La ascendencia de Joel Robert Poinsett en José Miguel Carrera | Por David Muñoz Condell




Proemio
Joel Robert Poinsett, fue el primer protestante preeminente en llegar a Chile. En 1810, es comisionado por el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica James Madison como agente especial para Sudamérica, permaneciendo como tal de forma itinerante en Santiago  y en Buenos Aires respectivamente, donde participó activamente en el proceso independentista de Chile y Argentina.
El 24 de febrero de 1812  se convierte en el primer cónsul en presentar sus credenciales ante el General José Miguel Carrera, donde se le rinden los honores correspondientes a un ministro penitenciario.
El protestantismo de Joel Robert Poinsett quedo de manifiesto al presentar el 11 de julio de 1812 un proyecto de constitución política, documento que postulaba el artículo relativo a la religión, donde se decía  “que la religión del Estado de Chile será la apostólica y católica” y se omite la palabra “romana”. Con lo cual dejaba abierta la posibilidad del ingreso de otras confesiones cristianas. La influencia de Joel Robert Poinsett  llego a tal grado que aconsejó en la creación del escudo patrio y en el cual el cónsul demostró su influjo calvinista,  pues se coloca en el escudo de la patria vieja la inscripción de fe de los protestantes ginebrinos “POSTA TTENEBRAS LUX-AUTOCONSILIO, AUTENSE” después de las tiniebla la luz.

La amistad de Joel Robert Poinsett y el General José Miguel Carrera fue tal que cuando el general chileno se reunió con el en Baltimore en 1815, no solo lo inicio en el conocimiento da las doctrinas protestante y de los servicios religiosos presbiterianos, sino que también es iniciado en las practicas y costumbres de la masonería del Rito de York[3], siguiendo así con la tradición de los libertadores de América que son parte de las llamadas logias lautarinas o caballeros racionales.  

Inicio del Protestantismo en Chile 

Una lectura crítica e interpretativa de las prácticas ideológicas y sociales del protestantismo chileno a través de la historia, nos da la posibilidad de investigar mediante el análisis de los actores sociales vistos como una minoría religiosa tipo que se constituirá en la de mayor importancia relativa al interior del cristianismo de América Latina.
Conscientes de que el fenómeno religioso minoritario del protestantismo chileno se genera a partir de un contexto socio-religioso-político complejo que determina, y que también es determinado por ellas, las prácticas de los actores eclesiales y sociales, nuestra aproximación al comportamiento de estos es un período específico debe incluir los elementos históricos, mediatos e inmediatos, y la consiguiente lectura socio-religiosa para hacerlo entendible.
Más allá de los esfuerzos no tradicionales como lo eran aquellos  aventureros, dramáticos y de los destacables esfuerzos de algunos pioneros, el protestantismo como fuerza social  de la comunidad  chilena no había  logrado entrecruzar el tejido social.[4]
Consideramos que, a lo menos dos son los factores preponderantes que obstaculizan esta inserción en el panorama religioso criollo: 
-          El primero, la sólida  presencia de la Iglesia Católica colonial, una Iglesia conectada directamente al poder político del Estado. Estado que en su inicio necesitaba de la legitimidad religiosa de la Iglesia oficial. Esto entendido como la bendición divina  a la autoridad civil.[5]
-          El segundo, tiene que ver con la proclamación del evangelio. En el período colonial fue al calor de la contrarreforma y el espíritu de cruzada[i], donde se presentaron las intolerancias hacia otros credos,   por lo que la pertenencia a un grupo religioso minoritario no tenía mayor relevancia y expresión pública  de sus ideas. 
Es en este caso en que los incipientes proyectos misioneros protestantes se relacionan con sectores políticos liberales[6] y masones para hacer frente común a una Iglesia Católica que le impedía todo tipo de espacios públicos para proclamar su fe.[5]
 
A esto le hemos denominado como alianzas estratégicas en pro de un objetivo común: promover las libertades individuales, tales como la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de educación laica, entre otras.[6]
Estos grupos sociales  eran notoriamente marginados por la Iglesia oficial. Un ejemplo de esta situación lo constituye el testimonio histórico de aquellos extranjeros tildados de herejes que no tuvieron acceso a cementerios católicos, y que eran considerados los cementerios como terrenos santos, oficiales y  que debieron ser sepultados clandestinamente en las faldas del Cerro Santa Lucía.[7]
Aquellos hombres y mujeres fueron líderes liberales quienes estimularon la inserción del protestantismo en el escenario religioso, como una forma de ir socavando la acción  de la Iglesia católica.[8]
Desde 1810, una serie de hechos se fueron dando, los que ayudaron a ir preparando el escenario social, que a modo de ejemplo, autorizó la instalación en la ciudad de Valparaíso de un cementerio laico para disidentes religiosos protestantes, mayoritariamente de origen europeo.
Dijimos antes que el hermetismo ideológico de la Colonia fue roto por la proliferación de las ideas liberales europeas entre la burguesía criolla, preparando las condiciones para las disputas  independentistas, gracias a literatura que es traída desde Europa y de los Estados Unidos de Norteamérica. 
El mismo factor geográfico, constituido por la lejanía de Chile y por su aislamiento, que facilitaría la permanencia de una mentalidad estrechamente unida a la metrópoli real en los primeros siglos del coloniaje, deviene, a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, a un caldo de cultivo para el ideario liberal independentista, incontrolable por el autoritarismo español.
La inspiración de la independencia norteamericana y el contenido ideológico del siglo de las luces, llamado así a la ilustración,  inflaman los espíritus rebeldes del criollismo que, oficialmente, en 1810 comienza las luchas independentistas, con sus características propias económicas, lo que hace de Chile un proyecto republicano en curso.
Es sabido que la Iglesia a causa de su fidelidad a la corona española adquiría rango de sospechosa ante los grupos dirigentes criollos independentistas. Pero las tensiones sociales propias de la crisis liberacionistas se repetían al interior de la jerarquía de la institución religiosa dominante que veía debilitarse su capacidad de influencia sobre lo político y consiguientemente, sus posibilidades reproducción institucional.[9]
En esta crisis de hegemonía que comenzaba a poner fin al  dominio ibérico, la Iglesia  se encontraba desconcertada. Por una parte, algunos sacerdotes participaban activamente del proceso revolucionario (el caso del Fray Camilo Henríquez es demostrativo de esta actitud), y por la otra, la mayoría del clero vivía la tensión entre su fidelidad a la corona española  y las presiones de la nueva contingencia política chilena.
Debemos reconocer a su vez, que los patriotas en relación con la institución religiosa  debían afrontar una problemática doble:
 a) Reducir el ámbito de injerencia de la Iglesia Católica en el terreno político y, también, en el económico.
 b) Ganar el apoyo de la Iglesia católica como aparato hegemónico para legitimar el nuevo orden rupturista del liberalismo.[10]
Los hechos históricos demuestran las dificultades reales encontradas por los patriotas para obtener la colaboración católica al nuevo orden y, a partir de esta constatación que atentaba contra el ideario liberal, las medidas anticlericales toman forman creando las primeras condiciones objetivas para la instalación del pensamiento protestante en el país.
El 13 de febrero de 1812 se publicó el primer número de la Aurora de Chile, periódico ministerial y político, que cumpliría una función importante en la difusión de la ideología independentista. Esta publicación, que en abril de 1813 cedió pasó a su subtítulo: El Monitor Araucano, era dirigida por el Fray Camilo Henríquez, miembro de la Orden de la Buena Muerte.[11]

Un  actor importante en las iniciativas afirmadoras del proceso independentistas fue el cónsul norteamericano, para Santiago de Chile  y Buenos Aires, Argentina don Joel Robert Poinsett, que en la segunda década del siglo XIX llegaba para representar a su país en las jóvenes repúblicas gobernadas por, también, jóvenes con escasa experiencia política y manejos del poder.[12]

Este representante diplomático simbolizaba para los gobernantes chilenos el apoyo político y militar necesario para hacer frente al aún no derrotado ejército español. Pero en el hecho, don Joel Robert Poinsett debía cumplir una función que garantizara primero la obtención de nuevos mercados para la pujante economía norteamericana, apoyando políticamente las intenciones independentistas de estos países sudamericanos pero sin arriesgar una ruptura de relaciones con la metrópoli española.

El cónsul Joel Robert Poinsett, hombre polifacético y con una amplia cultura, comenzó una intensa actividad de orientación ideológica del proceso independentista chileno. Su influencia sobre  don José Miguel Carrera quedó manifestada en numerosas iniciativas como la adopción de una bandera nacional - presentada oficialmente  en coincidencia con la celebración de la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, el 4 de Julio de 1812, o como la obligatoriedad de portar, por  parte de los funcionarios públicos, una escarapela tricolor que representaba los colores de la bandera nacional.

La acción más importante de Joel Robert Poinsett para la ruptura del monopólico poder religioso fue su influencia sobre los primeros proyectos constitucionales que se discutían bajo el gobierno de don José Miguel Carrera, tertulias continuadas,  muchas veces en la casa del Cónsul norteamericano. El mismo diplomático redactó su propio proyecto  que fue sometido a la opinión de don José Miguel  Carrera quien le propuso al parecer por el requisito de la edad, que aquel proponía para el jefe del gobierno, 36 años, cuando José Miguel Carrera tenía sólo 28 años.
Antecedentes biográficos  

Joel Robert Poinsett nació en 1779 en Charlestón Carolina del Sur de los Estados Unidos de Norteamérica. Estudio humanidades en la Academia de Greenfield en Coneticut, después estudia medicina en la Universidad Presbiteriana de Edimburgo, Escocia. Estudia ingeniería en la Academia Militar de Wooliwirch Inglaterra y se había incorporado en algunas cátedras de derecho en su ciudad natal, Charleston.[13]
 
En 1810, es comisionado por el presidente de los Estados Unidos James Madison como agente especial para Sudamérica, permaneciendo como tal de forma itinerante en Buenos Aires, Santiago y Lima. 
Sirvió como “agente especial” en los países de América del Sur desde 1810 a 1814 (fue enviado allí por el Presidente James Madison en 1809 para investigar las posibilidades de los revolucionarios en su lucha por la independencia de España), participando en la Guerra de Independencia de Chile, en el ejército chileno al mando del general José Miguel Carrera Verdugo, del cual fue amigo personal.[14]
Entre este prócer de nuestra Independencia  y el Cónsul americano se establecieron vínculos más fuertes de amistad y compañerismo, generando entre sí una empatía que los llevó a trabajar juntos el diseño de una institucionalidad basadas en principios libertarios.

Aunque con el pretexto de las funciones diplomáticas, Joel Robert Poinsett traía una misión confidencial, cual era de inquirir el estado de la colonia, no tardando en involucrarse en la causa independentista, a favor de sus ideales de progreso.

La vasta experiencia y formación liberal e ilustrada de Poinsett le habilitaba, por lo demás, para servir de asesor irremplazable al gobernante de un país, que como Chile, aspiraba a la autonomía del poder español e iniciaba su carrera de pueblo libre. 

Volvió a su casa de Carolina del Sur en 1815. Se presentó a las elecciones allí y sirvió en la legislatura estatal de Carolina del Sur de 1816 a 1820 así como en el Comité de Obras Públicas de Carolina del Sur de 1818 a 1820. Desde 1821 a 1826 representó a Carolina del Sur en la cámara baja del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica. Simultáneamente ejerció como enviado especial en México desde 1822 a 1823 siendo el primero en ser nombrado ministro estadounidense en México en 1825. Se vio implicado en los tumultos políticos del país hasta su vuelta en 1830.[15]

Fue durante aquella época cuando visitó el área del sur de México llamada Taxco de Alarcón y entró en contacto con la flor de noche buena o flor de navidad, más tarde llamada en los Estados Unidos como poinsettia. Los aztecas se referían a esta planta que florecía en invierno como “Cuetlaxocitl”, su nombre científico es “Euphorbia Pulcherrima”.

Joel Robert Poinsett ejerció como Secretario de Guerra desde el 7 de marzo de 1837 hasta el 5 de marzo de 1841 y durante su presidencia se continuó la eliminación de los Amerindios del oeste del río Misisipi, se produjo la Guerra de Seminola y se redujo la fragmentación del ejército concentrando elementos en posiciones cercanas. Finalmente se retiró a su plantación en Georgetown, Carolina del Sur, en 1841.

Fue cofundador del Instituto Nacional para la promoción de la ciencia y de las artes útiles (“National Institute for the Promotion of Science and the Useful Arts”) en 1840, un grupo de políticos que abogaba por el uso del “Smithson bequest” para un museo nacional que albergaría reliquias del condado y sus líderes, y celebraría los avances de la tecnología estadounidense. El grupo no consiguió sus objetivos, pues otro grupo deseaba que fueran científicos y no políticos los que liderasen lo que acabaría siendo la “Smithsonian Institution”.

Su relación con la masonería 

Se tienen registros de Joel Robert Poinsett de haber pertenecido a la Logia  N 31, Greenville y Logia  Nº 1 Salomón, de Charleston, Carolina del Sur.[16] En 1821 fue elegido Diputado Gran Maestro de la  Gran Logia de Carolina del Sur, pero no pudo servir como Gran Maestro, debido a su nombramiento como Secretario de Guerra entre los años 1837 y 1841 bajo Van Buren, octavo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.[17]

Joel Robert Poinsett fue uno de los principales promotores de la formación y legalización de las logias masónicas del Rito de York,[18]  dependiente de la Gran Logia de Filadelfia. El 14 de octubre de 1825 en un comunicado Joel Robert Poinsett se enfrenta con el propósito de contrarrestar el partido fanático en esta ciudad, y, si posible fuera, difundir los principios liberales entre quienes tienen que gobernar al país, ayudo y animo a cierto número de personas respetables, hombres de alto rango y consideración, a formar una Gran Logia de Antiguos Masones Yorkinos.... Vicente Guerrero, Miguel Ramos Arizpe y Lorenzo de Zavala, quienes editaron en 1828 el “Manifiesto de los Principios Políticos del Excmo. Sr. D. J. R. Poinsett”, estuvieron entre los hombres de alto rango que pertenecieron a esa logia.[19]

Pero los masones escoceses comenzaron a crearle un ambiente muy adverso. Lo acusaron de participar en el complot del Presbítero Arenas y supieron desatar la antipatía popular sobre Joel Robert Poinsett, al grado de que la consigna ¡Afuera Joel Robert Poinsett! pasaba de boca en boca por todos lados, hasta que dos legislaturas pidieron su expulsión al Presidente Victoria.[20]

Joel Robert Poinsett publica en su defensa un panfleto titulado “Exposición de la conducta política de los Estados Unidos para con las nuevas repúblicas de América”. No basta porque se dio un motín y fue apedreada su casa. Poinsett desplegó sus enseñanzas diciendo esta es la bandera de la nación a cuyo ejemplo debe México su libertad; enseguida la multitud fue dispersada por un piquete de caballería.[21]

A petición de masones mexicanos, apadrinó cinco logias masónicas, que fueron reconocidas por la Gran Logia de Nueva York. Posteriormente, ayudó a establecer la Gran Logia de México.[22]

La presencia de Joel Robert Poinsett en México,  como la de H. G. Ward, representa la avanzada de la presencia política de Estado Unidos de Norteamérica e Inglaterra.[23] Poinsett facilita  los caminos y espacios para la aplicación de la Doctrina Monroe e inicia la inserción de su país en la vida del naciente estado mexicano.[24]

Joel Robert Poinsett habló de la Doctrina Monroe, y en contra de la transferencia de los territorios españoles (es decir, Cuba o Puerto Rico) a cualquier nación independiente en el Nuevo Mundo fuera de los Estados Unidos de Norteamérica. (México o Colombia).

Parte de la oposición a su intriga política parecía venir de los elementos de trabajo para una invasión mexicana de Cuba. A pesar de una invasión como tendría que ser una aventura audaz, posiblemente absurdo, un régimen mexicano había hecho un reciente intento de anexar América Central y México tomaron Chiapas de Guatemala.

Los límites entre las nuevas naciones de América española eran vulnerables a los cambios militares. Murió cerca de Carolina del Sur y sus restos descansan  en la Iglesia del Holy Cross Episcopal Cemetery.

Su labor como agente especial  

Para 1811 era el extranjero mejor informado de política europea, al tanto de las ambiciones británicas y francesas sobre las posesiones americanas de una España decadente. En esa misma carrera por el despojos de un imperio en desintegración, se encontraban los Estados Unidos, cuya inminente guerra con Inglaterra y su creciente expansionismo, requerirán de información estratégica de las colonias españolas y en su momento, hacerlas firmar a su favor tratados de comercio con aquellas que se independizaran.

Cuando, obtuvo su nombramiento oficial de Cónsul y viaja a  Chile en diciembre de 1811, en donde logra establecer una amistad estrecha con José Miguel Carrera, Presidente de la Junta de Gobierno y pudo hacer que los chilenos proclamaran la Independencia de Los Estados Unidos de Norteamérica el 4 de julio siguiente, para hacerla coincidir con la norteamericana.[25]

Ahí aprende a hablar  español y gana influencia entre los grupos independentistas, pese a la pretendida neutralidad de los Estados Unidos en los conflictos de España con sus colonias.

El periódico ministerial y político La Aurora de Chile, en una edición extraordinaria, en sus páginas 3 y 4 del lunes 2 de marzo de 1812, comenta la llegada del Cónsul Joel Roberts Poinsett , diciendo que con mucho fervor y entusiasmo, el redactor de la Aurora destaca la llegada de Joel Roberts Poinsett, como Cónsul de Estados Unidos en Chile. Sin embargo de su paso por nuestra nación no quedan rastros en sus múltiples biografías, ni si quiera en la preparada  por el Congreso de Estados Unidos de Norteamérica donde lo recuerdan por haber sido Cónsul en México y haber introducido la flor de la víspera de Navidad.[26]

Este día fue de gran complacencia para los verdaderos amantes del país, por el solemne recibimiento del Señor Coronel Don Joel Roberts Poinsett Cónsul general de los Estados Unidos de la América Septentrional, nombrado por Jaime Madison su actual su actual Presidente cerca del gobierno superior de Chile. Asistieron todas las corporaciones, cuyo voto unánime había precedido.[27]

“El Señor Cónsul ocupó su lugar, y dirigiéndole la palabra el Señor Presidente, dixo: CHILE, Señor Consul, por su govierno, y sus corporaciones reconoce en V. S. el Cónsul general de los Estados Unidos de Norte América. Esta potencia se lleva todas nuestras atenciones, y nuestra adhesión Puede V. S. protextarla seguramente de nuestros sinceros sentimientos. Su Comercio ser atendido, y no saldrán de nosotros sin efecto las representaciones de V. S. que se dirijan  su prosperidad. Este es el sentimiento universal de este pueblo por quien hablado  V. S.”[28]

Por su parte la respuesta de Joel Robert Poinsett a las palabras del gobierno fueron:

”EL Govierno de los Estados Unidos me encarga sta comision cerca del Exelentisimo Govierno de Chile, para dr una prueba nada equivoca de su amistad, y deseos de establecer con este reino unas relaciones comerciales reciprocamente ventajosas. Los Amricanos del norte miran generalmente con sumo interes los sucesos de stos paises, y desean con ardor la prosperidad, y la felicidad de sus hermanos del Sur. Hará presente al Gobierno de los Estados Unidos los sentimientos amigables de V. E. Y me felicito de haber sido el primero, que tuvo el cargo honorifico de establecer relaciones entre dos naciones generosas, que deben mirarse como amigas y aliadas naturales”.[29]

Su influjo en José Miguel Carrera

Bandera de la patria vieja

En el periodo del gobierno de Jose Miguel Carrera, fue decretada la creación de la primera bandera nacional que tuvo el país, la cual pasa a  denominarse de la Patria Vieja.

La bandera fue izada por primera vez el 4 de julio de 1812 durante la celebración del aniversario de la independencia estadounidense, hecho de enorme influencia entre los partidos criollos. Poco tiempo después, el 3 de septiembre de ese año, el escudo y la bandera de la Patria Vieja fueron adoptados con solemnidad, aunque su establecimiento no llega ser un acontecimiento nacional ni fue dictado un decreto al respecto.

Para el Fray Camilo Henríquez, el pabellón patrio representaba a los tres valores del Estado: Majestad, Ley y Fuerza. Sin embargo, esta bandera no sobrevivió a la Patria Vieja y en mayo de 1814, a raíz de la firma del Tratado de Lircay, el Director Supremo y enemigo de Carrera, coronel Francisco de la Lastra, la manda a retirar, siendo reemplazada nuevamente por la bandera española.  Fue así como se usa por última vez el 1 y 2 de octubre de 1814 en la batalla de Rancagua. Este hito marcó el inicio de la Reconquista, periodo en el cual Chile no tuvo bandera propia. De hecho, el Ejercito Libertador, organizado en Argentina, pelea en la Batalla de Chacabuco bajo la bandera argentina.

Este episodio, ocurrido el 12 de febrero de 1817, significa el fin del dominio realista y el comienzo de la Patria Nueva, donde los emblemas adquirieron mayor significación. Desde entonces, no se usa más la bandera española. Los colores de la Patria Vieja, según la simbología heráldica representaban el azul, la justicia; el blanco la autoridad real (pabellón de los Borbones); y el amarillo el poder o la fuerza. Ahora bien, estos colores, que se interpretan en conformidad a la ciencia feudal de la heráldica, en lenguaje republicano correspondieron, según la explicación dada por el Fray Camilo Henríquez, a la ley, la soberanía popular y a la fuerza.

En cuanto al significado político antes aludido, el blanco, situado entre el azul y el amarillo, representa el fundamento espiritual de la soberanía, que antes se hallaba en el carácter sacro de la realeza; la soberanía desacralizada en la racionalidad democrática, se traspasó al pueblo, de donde deriva el principio constitucional que reza: La sobreaña reside esencialmente en la nación. A ambos lados de esa soberanía nacional, aparece la justicia encarnada en la ley (color azul) y el sabio ejercicio del poder encarnado en la ley (color amarillo).

Ahora bien, la desacralización de la autoridad real que engendra la sobreaña nacional, al permanecer siempre simbolizada en el blanco, color de lo trascendente, sitúa implícitamente a la democracia en un espacio der sacralidad que siempre ha estado latente en los ideales modernos y reactualiza las más antiguas y nobles concepciones republicanas.

Sin duda esta interpretación de los colores de la Patria Vieja, puede no corresponder a la mentalidad chilena de hoy, pero si sabemos que emana del bagaje filosófico de los padres de la patria, particularmente de don José Miguel Carrera y de la avanzada revolucionaria del siglo XVIII y del pensamiento libertario que se promovía desde el mundo anglosajón y de las logias lautarinas.[30]

La bandera de la patria vieja lleva consigo a dos araucanos  que los divide una columna. Esta columna central se define como árbol de la libertad, según la denominación de la época. Sobre ella el mundo realza el valor de la libertad como supremo bien.

La lanza y la palma son símbolos de la guerra y el triunfo respectivamente, aunque pueden interpretarse también como el binomio guerra y paz.

Sobre ellos, la estrella de Chile surge como un símbolo luminoso de buen augurio. Bajo el lema de “Post Tenebras Lux”, viene a ser el lucero de la mañana, anunciador del nuevo día, símbolo del nuevo orden, libertario, igualitario y fraternal.

El escudo nacional

El primer escudo fue creado en reemplazo del emblema Real Español vigente en la época. Fue dado a conocer por el gobierno del Presidente de la Junta Provisional Jose Miguel Carrera el 3 de septiembre de 1812, durante una celebración en la Plaza de Armas de Santiago en conmemoración de la Primera Junta Nacional. El nuevo escudo, expuesto en un lienzo colgado en la portada principal de la Casa de Moneda, fue además incorporado al centro de la bandera tricolor chilena.

Aunque una representación real y oficial del emblema no existe hoy día, el fraile realista Melchor Martínez describe su diseño en su obra.  al pie de este lienzo estaba colocado otro de figura ovalada, cuyo centro ocupaba un grande escudo, y en el se ve retratada una robusta columna, en cuya áspide  aparece un globo, y en su cumbre una lanza y una palma cruzada; sobre todo esto se descubra una radiante estrella encumbrada con alguna distancia.[31]

A la siniestra de la columna estaba un gallardo joven vestido de indio, y a la diestra una hermosa mujer con el mismo traje; la inscripción superior decaPost Tenebras Lux (Despus de las tinieblas, la luz); y la inferior Aut Consiliis Aut Ense (O por consejo o por espada). Ambos lienzos estaban interior y exterior graciosamente iluminados, para que desde lejos pudieran ser vistas y notadas claramente todas sus particularidades, y con mayor cuidado, el nuevo y característico escudo adoptado en la reciente Republica Chilena.

Post tenebras lux influye logrando que un lema calvinista apareciera en el primer escudo de armas de la Patria Vieja “Post tenebras lux” (despues de las tinieblas la luz, acuñado en la suiza calvinista del siglo XVI).  Este escudo dejó de existir con el advenimiento del período conocido como la Reconquista Española (1814 - 1817).

Escarapela tricolor

Por medio de un bando el gobierno explica que debido a la adopción del sistema de la libertad, no haber distinción entre civiles y militares, lo cual se graficar en el uso por parte de toda la población de la escarapela tricolor.

El emblema de la patria debe señalar al ciudadano virtuoso estamos obligados indistintamente  comprar su existencia  todo costo en el sistema de la libertad civil cada hombre es con la fuerza de la expresión soldado de su país se acabaran felizmente las odiosas diferencias del estado; los militares son ciudadanos armados, y cada ciudadano es un guerrero para sostener los derechos de la sociedad.

Desaparezca enteramente la humillante idea de los mercenarios, que vio el despotismo como  los promotores de la tiranía. Para decidirlo usaron todas las clases del estado secular la escarapela tricolor, que se dispensa al Ejercito con la diferencia de no traer las presillas de oro y plata, que han sido privativas de los militares. Publíquese por Bando dese en la orden,  imprimase.

Reglamento constitucional provisorio de 1812

Una de las primeras normas dictadas por la Junta de 1810, es el reglamento para el arreglo de la autoridad ejecutiva provisoria de Chile de 1811, del 14 de agosto, considerado como unos de los primeros ensayos constitucionales del país. Éste, como primer intento de ordenamiento constitucional, establecía un gobierno Ejecutivo de tres miembros, y un Congreso unicameral, establecido el 4 de julio de 1811, que desde el momento de su instalación, la Junta queda disuelta, por lo que el congreso ejerce las funciones ejecutivas y legislativas, con una marcada tendencia conservadora leal al Rey de España.

No conforme con estos acontecimientos, el 4 de septiembre de 1811, José Miguel Carrera encabeza un golpe contra el congreso, el cual es disuelto el 2 de diciembre de 1811. Junto con la creación de una bandera y una escarapela nacional, una de las importantes tareas impulsadas por Carrera es el reglamento constitucional provisorio de 1812, sancionado el 26 de octubre, que deroga el reglamento de 1811 y que establece un poder ejecutivo de tres personas y un legislativo unicameral de siete (Senado Consultivo).[32]

Redactado en parte por el cónsul norteamericano Joel Robert Poinsett, y presentado por José Miguel Carrera, este reglamento de 27 artículos, que se asemeja mucho a una Constitución, se destaca por ser el primer reconocimiento a la soberanía de Chile y a la autonomía de sus gobernantes, por proteger las libertades públicas, por consagrar la libertad de imprenta, establecer la garantía de los derechos individuales, y por poner límites a los gobernantes, entre otros.[33]

Sin embargo, las circunstancias políticas y militares, marcadas por el enfrentamiento entre patriotas y realistas, hicieron que don José Miguel Carrera fuera destituido, y que este reglamento constitucional fuera reemplazado por otro, el reglamento para el gobierno provisorio de 1814.

Promulgado el 7 de mayo, crea un Ejecutivo unipersonal, con el nombre de Director Supremo, al cual se asignan amplias atribuciones con el objeto de hacer frente el problema bélico existente, y que mantiene al mismo tiempo, un senado integrado por siete personas. Como director supremo, es nombrado el coronel Francisco de la Lastra, gobernador de Valparaíso.[34]

Es indudable que don José Miguel Carrera estudió esta materia con detenimiento en conjunto con su amigo Joel Robert Poinsett, y que aceptó la proposición que éste le hiciera de redactar el mismo un proyecto constitutivo.

El hecho es que el cónsul norteamericano le entrega el 11 de julio a don José Miguel Carrera  su trabajo, acompañado de una carta donde explica los alcances de este proyecto.

Este reglamento constitucional provisorio de 1812 fue el texto constitucional que rigió en Chile entre el 27 de octubre de 1812 hasta el 6 de octubre de 1813. Fue promulgado por don José Miguel Carrera y elaborado con una importante participación del cónsul estadounidense Robert Poinsett.

Constaba de un preámbulo y 27 artículos. Aunque en su prefacio declara la fidelidad del país a la monarquía española, durante la ausencia del rey Fernando VII debido a su captura por las tropas de Napoleón Bonaparte, es considerado como el primer texto oficial que manifestaba una velada declaración de independencia de Chile.

Este texto plasma las ideas de los llamados "exaltados" liderados por don José Miguel Carrera y son el primer indicio de un movimiento emancipador, contrario a aquellos que creían en un gobierno provisional hasta la restauración monárquica. Al comienzo del texto se presenta una fuerte crítica al gobierno colonial: “Los desgraciados sucesos de la nación española [...] obligaron a sus provincias a precaverse de la general ruina a que las conducían las caducas autoridades emanadas del antiguo corrompido gobierno.

Chile, con igual derecho y necesidad mayor, imitó una conducta cuya prudencia ha manifestado el atroz abuso que han hecho en la Península y en la América los depositarios del poder y la confianza del soberano [...]”.
Respecto a la religión dice este Reglamento Provisorio en su artículo primero: “La religión Católica Apostólica es y será siempre la de Chile”. La simple omisión de una palabra en la fórmula Católica Apostólica Romana, indica una forma de ser independientes, guardando las apariencias para no incomodar a la mayoría católica del país.[35]
 
En la sociedad católica de comienzos del siglo XIX “la supresión del adjetivo romana para designar a la Iglesia dominante provocó conmoción y las indignadas reacciones de la jerarquía eclesiástica”[36]. Diego Antonio Navarro Martin de Villodres, Obispo de la Concepción de Chile, en oficio enviado al Intendente de la ciudad, plantea, entre otras, la siguiente interrogante: “¿será casualidad?, yo así lo creo, i lo atribuyo a falta de imprenta…”[37]
El obispo de Concepción, Diego Antonio Navarro Martín de Villodres, en una extensa pastoral para los eclesiásticos y fieles de la diócesis pretendía advertirles los peligros que significaba la nueva ideología de Voltaire y Rousseau y, al mismo tiempo, exhortaba a los creyentes a su unión con la "madre patria". "Pero, todo fue en vano... a las reflexiones de vuestro pastor nada respondíais"[38]
El obispo reconocía el fracaso de contener la filtración de las nuevas ideas y la fuerza de sus avances entre los jóvenes que ponían en peligro el predominio del bando tradicional. Todo este proceso revolucionario, el obispo, se lo atribuía en su origen a la influencia determinante de Juan Martínez de Rozas, señalando que todos los manejos clandestinos eran justificados o respaldados por sus actores al recurrir frecuentemente a la autoridad intelectual de Rozas, utilizando para ello una frase muy socorrida entre la juventud de la ciudad "lo dijo el Maestro", y que bajo la misma influencia de ese maestro se habían separado un grupo de diputados de la augusta asamblea.[39]
El historiador Miguel Luis Amunategui, interpreta este “desatino legal”, diciendo: 
¿se querrían conjuntamente i de un modo solapado, la emancipación política i la emancipación eclesiástica?... tal vez… ¿se aseguró que aquella supresión había sido aconsejada por el cónsul norteamericano Mr. Joel Robert Poinsett. Camilo Henríquez era amigo intimo de este extranjero protestante o descreído?[40]
 
Percibiendo, además, otra omisión grave en el proyecto que catalogaba como “abominación de las abominaciones, el mencionado historiador afirmaba: “…Ella no prohibía expresamente, como se pensaba, debía hacerlo, el ejercicio público de los cultos disidentes…”[41]  
En este contexto político de grandes tensiones sociales  y religiosas, los patriotas al eliminar el adjetivo “romana” a la Iglesia Católica y al no prohibir expresamente las manifestaciones públicas y/o privadas de otras variantes religiosas, daban una respuesta nacionalista, impregnada de liberalismo independentista, buscando romper los lazos de relación entre la institución católica y la corona ibérica para ponerla al servicio del proyecto político patriota y de los intereses de la nueva república. Estamos, ni más ni menos, en el intento de nacionalizar a la Iglesia Católica Apostólica y Romana.[42]

Su influencia en la promoción de las ideas libertarias

 En las acciones que realizó don José Miguel Carrera en Estados Unidos en 1816, con la ayuda de su amigo Joel Robert Poinsett, a fin de recolectar recursos financieros entre los empresarios del país del norte, para adquirir una flota de barcos, contratar tripulación, oficiales y adquisición de armamento,
En las afortunadas gestiones que hiciera don José Miguel Carrera pudo tomar contacto con los poderes masónicos de Estados Unidos de Norteamérica, con el patrocinio de su “hermano” Joel Poinsett.[43]
 
El Archivo de don   José Miguel Carrera nos da a conocer el acta de la tenida de la Logia St John”s  Nº 1 de Nueva York, celebrada el 24 de febrero de 1816, cuyo texto es el siguiente: 
“En tenida especial de la Logia St John”s, realizada en el Samary Hall, el 24 de febrero de 1816 A.L. estuvieron presentes: G. Carroll, Venerable Maestro; Seymour, Primer Vigilante; J.H. Davids, Segundo Vigilante; W.C. Sparks, Tesorero; John B. Spicey, Secretario. Y los hermanos presentes. Se abrió la sesión en Logia de Primer Grado, de acuerdo al Ritual. Se decidió que no se leyera el Acta de nuestra última Tenida Especial anterior y se otorgó la dispensa necesaria.
En atención a que el Comité de Investigación emitió su favorable respecto de Don J. M. Carrera y Don Phillipi L. Hoffman y que se ha obtenido la dispensa necesaria para otorgar a Don José Miguel De Carrera y Phillipi L. Hoffman los grados masónicos de Aprendiz, Compañero y Maestro. Se resuelve que la Logia proceda en consecuencia.
 Don José Miguel De Carrera, estando debida y adecuadamente preparado, fue conducido hasta el Altar y recibió el Primer Grado de la Masonería de acuerdo al Ritual Antiguo.
Fue clausurada la Logia de Aprendices y se abrió una Logia de Compañeros. Al ser el Hermano Carrera, valioso y estar bien recomendado, fue conducido hasta el Altar donde recibió el Grado de Compañero.
Fue clausurada la Logia de Compañeros y se abrió una Logia de Maestros Masones. El Hermano Carrera que ha servido como Aprendiz y ha permanecido algún tiempo como Compañero, fue conducido hasta el Altar donde recibió el Sublime Grado de Maestro Masón.
La logia se abrió nuevamente en el grado de aprendiz.  P. L. Hoffman, estando debida y adecuadamente preparado fue llevado hasta el Altar y recibió el Grado de Aprendiz –
Fue clausurada la Logia de Aprendices y se abrió una Logia de Compañeros. El Hermano Hoffman recibió el Grado de Compañero -  Se clausuró la Logia de Compañeros y se abrió una Logia de Maestros. Al ser Hermano Hoffman valioso y estar bien recomendado recibió el Sublime Grado de Maestro Masón de acuerdo al Ritual Antiguo.  No habiendo más materia que tratar, la Logia se cerró hasta la próxima Tenida Regular”.[44]
En cuanto a su permanencia y acción en la masonería se tienen escasos registros al respecto. Se cree que por el tipo de actividades que realizara don José Miguel Carrera al regresar de su viaje a los Estados Unidos de Norteamérica se mantuvo ajeno a este tipo de encuentros.

A modo de conclusión 

Es necesario mencionar un hecho importante en la relación entre Carrera y Poinsett y es que aunque no hay elementos de prueba que aseguren que José Miguel Carrera, por la influencia de Poinsett,  hubiera abrazado la fe evangélica calvinista. 
No es menos cierto que en un momento tan delicado como el que precedió a su muerte, haya dado testimonio de su actitud anticatólica romana, frente a los testigos que sostienen que en este acto ocurrido en la plaza de Mendoza, al patriota chileno  “…se le conminó a que mirando el crucifijo se arrepintiera de sus pecados, y lo besara, a lo que él, en forma desdeñosa respondió: qué padre tan afligido, a Cristo, señor, lo llevo en el corazón y no en los labios”.[45]
 
Esta opinión de José Miguel Carrera responde, a nuestro juicio, a una lectura crítica de la Iglesia oficial, más que a la fe personal que él tenía como católico. 
La influencia de Joel Robert Poinsett va por el lado de la puesta en escena de una nueva manera de ver la coyuntura histórica de su época. Esta lectura se nutre de una lectura teológica calvinista, de un liberalismo político, desde un punto de vista epistemológico centrada en el meliorismo y el eclecticismo masónico y normado por una estructura geopolítica norteamericana de influir en las incipientes repúblicas americanas.



[3] Instituto Nacional de Estudios Políticos. Ver el sitio: http://www.inep.org.
[4] Mountant, F. Religión y lucha de clases en américa latina. Cetri Ottognes, Lovaina, 1979, p.23.
[5] Carta de San Pablo a los Romanos Capítulo 12:1-2. Santa Biblia. Reina Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas s/f.
[6] Ver el texto de Jaksic, Iván. Posada Carbó, Eduardo, Editores. Liberalismo y poder latinoamericana en el siglo XIX. Fondo de Cultura Económica. Santiago, 2011.
[7] Muñoz Condell, David. La Influencia de Diego Thompson en Bernardo O’Higgins, en Anuario de Historia de la Iglesia en Chile. Volumen 28. Seminario Pontificio Mayor. Santiago, 2010, pp. 111-129.
[8]  Muñoz Condell, David. Sectas Religiosas y Campo Simbólico. Instituto de Criminología. Policía de investigaciones de chile. Santiago, 2004.
[9] Ibíd., p.  89.
[10] Ver a Lagos, Humberto. Herejía en chile: evangélicos y protestantes desde la colonia hasta 1925. Ediciones Sociedad Bíblica Chilena. Santiago, Junio 2009.  
[11] Ver a Arbiol Quezada, Miguel Ángel. Chile 1810-1830: una economía postcolonial. Ediciones LOM. Santiago, Agosto 2010.
[12] Lagos Schuffeneger, Humberto. La función de las minorías religiosas: el caso del protestantismo chileno en el período 1973-1981 del gobierno militar. Tesis Doctoral en Sociología. Universidad Católica de Lovaina. Bélgica. 1983, p. 124.
[13] Ver a Vicuña Mackenna, Benjamín (ed.). Historia jeneral de la república de chile desde su independencia hasta nuestros días. Imprenta Nacional. Calle de la moneda. Santiago. Chile. 1866.
[14] Según el historiador Juan Werly,  Poinsett fue “anciano gobernante” de la iglesia Presbiteriana de Charleston, su ciudad natal. Citado en: El reverendo doctor don david trumbull, Su influencia en el desarrollo de las libertades religiosas y pública en chile. Tesis para optar al grado de licenciatura en historia,  Universidad de Chile. Santiago, 1989, pp. 22-26.
[15] Rippy, J fred. Joel R. Poinsett, versatil estadounidense. Duke University Press, Carolina del Norte, 1935. 
[16] Barros Arana, Diego. Historia general de chile. Tomo VIII, Editorial Universitaria. Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, Santiago, 2002, pp.  407- 409.  
[17] García Luna, Margarita, Iturriaga de la Fuente José. Viajeros extranjeros en el estado de méxico. Universidad Autónoma del Estado de México, 1999, pp. 201-204. Poinsett, Joel Robert. Notes on Mexico, made in the autumn of 1822: accompanied by an historical. Philadelphia. H. C. Carey and i lea. Chessnut, strert, 1824. Guadalupe Curiel. La historia de texas en la biblioteca nacional de méxico. 1528-1848. UNAM, 1994.
[18] Thompson, Edward N., Joel Robert Poinsett: el  hombre detrás de la flor. Boletín breve, charla, Masonic Service Association de los Estados Unidos, 1984.
[19] Ferrer Benimeli, José Antonio.  La masonería en madrid y en españa del siglo XVIII al XXI. Gobierno de aragón, Departamento de educación, cultura y deporte. España. 2004.  Vidal Manzanares, Gustavo. Masones que  cambiaron la historia: dieciocho semblanzas masónicas. Editorial Edaf. S. A. México. 2007.  Gallatin Mackey, Albert.  Le Roy Haywood, Harry.  Encyclopedia of freemasonry.  Volumen 3.  Kessinger Publishing, 1946, pp.  1338-1339.
[20] El de  Rito York, también llamado Rito Americano o del Antiguo Gremio Masónico, es uno de los ritos más importantes de la francmasonería. Es uno de los ritos más utilizados en los Estados Unidos de América. Su nombre se deriva de la ciudad de York, donde según la leyenda masónica, se realizaron las primeras reuniones de masones en Inglaterra. Fue descrito por Albert Mackey como el primer rito utilizado en la Gran Logia de Inglaterra. Algunas de las obediencias del Rito Escocés, fuera de los Estados Unidos y en países donde el Rito de York no está activo, pueden conferir algunos de sus grados. Pero, la esencia es siempre la misma, tres grados simbólicos más otros grados capitulares.  Ver a Fabo, José Antonio El Secreto Masónico Desvelado. Libros libres, madrid. 2007. Hurtado, Armando. Nosotros los masones. edaf ediciones, méxico.  2005.
[21] Zeldis, León. La masonería. contribución a la independencia de sudamérica, un enfoque basado en hechos. Ars quatour coronatorum. Volumen 11 (1998), publicado en 1999. Ferrer Benimeli, José Antonio. La masonería en madrid y en españa del siglo XVIII al XXI. Gobierno de aragón, Departamento de educación, cultura y deporte. España. 2004.  Ferrer Benimeli, José Antonio. La masonería española y la crisis colonial del 98: VIII Symposium internacional de historia de la masonería española: del 3 al 6 de diciembre de 1997. Barcelona. 1999. Cassard, Andrés. Manual de la masonería, ó sea el tejador de los ritos antiguo escocés.  Macoy y Sickles, Nueva York. 1861.
[22] Hernando Portillo, Jorge. El problema de las relaciones entre la iglesia y el estado en méxico. Costa-Amic Editores.  Universidad de California. Los Angeles. 1982.
[23] Joel Roberts Poinsett. El estado actual política de mexico: un anterior informe confidencial publicado in 1822 , ed. en 1822, ed. L. Smith Lee (1976) L. Lee Smith (1976)
[24] Manning, William R. La misión de oinsett a méxico. Revista americana de derecho internacional 1913. Delgado de Cantú, Gloria M. Sánchez Córdova, Humberto.  Romo Medrano, Lilia Estela. historia de méxico. Volumen 1, 2002.
[25] Muñoz Condell, David. La alianza estratégica entre liberales, protestantes y masones en el siglo XIX: un análisis comparado entre chile y perú. 1810-1930. Ediciones Sociedad Bíblica Chilena. Santiago, 2009.
[26] Fernández Cabrelli, Alfonso. Masonería y sociedades Secretas en las luchas emancipadoras de la patria grande. Editorial América Una.  1975
[27]  Gallardo, Guillermo.  Joel roberts poinsett, agente norteamericano, 1810-1814. Emece Editores. Buenos Aires, 1984.
[28] Aurora de Chile. 2 de marzo de 1812. Llegada del cónsul joel roberts poinsett. www.auroradechile.cl. Fecha de Acceso: sábado 16 de julio de 2011. 17:30 horas.
[29] Gazera de Washington 25 DE Junio 1812.
[30] Ibíd.
[31] Ibíd.
[32] Eyzaguirre, Jaime. La logia lautarina y otros estudios sobre la independencia. Editorial Francisco de Aguirre S.A.  Santiago, 1973. Eyzaguirre, Jaime. Hispanoamérica del dolor y otros estudios. Ediciones de Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de Cooperación, Santiago, 1979.
[33] Padre Martínez, Melchor. Memoria histórica sobre la revolución de chile desde el cautiverio de fernando VII  hasta 1814. Escrita por Orden del Rey por Fray Melchor Martínez, Valparaíso, 1848,
[34] Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Breve historia constitucional de chile. www.bcn.cl. Fecha de Acceso: sábado 16 de julio de 2011. 17:15 horas.
[35] Fuentes, Jordi; Cortes; Lia; Castillo; Fernando; Valdés, Arturo. Diccionario histórico de chile. 5ª edición. Editorial del Pacífico. Santiago, 1978.
[36] Valencia, Luis. Anales de la república. 2º edición. Editorial Andrés Bello. Santiago, 1986.
[37] La expresión "romana" figuraba en la copia del Reglamento que se presentó al obispo de Concepción Diego Antonio Navarro Martín de Villodres, quien juró adhesión "sin perjuicio de las facultades y autoridad del Romano Pontífice...". Reclamó, más tarde de la supresión: Campos Harriet, Fernando, Diego Antonio Navarro Martín de Villodres 1758-1806-1827, en Episcopologio Chileno 1561-1815 T. IV (Santiago Ediciones Universidad Católica de Chile, 1992), pp. 503-506. El vicario capitular de Santiago y obispo electo, José Santiago Rodríguez Zorrilla se excusó de prestar juramento pretextando enfermedad: Bravo Lira, Bernardino, José Santiago Rodríguez Zorrilla 1752-1815-1832, en Episcopologio Chileno 1561-1815 T. III (Santiago, Ediciones Universidad Católica de Chile, 1992), p. 213; Briseño, op. cit. (n. 2), pp. 59-60. Se refiere al tema Galdames, op. cit. (n. 10), pp. 326-327.
[38] Lagos Schufenegger, Humberto. Crisis de la Esperanza. Religión y autoritarismo en chile. Ediciones Presor-Lar. Santiago, Agosto 1988, p. 44.e
[39] Ibíd.
[40] La Aurora de Chile. Jueves 16 de Julio de 1812. Tomo I. Nº 10.
[41] La Aurora de Chile. El aporte de la elite intelectual al proceso de 1810: la figura de Juan Martínez de Rozas.Jueves 16 de Julio de 1812. Tomo I. Nº 10.
[42] Amunategui, Miguel Luis. Camilo Henríquez. Imprenta Nacional. Santiago,  1889, p. 97.
[43] Ibíd, p.98.
[44]  Lagos Schufenegger, Humberto. Op. Cit, p. 45.
[45] Ibáñez Vergara, Jorge. Op. Cit.
[46] Archivo del General José Miguel Carrera. Tomo XVII. Santiago. 1817, pp.  359-360.
[47] Fusilamiento de los Carrera, referidos por el fray Benito Lamas.

David Muñoz Condell, es Pastor Bautista, Cientista Social, Doctor en el Estudio de las Sociedades Latinoamericanas, Universidad ARCIS, Universidad Arcis III, La Sorbonna (Francia). Vicepresidente de la Fraternidad Ecuménica de Chile y miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana. Actualmente ejerce como Capellán Nacional Evangélico de la Policía de Investigaciones de Chile

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