Cuando la memoria se convierte en un grifo que gotea | Por Joana Ortega Raya

Un pueblo que olvida es un pueblo que muere y se condena a repetir los errores de sus predecesores. Nos empeñamos en vivir el presente e intentamos convencernos de que el pasado no tiene ninguna importancia; al fin y al cabo el pasado pasado está y para qué vamos a hurgar en él; sólo nos traerá quebraderos de cabeza. Como, por ejemplo, al juez Baltasar Garzón, que ha sufrido las consecuencias de intentar reivindicar un pasado que algunos quieren olvidar para siempre.

La memoria se define como la capacidad de retener el pasado en la conciencia y revivirlo o reproducirlo mentalmente reconociéndolo como pasado. El acto o resultado de esta capacidad es el recuerdo. La memoria es, por tanto, un puente entre el pasado y el presente, pero para que ese puente sea transitable debemos ser capaces de sacar lecciones de ese pasado, que revivimos o reproducimos, para hacer de nuestro presente un lugar más digno.

Para los griegos, la memoria era un divinidad (Mnemosyne). Según Hesiodo, fue ella la que dio a luz a  las nueve musas “como olvido de males y remedio de preocupaciones” (Teogonia, v.55). Mnemosyne es una diosa de  la raza de los Titanes, hija de Uranos y de Gea, y hermana de Cronos y de Okéanos. Es portadora de un conocimiento significativo de lo eterno y, por tanto, sirve de puente entre el mundo trascendente y el mundo humano.

Mensaje Dominical | Domingo 28 de Octubre 2012

Fuente: CLAI y Servicios Koinonia

Marcos 10: 46 - 52: Maestro, haz que pueda ver
 
Jeremías 31: 7 - 9: Guiaré entre consuelos a los ciegos y cojos
Salmos 125: El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres
Hebreos 5: 1 - 6: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

El libro de Jeremías nos muestra un aspecto de la manifestación de Dios al que no estamos acostumbrados: la ternura. Dios nos ama sin importar si vamos por la vida como ciegos o cojos, es decir, si a duras penas podemos caminar o si apenas vemos o presentimos por dónde vamos. Dios nos ama, así estemos en un estado de vulnerabilidad o debilidad absoluta, como lo puede estar una mujer encinta o una madre que recién ha alumbrado a su hija. Dios nos ama incluso si hemos huido de él y nos hemos refugiado en el último confín de la tierra. Y la razón de ese amor no es otra que la de sentirnos hijos suyos, la de habernos engendrado por su amor, la de hacernos partícipes de su reino. Una de las insistencias de Jesús era la de vivir la experiencia amorosa de Dios como la esencia sobre la que se funda y funde nuestra vida; y no porque ello estuviera a tono con la sensibilidad religiosa de su tiempo.

¿Moral sexual o moral social? | Por Manfred Svensson

¿Qué nos debiera preocupar más, la foto de dos hombres besándose, o la foto de un niño padeciendo hambre en África? Ese tipo de preguntas, y el conjunto de liviandades que a diario toca escuchar sobre la presunta concentración del cristianismo en la ética sexual en lugar de la ética social, tienen la pretensión de estar corrigiendo un desequilibrio en la reflexión moral cristiana. Pero cabe preguntarse si tal desequilibrio efectivamente ha existido. Si la respuesta a esa pregunta es negativa, cabe luego preguntarse qué es lo que realmente revela la contraposición entre ética social y sexual.

Vamos a lo primero, la cuestión de si de hecho ha existido tal desequilibrio. Creo que el sólo hecho de plantear de modo audible la pregunta nos puede ayudar a abrir los ojos, de modo que dejemos de lado ese tipo de generalizaciones lapidarias sobre la historia del cristianismo. Quienquiera que esté familiarizado, aunque sea mínimamente, con algún periodo de la historia del cristianismo –con la iglesia antigua o la medieval, con la Reforma o el pietismo- sabe que la magnitud de la obra social cristiana es gigantesca. Si tenemos la percepción de que ha habido un desequilibrio, eso puede deberse a que estemos repitiendo acríticamente un invento, o bien puede responder a cierta realidad: a la realidad de que unas dos generaciones atrás tal desequilibrio sí puede haber existido. Pero proyectar los errores de la generación antepasada hacia atrás, como si fueran representativos de toda la historia del cristianismo, es un error garrafal (aunque es uno fácil de cometer en épocas tan carentes de conciencia histórica como la nuestra). Con esto no quiero negar que haya habido también a lo largo de toda la historia dificultades para lidiar de un modo correcto con la enseñanza sobre la sexualidad. Ciertamente las ha habido, pero no como algo excepcional, sino tal como las ha habido respecto de casi cada área de la vida humana.

Preguntas sobre el liderazgo | Por C. René Padilla

"Denles de comer", México 1999 - Mural de Cerezo Barredo
En un artículo publicado en el Boletín Teológico Valdir Steuernagel establece el contraste entre el acercamiento a la educación teológica en la década de los setenta y el acercamiento a la misma en el momento actual. Antes, dice, el método era formal, lógico y discursivo. Hoy, "hasta parece que esta generación desprecia el recurso de la abstracción en sí mismo y busca una formación teológica vivencial, experimental, excitante y hasta mística". El autor escribe desde el ángulo de una persona dedicada a la docencia en una institución de educación teológica y lo que dice apunta a los efectos del "espíritu de la época" en los centros de preparación para el ministerio pastoral. El hecho es, sin embargo, que en este momento un alto porcentaje de pastores y líderes de iglesias son personas que consideran que la preparación que precisan no es de modo alguno la que les ofrecen los seminarios o institutos bíblicos.

¿Para qué sirve la educación teológica si lo que las iglesias posmodernas demandan y buscan son líderes "carismáticos" dinámicos y "predicadores electrónicos", expertos en el uso de los mass media y en el marketing religioso? Si lo que interesa es atraer a las masa para que la iglesia crezca numéricamente, se necesitan dirigentes dispuestos a dejar de lado los roles del pastor tradicional y a ensayar nuevas formas de relacionarse con el público y posturas de ejecutivos empresariales exitosos.

Por si me tratan de conservador... | Por Manfred Svensson

Con la palabra “conservador” ocurren muchas cosas curiosas, que en parte pueden ser vistas con solo echar una mirada a un par de iglesias evangélicas. En efecto, no es nada extraño que en el mundo evangélico iglesias con una liturgia muy tradicional sean denostadas con el epíteto de conservadoras; pero también son las iglesias litúrgicamente más “modernas” las que una y otra vez son calificadas de conservadoras por las posiciones que muchas veces sostienen en discusiones morales. En efecto, el protestantismo presenta en muchos casos esta peculiaridad: parece (si bien no siempre es así) que a mayor conservadurismo litúrgico, mayor liberalismo moral, y viceversa. Supongo que a muchos católicos esto les debe resultar otro aspecto incomprensible (¡otro más!) del protestantismo: en la Iglesia Católica al menos se puede presumir que quien sigue el rito tridentino sigue también las enseñanzas de la encíclica Humanae Vitae; entre nosotros, en cambio, cualquier observador superficial podría imaginar que es exactamente al revés (y tendrá razón en un buen número de casos). Quienes intenten explicar esto, pueden responder que la cuestión se resuelve de un modo sencillo: la mayoría de los evangélicos está simplemente usando las formas de expresión y las tecnologías más avanzadas, para llevar adelante la difusión del mensaje antiquísimo de nuestra creación, caída y redención. Serían algo “progre” respecto de la forma, pero conservadores respecto del fondo -y en eso no habría problema alguno. Salvo, por supuesto, que tal separación de forma y fondo no sea tan sencilla como parece.

Mecanismos de Manipulación en las iglesias | Por Juan Stam

Sociedades Bíblicas de Costa Rica patrocinan cada mes un Foro Bíblico para líderes de las iglesias evangélicas de Costa Rica. Estos foros han sido un gran éxito y están haciendo un aporte muy significativo a la vida teológica y espiritual del país.  En julio del 2010 me pidieron, junto con el historiador y teólogo Juan Carlos Sánchez, analizar el tema delicado y controversial de "Mecanismos de manipulación en las iglesias". Es una realidad que muchos hemos observado pero poco se ha analizado. Por eso me permito resumir algunos aspectos del problema, sin pretender agotar el tema.

En sentido literal, según el Diccionario de la Academia Real, "manipular" significa "operar con las manos o con cualquier instrumento" (¿algo así como "manosear"?). En su significado que nos interesa, se define como "acto de intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares". Esencial al concepto es el irrespeto a la persona, al derecho y la autodeterminación de su víctima. Manipular es jugar con el pensamiento, sentimiento y conducta de otras personas.

Cerca de Dios… cerca de los pobres – Documento final del Congreso Continental de Teología

Fuente: ADITAL

Con motivo de los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano II y de los 40 del inicio de la Teología de la Liberación nos hemos reunido en el Congreso Continental de Teología en la Universidad de Unisinos de Sao Leopoldo/RS Brasil. Al llegar al final dirigimos a nuestras Iglesias y pueblos un mensaje para compartir lo que hemos escuchado y dialogado, vivido y celebrado.

Hemos participado 750 personas entre jóvenes y adultos, laicas y laicos, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos y hermanas y hermanos de otras confesiones cristianas. Proveníamos de los diferentes países de América Latina y del Caribe, de América del Norte y de Europa. Hemos vivido un verdadero kairós y movilizado la comunidad teológica del Continente.

Ante todo queremos comunicar que hemos salido fortalecidos en nuestra esperanza, una esperanza que nos impulsa a poner nuestras vidas al servicio del Reino de Dios. Hemos orado evocando el caminar eclesial desde el inicio del Concilio Vaticano II y de los 40 años de teología de la liberación. Hemos reflexionando creativamente en paneles y talleres sobre aspectos importantes del pueblo de Dios y que desafían nuestro quehacer teológico y pastoral.

¿Eres tú el que estamos esperando? Una narrativa de Mateo 11.1-6 | Por Nicolás Panotto


Aún no lo podíamos creer. La sorpresa no dejaba de invadirnos. Nuestro gran maestro en la cárcel. Lo veíamos allí, en una celda oscura, andrajoso, mal oliente. Cada día le visitábamos, intentando ayudarle a olvidar, al menos por unos instantes, su penuria. Una penuria que traía aún más dolor cuando recordamos las razones de ello. Las personas buenas, aquellas que buscan abogar por una mejor vida, son acalladas, encerradas, maltratadas, tenidas por locos. A los golpes, de la forma que sea, son llamados a silencio. Se transforman en juguetes de aquellos y aquellas que lo único que quieren es mantener acolchados tronos para apoyar sus cuerpos excedidos de lujos.

Aquel día llegamos, como todos los anteriores, y comenzamos a reportar los últimos acontecimientos. Le transmitíamos a Juan los saludos de la gente, quienes nunca se olvidaban de él y de sus palabras. De quienes le siguen esperando con profunda esperanza.

Pero ese día pasó algo distinto. Sus ojos se iluminaron. Parecía que por un momento todo el sufrimiento quedó de lado. Fue cuando le hablamos de aquel nazareno que estaba haciendo revuelos por todos lados. Las historias eran muchas: que era un guerrero que estaba movilizando a la gente del pueblo para batallar contra los enviados del imperio, que era un milagrero y sanador, que podía trasladarse de un pueblo a otro así como en un pestañar de ojos sin que nadie lo vea, ¡hasta que caminaba por el agua!

Historias de Mercado: El negocio de la bondad | Por Leonardo Alvarez

- Una vez, un hombre rico obtuvo una gran cosecha de sus campos. Así que pensó: “¿Qué haré ahora? ¡No tengo lugar bastante grande donde guardar la cosecha! ¡Ya sé que haré! Derribaré los graneros y haré otros más grandes donde pueda meter todo el trigo junto con todos mis bienes. Luego podré decirme: tienes riquezas acumuladas para muchos años; descansa, pues, come, bebe y diviértete”. Pero Dios le dijo: “¡Estúpido! Vas a morir esta misma noche, ¿A quién le aprovechará todo eso que has almacenado? Esto le sucederá al que acumula riquezas pensando solo en sí mismo, pero no se hace rico a los ojos de Dios. - Lucas 12:16-21
Parece un título imposible el que estamos proponiendo en la historia de hoy. La idea de unir el concepto de negocio con la bondad puede resultar incluso ofensiva para muchos. Algo así como tratar de junta el agua con el aceite. La verdad de las cosas es que en la vida práctica es muy difícil imaginar un campo de actividad humana, donde el dinero no intervenga como un fantasma, que corrompe las motivaciones. Sin embargo, las enseñanzas de Jesús en los Evangelios están llenas de alusiones a figuras e historias tomadas del mundo mercantil y en muchas ocasiones, presenta el evangelio mismo, como una inversión maravillosa, como una piedra preciosa encontrada, como un tesoro escondido. Incluso, la historia de los talentos, que eran una medida de dinero cuantiosa de aquella época, es utilizada por Jesús para enseñarnos que debemos poner todo lo que tenemos al servicio de la bondad hacia los demás.

Religión y liberación. Perspectivas (Primera parte) | Por Ariel Corpus

Nota preliminar: El presente texto fue publicado en el número 110 de la revista Realidades, una publicación de la UCA-San Salvador. En el texto hay un posicionamiento que no será difícil al lector entender, lo dejo tal cual respetando las ideas que construyo día a día como muestra de la variada formación que he recibido. Por último debo decir, con sinceridad, que muchas ideas expuestas hoy las someto a juicio, no he tenido la oportunidad de hacer el ejercicio de la autocrítica dejando a mis lectores ese trabajo arduo.

En la actualidad existen cientos y cientos de personas viviendo en condiciones de miseria, tan sólo en México se estima que cerca del 40% viven en pobreza extrema, mientras que la población dueña de los medios de producción no rebasa el 10%. Aquellos que mediante sus políticas se denominan como los "elegidos" justifican la exclusión de millones de personas reduciéndolos al papel de "objetos consumo".  Sin embargo los movimientos a favor de la dignidad humana, la naturaleza, la cultura han estado presente, de igual modo los movimientos que resisten desde las armas como único medio puesto que la “legalidad” a quedado desacreditada, han estado presente en los últimos años. Con el movimiento zapatista en la zona de Chiapas, vientos esperanzadores dejaron una brisa por construir un mundo mejor posible. 

Algunas reflexiones sobre una pastoral posmoderna | Por Nicolás Panotto

No quiero tomar la palabra “posmoderna” como un cliché más, como una adjetivación absolutizada donde todo cae en un mismo saco. Eso sería, paradójicamente, muy moderno. Más bien, quiero asumirla en la profundidad de su sentido, en su entidad significante como expresión que muestra un cierto quiebre, difuso pero real, con algo anterior.

Veo dos cuestiones importantes a tener en cuenta. Primero, que la pastoral cristiana evangélica está fuertemente enraizada en presupuestos o métodos que podrían determinarse como “modernos”. Esto significa, desde mi perspectiva, que dicha pastoral es negativamente antropocéntrica (con ello me refiero a que no existe una proyección del sujeto en sí para superar su status quo –como enfatiza la antropología moderna- sino un profundo individualismo tanto en el diagnóstico como en el proceso pastoral) y basada en meta-relatos de pretensión universal, que se traducen en los grandes “valores cristianos” que no son más que una caricatura de la “perfecta sociedad occidental cristiana”. Dichos valores son tanto el piso como el techo: desde ellos se evalúa y se demarca el camino a seguir.

Los ochenta años de René Padilla | Por Samuel Escobar

C. René Padilla
El protestantismo de habla hispana está en deuda con René Padilla por un admirable trabajo teológico, literario y editorial que empezó en 1967 cuando asumió tareas administrativas en Ediciones Certeza de Argentina de la cual llegó a ser director en 1972.

Según contaba, en ocasión del CLADE V en julio de este año en Costa Rica, desde entonces ha publicado más de 200 libros . Además de los de su propia autoría, ha sido editor de decenas de libros para los cuales, en muchos casos, organizó consultas teológicas, escribió capítulos, consiguió convencer a decenas de autores evangélicos latinoamericanos que podían escribir, prosiguió sus contactos con ellos y ellas hasta que produjeran sus manuscritos, y una vez listos éstos supervisó el proceso de producción y publicación. Así se publicaron, por ejemplo Las bases bíblicas de la misión (Nueva Creación, 1998), La iglesia local como agente de transformación (Kairós, 2003) o Ser, hacer y decir. Bases bíblicas de la misión integral (Kairós 2006).

Padilla nació en Quito Ecuador en el seno de una familia evangélica y vivió parte de su niñez en Colombia. De vuelta en Quito, y antes de cumplir los dieciocho años empezó a predicar en la radio HCJB, La Voz de los Andes, y también en la cárcel y al aire libre .

Bienaventurados los indignados/as | Por Juan Stam

¡A veces el pecado no es enojarse, sino no enojarse!

Hace unas semanas (antes de las elecciones en México) recibí un correo que expresa una actitud típica de muchas iglesias:
Hermano, nosotros en México tendremos elecciones, queremos un cambio, pero muchos cristianos no entienden esto.  La iglesia institucional no participa en las cuestiones sociales.  ¿Oponerse a que las cosas sigan igual, es oponerse a Dios?  Nos dicen que Dios es el que pone las autoridades y hay que dejarlo así.  ¿Cómo entender esto?  
La consigna parece ser: "Bienaventurados los conformes y sumisos, porque ellos no tendrán problemas".  En muchas iglesias priva la cultura de la sumisión ciega, sin permitir el necesario discernimiento crítico. Es la cultura del "Amén automático", irreflexivo y acrítico.  A menudo el decir Amén es algo así como roncar, porque ambos se hacen estando dormidos y sin pensar. Por eso a veces alguien puede soltar su "Amén" antes de que el predicador o la predicadora hayan terminado la oración o expresado su idea. No importa lo que haya dicho, diré Amén, y cuánto más fuerte, mejor.[1]

¡Que no se olviden nuestros nombres! Un sermón narrativo de Números 27,1-11 | Por Natanael Disla

Las hijas de Selofjad, que se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá, y que pertenecían a la tribu de José a través de Jéfer, Galaad, Faquir y Manasés, vinieron y se presentaron ante Moisés, ante el sacerdote Eleazar, ante los jefes y ante la comunidad en pleno, a la entrada de la Tienda del encuentro, diciendo:
— Nuestro padre murió en el desierto. Él no formó parte de los secuaces de Coré, que se amotinaron contra el Señor, sino que murió por su propio pecado sin dejar hijos varones. ¡Que no se pierda el nombre de nuestro padre entre su clan por no haber tenido un hijo varón! ¡Danos, pues, una propiedad entre los parientes de nuestro padre!
Moisés presentó el caso ante el Señor que le contestó:
— El requerimiento de las hijas de Selofjad es justo: les darás una propiedad en posesión hereditaria entre los parientes de su padre, transfiriéndoles la posesión hereditaria de su padre. Además dirás esto a los israelitas: «cuando alguno muera sin hijos, transferirá la herencia a su hija. Si tampoco tiene hijas, la herencia pasará a sus hermanos; y si no tiene hermanos, daréis la herencia a los hermanos de su padre. Y si su padre no tiene hermanos, se la daréis como herencia al pariente más cercano de su clan familiar».
Esto servirá como estatuto judicial para los israelitas, según el Señor mandó a Moisés.
Números 27,1-11, Biblia Traducción Interconfesional
Mi nombre es Tirsá. Soy la menor de las cinco hijas de mi padre Selofjad. No tengo hermanos. Al no tener hijos varones, desde siempre mi padre tuvo que trabajar mucho para nosotras poder sobrevivir y alimentarnos, mientras nos quedábamos en la tienda afanadas en las labores domésticas. Ese era el espacio donde estábamos confinadas.

Al tener que trabajar tanto nuestro padre enfermó y murió. Entonces nos enfrentamos nosotras solas a nuestro destino: al no tener hermanos varones, y por nosotras ser mujeres, no podíamos heredar nada. ¡Imagínense! Sin tierra que cultivar, sin nada que vender, no podríamos obtener nuestro sustento. Al final, quedábamos en riesgo de caer en la ignominia, en la pobreza extrema y pronto morir de hambre. ¡Sólo por ser mujeres!

Ha llegado la hora anunciada por los profetas | Por C. René Padilla

Las investigaciones más recientes en el campo de la escatología del Nuevo Testamento muestran que la más antigua tradición de la enseñanza de Jesús combina la afirmación de la venida del Reino como una realidad presente y la expectativa del cumplimiento del propósito redentor de Dios. Sin embargo, la premisa básica de la misión de Jesús y el tema central de su predicación no es la esperanza de la venida del Reino en una fecha predecible, sino el hecho de que en su propia persona la obra del Reino ya se ha hecho presente con gran poder.

Jesús afirma que nadie sabe el día ni la hora en que el drama escatológico llegará a su conclusión. Pero afirma que el último acto del drama “(los últimos días)” ha comenzado en él. El Reino tiene que ver con el poder dinámico de Dios por medio del cual “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio”.

Ha llegado la hora anunciada por los profetas: el Ungido ha venido para dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos y predicar el año agradable del Señor. En otras palabras, la misión histórica de Jesús sólo puede entenderse en conexión con el Reino de Dios. Su misión aquí y ahora es la manifestación del Reino como una realidad presente en su propia persona y acción en su predicación del evangelio y en sus obras de justicia y misericordia.

Mensaje Dominical | Domingo, 7 de Octubre 2012

Marcos 10: 2 - 16: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre
 
Génesis 2: 18 - 2: Y serán los dos una sola carne
Salmos 127: Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida
Hebreos 2: 9 - 11: El que consagra y los consagrados tienen todos un mismo origen

En la primera lectura nos encontramos con el segundo relato de la creación, que está centrado en la creación del hombre y de la mujer, ambos formados de tierra y aliento divino. Los dos son hechura de Dios, y por lo tanto deberían ser iguales, a pesar de su diversidad. La relación perfecta entre los dos no está garantizada ni escrita en su sangre: es una conquista de la libertad que ellos deben construir. Un proyecto de unidad que compromete la responsabilidad de cada uno.

El autor de la carta a los hebreos nos dice que la pasión y la muerte de Jesús no son fines en sí mismos, sino solamente un camino hacia la resurrección y la salvación plena. Los cristianos no nos podemos quedar contemplando al crucificado del viernes santo, construyendo nuestra vida desde el dolor, el sufrimiento y la muerte. La misma epístola nos dice que el propio Jesús “en los días de su vida mortal presentó, con gritos y lágrimas, oraciones y súplicas, al que lo podía salvar de la muerte”. Esto quiere decir que él mismo luchó por encontrar una alternativa que no estaba sujeta a su voluntad sino a hacer la voluntad del Padre. Estamos en hora de superar todo tipo de devoción que se queda en la contemplación de los sufrimientos y dolores de Jesús y construir nuestra vida cristiana desde la esperanza que nos ofrece la resurrección.

Resumen de mis notas de la exposición bíblica que presenté en CLADE V | Por Alejandra Ortiz

La presente reflexión fue compartida en uno de los tiempos de meditaciçon y estudio bíblico durante el V Congreso Latinoamericano de Evangelización, CLADE V, realizado en Costa Rica entre el 9 y 13 de Julio 2012 en San José, Costa Rica
Jesús les dijo otra vez: “Paz a ustedes; como el Padre Me ha enviado, así también Yo los envío.” Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, éstos les son perdonados; a quienes retengan los pecados, éstos les son retenidos.” Tomás, uno de los doce, llamado el Dídimo (el Gemelo), no estaba con ellos cuando Jesús vino. Entonces los otros discípulos le decían: “¡Hemos visto al Señor!” Pero él les dijo: “Si no veo en Sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en Su costado, no creeré.” - Juan 20: 21-25
Introducción:

· Un grupo de hombres atemorizados, con miedo de morir, sin la capacidad de entender lo que está sucediendo y en una severa crisis, ante sus circunstancias.

· Jesus dice de nuevo: "Paz a vosotros"...se hace presente en medio de sus circunstancias y les habla allí. Les muestra el precio de la paz que les ofrece, las marcas de la cruz, lo que costó reconciliarnos con Dios y a su vez lo que nos permite vivir en el propósito original en nuestras relaciones unos con otros y con el mundo creado.

· La misión: es curioso observar el contexto para esta comisión. Habia temor, duda, miedo, muerte e incertidumbre: "Como el Padre me ha envíado..." Jesus fue enviado al mundo, sabemos que se encarnó, que se mudó a nuestro vecindario...se humilló. Usó su poder y autoridad para amar y servirnos, y vivió en obediencia y dependencia de Dios. Asi somos enviados...al MUNDO

El crecimiento neoplásico o la perspectiva de la masividad | Por Abel García

Aunque lo nieguen tratando de espiritualizar el asunto, en la práctica y a la hora de comparar el trabajo realizado, la principal medida de éxito de un pastor es el crecimiento numérico de la iglesia o grupo que dirige. La mayoría de ellos sueña con hacer un evento o seguir un programa en el que puedan triplicar la membresía, pareciéndose todo al rating televisivo: los animadores de programas dicen que no les importa de la boca para afuera, pero en verdad mueren por él. Esto es así porque existe una tendencia natural de la iglesia al incremento poblacional sostenido, vigoroso y constante teniendo su máxima exposición en ese extraño híbrido teológico-mercadotécnico llamado iglecrecimiento

Muchas veces esto se hace de forma irresponsable. Se busca llenar las iglesias de nuevos convertidos sin un soporte eficiente de líderes que permita a los neófitos crecer en la fe y conocer más de las verdades que la Biblia contiene. Nos interesa más las manos levantadas en un culto o la gente que asistió a un evento que el trabajo que implica atenderlos a todos. ¿Y cuántos se quedaron realmente? Claro está que a la hora de anunciar que somos el 15% de la población peruana –lo acaba de decir el Embajador de los Estados Unidos en el Te Deum evangélico que se hizo en la Alianza Cristiana y Misionera de Pueblo Libre y que quizá se aproxime a la verdad-, esbozaremos nuestra mejor sonrisa e inflaremos el pecho. ¿Cuánto costó hacer todo eso? ¿Qué pasa con todos aquellos cristianos que llegaron antes y se ven abandonados porque estamos priorizando la conversión de nuevos creyentes? ¿Es este acaso el costo de la expansión, el dejar a los que tienen algunos años a la deriva de su propio impulso? ¿Que lleguen a pensar que su iglesia no lo es más por la desmotivación?

El bostezo dominical | Por Ignacio Simal

Escribía el biblista Juan Mateos, allá por el año 1972, que “en nuestro mundo el evangelio provoca más bostezos que entusiasmos”[1]. Cuarenta años después estamos en la misma tesitura aunque, tal vez, más radicalizada. De ahí que en el titular de mi reflexión escriba “el bostezo dominical”, ya que el bostezo y la falta de entusiasmo se está dando tanto dentro como fuera de las iglesias.

La nostalgia de tiempos pasados, en los que en las iglesias protestantes veían un crecimiento lento pero continuo, y que sus cultos dominicales o reuniones de estudio bíblico y oración eran muy frecuentadas, nos puede conducir a querer regresar a un momento histórico que se ha escurrido entre nuestros dedos. Y, en mi opinión falible, eso sería un grave error.

Intuyo, y muchos conmigo, que el cacareado crecimiento de las iglesias, en algunas zonas de nuestro país, ha sido generado por la afluencia de la inmigración en los tiempos del ficticio momento de “vacas gordas” que estábamos experimentando. Ahora, posiblemente y debido a la grave crisis que estamos padeciendo, muchos inmigrantes están optando u optarán por regresar a sus países de origen. Entonces veremos en qué queda todo. Lo que sí es algo meridianamente claro es que el crecimiento de las iglesias a través de la incorporación de personas autóctonas no ha sido significativo. Y ciertas iglesias “de moda” han crecido debido a un trasvase de membresía procedente de otras comunidades evangélicas. Al hilo de esto, recuerdo una conversación privada que tuve con un conocido líder evangélico en la que me decía que el crecimiento de su iglesia pasaba necesariamente por captar miembros de otras comunidades -me lo comentó de una forma más dulcificada, pero esa era la idea.

¿Una universidad evangélica en Chile? Una idea digna de discusión | Por Manfred Svensson

Ocasionalmente se escucha en el medio evangélico sobre planes de erigir una universidad propia. Así ha sido por décadas, por lo que a veces es difícil saber cuándo se está ante sueños y cuándo ante planes concretos. Pero trátese de lo uno o de lo otro parece una idea digna de discusión. ¿Por qué se quiere tal tipo de universidad? ¿Qué tipo de bien se busca hacer a la sociedad y a nuestra fe?

Conviene partir por señalar que las universidades evangélicas son un tipo de institución cuyo aporte a la sociedad contemporánea puede ser formidable. Instituciones como la Universidad de Baylor, Wheaton College o Calvin College son hoy pilares de una positiva influencia cristiana en el mundo. También en Latinoamérica ha habido situaciones en las que universidades evangélicas han hecho contribuciones notables. Así ocurre, por ejemplo, con varias universidades en países de Centroamérica. En el caso de Brasil, la Universidad Presbiteriana Mackenzie se ha logrado establecer como una de las mejores 100 universidades del continente. Que es posible hacer algo bueno, con frutos significativos, está fuera de toda duda. Pero importa mucho preguntarse por qué uno va a abrir una universidad, pues de eso depende en gran medida el tipo de universidad que se tendrá por resultado.

Apocalipsis 8 y la oración | Por Juan Stam

Estudiemos el Apocalipsis con Juan

Cuando nosotros oramos Dios se complace, todos los ángeles se callan, y el cielo entero huele a perfume

El análisis de este pasaje, y sobre todo la visualización de su pequeño y sencillo drama, deja muy clara la razón de la media hora de silencio en el cielo: nuestra oración es tan importante que hasta los arcángeles tienen que callarse.[1] Cuando oramos, todo el cielo se concentra totalmente en nuestra oración. No podría haber una forma más enfática de impresionar a los fieles con el valor incalculable de sus oraciones y la necesidad de perseverar en la intercesión. Este episodio nos enseña que vale la pena seguir orando sin cesar.

Cuando los mártires en el cielo clamaban ante Dios, recibieron una pronta respuesta (6:10-11). Pero cuando los fieles oraban desde la tierra, la respuesta divina no se dejaba ver. Más bien, la situación parecía empeorarse. Fácilmente podrían pensar que al orar estaban perdiendo el tiempo. A esa inquietud de ellos y su probable frustración en la oración– y la nuestra – Dios da la más convincente respuesta imaginable. Es como si Dios nos enviara un “clip”de “video”y nos dijera: “cuando ustedes oran no les parece que pasa nada…¡pero miren lo que pasa en el cielo cuando llegan sus oraciones!”
 
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