Un relato migrante de esperanza | Por Alejandra Ortiz - El Blog de Bernabé

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sábado, 18 de agosto de 2012

Un relato migrante de esperanza | Por Alejandra Ortiz

Les quiero compartir una historia, no es espectacular, pero es maravillosa, porque es "ordinaria", es de las cosas que se ven cuando hay un amor genuino por Dios y por el otro, y se ven en la cotidiano de la vida que se vive para el servicio de Dios y sus propósitos.

Un sábado por la mañana papá llegó a casa a contarnos una historia, una de muchas que escuchamos cada sábado. Después de la entrega habitual de tortas de cada semana a los migrantes e indigentes reunidos por la central camionera en Tijuana siempre nos platica lo que pasa: "la policia se llevó a muchos injustamente", "asaltaron a alguien en su camino a la frontera y llegó sin nada", "llegó una mujer con sus hijos con mucha necesidad", "hoy faltaron tortas", "algunos ya me cuentan más acerca de su vida", "los veo como personas igual a mi, Dios está cambiando mi corazón y el de otros"...

La noche anterior dos amigos míos y mi papá habían preparado las tortas en casa y uno de ellos le acompañó, como cada sábado, a hacer entrega. Ese día fue la primera vez que Henry (mi amigo, quien tiene su propio relato de esperanza) compartió un mensaje desde la Biblia a este grupo de hombres y algunas mujeres. En esta ocasión, llegó un muchachito salvadoreño de apenas 18 años quien después de 2 meses de viaje desde su país, de la ciudad de San Juan Opico, arribó a Tijuana, pero lo asaltaron, quitándole hasta sus zapatos. Henry se quitó sus tenis, le dieron comida, y le ayudaron de la mejor manera posible. Le invitaron a que nos acompañara al dia siguiente a la iglesia, y allí platicarían sobre otras maneras de apoyarle.

Nelson llegó a la iglesia el domingo siguiente, mi papá rápidamente me lo presentó con emoción. Nuestra iglesia empieza a acostumbrarse a tener visitas de personas migrantes cada domingo. Al principio algunos pusieron resistencia: "son gente que no conocemos", "los niños están en riesgo", etc. Pero poco a poco comienzan a verles como personas, como gente especial que llega y tiene necesidades muy específicas. A ellos nos llama Dios a servir también. Mi papá ha asumido este ministerio como su vocación en la vida, a sus casi 70 años, piensa en ellos, orar por ellos y les busca siempre. Cada sábado nos cuenta cómo le fue, a veces triste por no poder hacer más, pero también esperanzado al ver lo que Dios está haciendo con personas como Nelson y con algunos en nuestra iglesia que son transformadas en el servicio a otros.

...Y volviendo a la historia: mi papá supo que el consul de El Salvador estaba en Palacio Municipal, el cual está ubicado muy cerca de nuestra casa y de la iglesia, así que próntamente llevó a Nelson a entrevistarse con él y le dio el respaldo para que le otorgaran un carnet de identificación. Tanto el pastor de nuestra iglesia como mi papá abogaron por él y el consul se mostró muy agradecido por el amor que otros mostraron a su compatriota, a alguien que aparentemente no tiene nada que ofrecernos. Mi papá ofreció guardar los documentos originales de Nelson (dejándole con una copia) mientras que él se aloja en la casa de El Migrante en Tijuana y el pastor le dio trabajo en la obra de construcción por algunos días. Sin el carnet, Nelson estaría aún más vulnerable ante la policia, y sin nadie que pudiera dar la cara por él, sería casi imposible conseguirlo. Ahora él no está solo, tiene gente que se preocupa y velaran por él, por el tiempo que esté acá. Así ha sido con otros, unos que se han quedado, otros que se han ido...

No todas las historias son como la suya, y no sabemos qué pasará con él cuando decida cruzar a los Estados Unidos, sin embargo, sabemos que en Tijuana, él es nuestro prójimo, y es lo menos que podemos hacer... ¿Quiénes son tu prójimo? ¿A quiénes estamos ignorando y que están cercanos a nosotros y en necesidad? ¿Qué hacemos como iglesia por aquellos que aparentemente no nos beneficia ayudar? ¿Qué hacen los estudiantes y profesionistas en las iglesias para levantar la voz por quienes no la tienen?
 
Sobre la autora:
Alejandra Ortiz es de Tijuana, México y participa de la Iglesia Metodista. Es Licenciada en  Historia.  En la actualidad trabaja como obrera estudiantil a tiempo completo en Codpa, México.
Sitio web de Alejandra: Relatos de Esperanza

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