Ha llegado la hora anunciada por los profetas | Por C. René Padilla

Las investigaciones más recientes en el campo de la escatología del Nuevo Testamento muestran que la más antigua tradición de la enseñanza de Jesús combina la afirmación de la venida del Reino como una realidad presente y la expectativa del cumplimiento del propósito redentor de Dios. Sin embargo, la premisa básica de la misión de Jesús y el tema central de su predicación no es la esperanza de la venida del Reino en una fecha predecible, sino el hecho de que en su propia persona la obra del Reino ya se ha hecho presente con gran poder.

Jesús afirma que nadie sabe el día ni la hora en que el drama escatológico llegará a su conclusión. Pero afirma que el último acto del drama “(los últimos días)” ha comenzado en él. El Reino tiene que ver con el poder dinámico de Dios por medio del cual “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio”.

Ha llegado la hora anunciada por los profetas: el Ungido ha venido para dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos y predicar el año agradable del Señor. En otras palabras, la misión histórica de Jesús sólo puede entenderse en conexión con el Reino de Dios. Su misión aquí y ahora es la manifestación del Reino como una realidad presente en su propia persona y acción en su predicación del evangelio y en sus obras de justicia y misericordia.

En línea con esto, el reino es el poder dinámico de Dios que se hace visible por medio de señales concretas mostrando que Jesús es el Mesías. Es una nueva realidad que ha entrado en el cauce de la historia y que afecta la vida humana no sólo moral y espiritualmente, sino también física y psicológicamente, material y socialmente. En anticipación de la consumación escatológica al final del tiempo, ha sido inaugurada en la persona de Cristo.

Por tanto, hablar del Reino de Dios es hablar del propósito redentor de Dios para toda la creación y de la vocación histórica que tiene la iglesia respecto a ese propósito aquí y ahora, “entre los tiempos”. Es también hablar de una realidad escatológica que constituye el punto de partida a la vez que la meta de la iglesia. La misión de la iglesia, consecuentemente, sólo puede entenderse a la luz del Reino de Dios.
La consumación del propósito de Dios se realizará en el futuro pero aquí y ahora es posible vislumbrar la realidad presente su Reino. 

Sobre el autor:
C. René Padilla es ecuatoriano, doctorado (PhD) en Nuevo Testamento por la Universidad de Manchester, fue Secretario General para América Latina de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos y, posteriormente, de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL). Ha dado conferencias y enseñado en seminarios y universidades en diferentes países de América Latina y alrededor del mundo. Actualmente es Presidente Honorario de la Fundación Kairós, en Buenos Aires, y coordinador de Ediciones Kairós.

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