús lo acusaron de glotón, borracho y amigo de personas indeseables. Y, aceptémoslo, esta no era una acusación del todo falsa. No se puede negar que Jesús, en muchas ocasiones, aparecía rodeado de publicanos corruptos y de mujeres y hombres de dudosa moralidad. Por otra parte, comía cuando no debía, y, peor aún, de la manera incorrecta; en cuanto al vino, pues… su primer milagro consistió en convertir insípidos galones de agua en exquisito vino.

La Navidad Apocalíptica | Por Juan Stam

Estudiemos el Apocalipsis con Juan


¿Feliz Navidad? ¡No mucho!
¡¡Una Navidad combativa!!

En este pasaje tenemos el relato de la Navidad según Juan de Patmos. Es una Navidad extraordinaria, muy sombría. Es el lado oscuro de la Navidad, que nos advierte contra el peligro de sentimentalizar demasiado el nacimiento del niño Jesús.

No cabe duda de que Navidad es felicidad; sólo un Scrooge podría ser triste y amargo en estas fechas, pero nunca un cristiano. Nosotros cantamos alegres, "Oh santísimo, felicísimo, grato tiempo de Navidad". Pero a veces romantizamos demasiado el suceso: "en la faz del Señor brilla un límpido rayo de luz", dice un himno navideño, y según otro:

Allá en el pesebre, do nace Jesús,
la cuna de paja nos vierte gran luz;
Estrellas lejanas del cielo al mirar
Se inclinan gozosos
su lumbre a prestar.

La vaca mugiendo
despierta al Señor,
Mas no llora el niño,
pues es puro amor...

Navidad, la esperanza desafiante de una palabra encarnada | Por Pablo Rivera



Ortega y Gasset, (1883-1955) filósofo y ensayista español, escribió una vez que la “palabra es sólo aire”; en alguna medida tenía razón, ya que para que se emita alguna palabra, es necesaria la inspiración y expiración de este, sin embargo, existen una serie de otras variables que hacen de que se puedan escuchar las palabras. Les invito a reflexionar acerca de una Palabra especial y alguna de sus características desde el evangelio de Juan 1:1-4,14.

Comenzando a leer, el texto deja en evidencia la primera característica de esta Palabra especial. “La Palabra ya existía, estaba junto a Dios y era Dios”; aquí queda manifiesta su pre-existencia, siendo esta antes de la materia, del tiempo y de la historia, y no sólo existía, sino que estaba en comunión con la Deidad, en una profunda comunión, tan plena que le permite a Juan expresar que la Palaba y Dios son uno. Esta palabra es una, pre-existente, comunitaria y divina.

Navidad y Poesía en las Américas | Por Samuel Escobar


“Dime la antigua historia” cantábamos de niños en la escuela dominical.  Y la historia de la Navidad es la que en más idiomas se cuenta por el mundo. Los evangélicos de países latinoamericanos cantamos la historia y la contamos también en castellano. Algunos de nuestros poetas la han cantado de varias maneras. Porque esa historia motiva todo tipo de reflexión.

Aquí les presento tres poesías muy distintas sobre la Navidad. Los autores son tres Franciscos, unos más conocidos que otros, pero todos ellos cristianos sinceros. Francisco Molina fue pastor luterano en Puerto Rico, Francisco Luis Bernárdez poeta católico en Argentina y Francisco Estrello, poeta bautista en México. ¡Que disfruten!

El Magnificat: la teología de María | Por C. René Padilla

Ilustración de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación
De todos los himnos que aparecen en el Nuevo Testamento ninguno refleja con tanta precisión como el Magnificat [1] las aspiraciones mesiánicas del pueblo de Israel en el tiempo en que nació Jesucristo. Son aspiraciones de liberación de la opresión imperial a la que ese pueblo ha estado sometido a lo largo de su historia y que en ese momento vive bajo el yugo de Roma representado en la Palestina por el rey Herodes el Grande. María, una humilde joven virgen de Nazaret, probablemente todavía adolescente, ha escuchado el anuncio del ángel Gabriel. Es un anuncio trascendental, según el cual ella quedará encinta y dará a luz un hijo que será llamado Jesús, en quien se cumplirán las profecías del Antiguo Testamento respecto al Mesías: “Dios el Señor le dará el trono de su padre David, y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin” (Lc 1:31-33). Sumisa, María acata la voluntad de Dios (“Aquí tienes a la sierva del Señor. Que él haga conmigo como me has dicho”, v. 35) y a los pocos días emprende viaje a Judea para visitar a su parienta Elizabet, esposa del sacerdote Zacarías, en su casa. Es allí donde la bienaventurada futura madre expresa en un cántico que abunda en ecos del Antiguo Testamento lo que, desde su perspectiva, significa el cumplimiento del anuncio angelical no sólo para ella sino también para su pueblo y para toda la raza humana.

¿Qué son "las señales de los tiempos"? | Por Juan Stam

Estudiemos el Apocalipsis con Juan

Hace unos años, el día después del espantoso terremoto de México, escuché por casualidad la conversación entre dos señoras obviamente evangélicas. "Pues hermana, ¿cómo te pareció el terremoto en México ayer?" La respuesta me dejó atónito: "¡Qué maravilla! Me alegré mucho. ¡Cristo viene ya!"

Un día, cuando Jesús y sus discípulos estaban admirando el templo de Jerusalén, el Señor les anunció que no quedaría piedra sobre piedra de esa majestuosa arquitectura, porque Israel había rechazado a su Mesías. En eso le preguntaron, "¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?" Y Jesús respondió "Mirad que nadie os engañe" (Mr 13:2-5; Lc 21:6-8). Es claro que según Marcos y Lucas, todo el tema de la conversación era el futuro del templo, y que lo que le pedían a Jesús, según esos dos evangelios, era la señal de la futura destrucción de Jerusalén. El evangelio de Mateo reformula la misma pregunta: "¿Cuándo serán estas cosas [destrucción de Jerusalén], y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?" (Mat 24:2-5). Esa diferencia es importante, pero en Mateo también el tema central es la destrucción de Jerusalén como anticipo de la venida de Cristo. Mi compatriota tica, cuando comentó el terremoto de México, sin duda estaba pensando en este pasaje de San Mateo, aunque olvidando su contexto histórico de un suceso que ocurrió unos cuarenta años después, hace casi diecinueve siglos.

La Diversidad Creadora de la Divinidad | Por Esther Baruja



Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó .
Génesis 1:27 (1)


Jacques Derrida afirma que la univocidad del texto lo empobrece (2) por tanto con este ejercicio hermenéutico busco encontrar relevancia en otras interpretaciones sobre al texto desde el interés que existe en la Iglesia Cristiana por entender, aceptar, celebrar a nuestras/os hermana/os LGBT (3).

En el libro de Génesis tenemos dos relatos de la creación, aunque en esta ocasión me centraré en el primer relato que ocurre en el sexto día luego de la creación de la luz, los cielos, la tierra y las hierbas, la luna y el sol, los peces y los animales de la tierra. En el segundo relato de Gen. 2 el orden tiene una secuencia diferente.

El versículo 27 se inicia así “Y creó Dios (Elohim)”.  

Un cuerpo transgresor: una política de localización | Por Natanael Disla

The Son of Man (1964). René Magritte
Mi cuerpo es y ha sido una transgresión. No atado a los cánones, siempre encontré en la espiritualidad cristiana un dejo de crítica a lo establecido. Saberse anabautista radical no nombrado debe ser lo más parecido cuando se quiere ser posmoderno sin romper con el pasado de la “vuelta a lo sagrado”.

Me ubico en una confluencia de sentires descolocados. Mestizo por no ser ni negro ni mulato, ni blanco ni trigueño. Mestizo por estar aquí y allí: en medio de lo secular y lo sagrado; a medio camino entre el fruto de la nada (Meister Eckhart) y una isla partida en dos.

Sigo trillando el camino de vivir mi masculinidad, no una nueva por vivir, pero tampoco la misma que había vivido.

Cuando me vi en el espejo de mis etiquetas eché a correr. Jehú, mi héroe bíblico favorito en mi infancia, porque era intrépido y el tiempo le pasaba por encima, forjó mi masculinidad aprendida.

Vivo en una isla que no es una e indivisible porque es partida en dos. Con una raya casi derecha quieren dividirla en dos. Vivo en una tierra sufrida, cuya población aborigen fue totalmente exterminada. Se habla de millones de personas muertas. Mis pies pisan historias tristes de gente ida. Música ida, costumbres, historias y tradiciones idas.

Los sabios de Oriente (Mateo 2: 1 - 12) | Por Alfredo Tepox Varela


¿Cuántas veces hemos leído, o escuchado leer, este pasaje? Más de una vez, con toda seguridad. Año con año, al llegar la celebración de la Navidad, nos regocijamos con la lectura de estas palabras, que nos recuerdan el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Y la tradición nos hace evocar a estos tres personajes, que en nuestra infancia significaban la misteriosa llegada del juguete anhelado.

Pero hay en este pasaje mucho más que lo que la tradición ha ido imponiendo en nuestra mente. Porque estos “magos” no hacían aparecer ni desaparecer nada. Aunque es verdad que la palabra griega es mágoi, y que ha pasado a nuestra lengua como “magos”, en realidad se trataba de gente estudiosa de aquellos tiempos, lo que explica que algunas versiones traduzcan esta palabra como “sabios”. Tal vez sería mejor llamarlos astrólogos, ya que era proverbial la dedicación de la gente de Oriente al estudio de las estrellas.

La Navidad como Contextualización: Reflexiones sobre el Prólogo del Cuarto Evangelio (Juan 1:1-18) | Por Juan Stam

Juan
Ningún texto del Nuevo Testamento capta la maravilla de la Navidad mejor que el prólogo del cuarto evangelio: "El Logos (la Palabra) era Dios... y aquel Logos fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (Jn 1:1,14). ¿Puede haber una expresión más hermosa, y a la vez más profunda, del significado del nacimiento del Hijo de Dios como hijo de María e "hijo de hombre"?

Extraña mucho la identificación de Cristo como "el Logos" en el prólogo de un libro en cuyas páginas nunca se vuelve a llamar por ese título, y más porque Jesús mismo, según los evangelios, nunca se llamaba así. Nos sorprende también que este evangelio mismo no elabora la verdad tan importante del "hacerse carne" del Hijo eterno. El cuarto evangelio se conoce como el evangelio que más afirma la deidad de Cristo, pero no tanto su humanidad física (su "carnalidad" material).

Muchos estudiosos han sugerido que Juan (suponiendo que así se llamaba el autor) escribió este prólogo después de haber redactado el mismo libro, cuando se dio cuenta de cosas importantes en el contexto cultural de su pueblo, Éfeso, que debía relacionar con el mensaje evangélico. En ese caso, la mención del Logos puede verse como una contextualización misionera, lo que da mucho más significado al pasaje.

El Dinero y la democracia ¿Se venden puestos y poder político? | Por Juan Stam



Es famoso el dicho del autor estadounidense Mark Twain: "Nosotros tenemos el mejor gobierno que el dinero puede comprar" ("We have the best government money can buy").

La portada de la revista TIME para el 13 de agosto del presente año (2012) mostraba la Casa Blanca de Washington, residencia del presidente de los Estados Unidos, con un gran rótulo en frente que decía, "SE VENDE; pedimos $2.5 mil millones de dólares".

En nuestro vecino del norte acaba de terminar la campaña política más costosa de toda la historia humana. El gasto total de todas las campañas (presidenciales, estatales etc), de ambos partidos, pasó de 6 mil millones de dólares. En las elecciones anteriores, en 2008, Barak Obama fue el primer candidato en la historia estadounidense en gastar más de mil millones de dólares (un billón de dólares, en inglés) en su campaña presidencial.[1] Ahora, en 2012, cada candidato superó el doble de esa suma y el costo total era más que seis veces el total de 2008. Según Peter Singer, profesor de filosofía y ética de la Universidad de Princeton, una suma muchísimo menor, de $200 millones (no miles de millones) hubiera sido suficiente para informar al electorado sobre los proyectos y programas de los candidatos ("Las elecciones defectuosas de los Estados Unidos", La Nación, San José, 17 nov. 2012)


¿Acaso podemos agregar algo más al ofrecimiento divino en esta Navidad? | Por Alexander Cabezas

¡Nuevamente llegó la Navidad!

Este es un tiempo, como ya se ha dicho en otras ocasiones, para compartir y reflexionar en su verdadero sentido. Pero qué sentido encontramos si no hacemos el ejercicio de quitar el polvo, las luces incandescentes, los adornos, la fiesta, los regalos y todo aquellas cosas que le han restado importancia a su esencial fundamental (no por ello me opongo al festejo).

Nos pasa, en Navidad nos sentimos más cerca a nuestros amigos y familiares, queremos pasar tiempo con ellos y ellas, deseamos ayudar a los más necesitados, ir a regalar cenas, todo porque nos prendió el “espíritu navideño”. Sin pretender o menospreciar dichos buenos deseos, mi preocupación es cuando le damos una connotación meramente antropocentrista.

Prueba de ello lo vemos cuando centralizamos la Navidad en la niñez, algo que el comercio ha sabido explotar muy bien para su provecho: Uno o dos meses antes de Noche Buena, los niños y las niñas ya saben que van a pedirle al “Niñito Dios”, o “San Nicolás”. El carro con más funciones, la muñeca que dice mamá y sabe hacer pipí…entre otros. Luego en enero, pasadas las fiestas, aquellos mismos juguetes se venderán como chatarra de lo que sobró de las ventas de diciembre y a mitad de precio.

POÉTICA DE LA RESILIENCIA: El poético afrontamiento de lo adverso | Por Luis Cruz Villalobos


Un hombre es un hombre
en cualquier parte del universo
si todavía respira.

No importa que le hayan
quitado las piernas
para que no camine.

No importa que le hayan
quitado los brazos
para que no trabaje.

No importa que le hayan
quitado el corazón
para que no cante.

Nada de eso importa,
por cuanto,
un hombre es un hombre
en cualquier parte del universo
si todavía respira
y si todavía respira
debe inventar unas piernas,
unos brazos, un corazón
para luchar por el mundo.

José María Memet[i]


Poética resiliente

Es interesante que la Poética de Aristóteles aborde de modo exclusivo el análisis estético de la Tragedia como obra artística particular[ii]. Aquí no me referiré a temas literarios, simplemente quiero mencionar que efectivamente el afrontamiento de las tragedias tiene su dinámica y estructura, su ritmo y recursos propios. Existe una poética, una modalidad creativa particular, para lograr componer o re-componer del desastre la belleza, de la tragedia el cambio, del sufrimiento la esperanza. La resiliencia es un arte poético, un estilo de composición de la vida que privilegia las notas mayores, los tonos luminosos, las palabras vitales. Todos los que afrontan con resiliencia la adversidad son poetascreacionistas, tal como los describe en su quehacer Vicente Huidobro:
 
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