Educar para la solidaridad | Por C. René Padilla

Nuestra realidad latinoamericana está marcada por dos fuerzas contradictorias:

La primera es la mentalidad posmoderna, que pone énfasis en la interdependencia entre todos los seres humanos y entre éstos y la naturaleza. En su análisis de la posmodernidad, David J. Bosch sostiene que el credo de la Ilustración, de que cada individuo está en libertad de buscar su propia felicidad sin preocuparse por los demás, está perdiendo vigencia. Según él, este “cambio de paradigma” exige que los cristianos reconozcamos nuestra solidaridad tanto con la naturaleza como con todas las personas.

La segunda fuerza tiene que ver con realidad socioeconómica y política,la cual muestra a las grandes mayorías incapaces de satisfacer sus necesidades básicas. Aumenta el índice de desempleo y de subempleo. Crecen la violencia y la inseguridad, el analfabetismo y la deserción escolar. Se incrementan la desnutrición y las enfermedades. Se acentúan los conflictos personales e interpersonales y se desintegran las familias. Se amplía el abismo entre ricos y pobres y, como resultado, se profundiza la crisis social. Se incrementa la depredación de la naturaleza y se subestiman las consecuencias de la actual destrucción del sistema ecológico para las nuevas generaciones.

En la raíz de la crisis social y la crisis ecológica está la falta de solidaridad con el prójimo. El sistema económico vigente fomenta el individualismo y hace de la privatización de bienes un valor absoluto. Las clases privilegiadas, incluyendo la de los políticos, acaparan los beneficios del trabajo de todos y adoptan un estilo de vida ostentoso basado en la explotación y la injusticia, la corrupción y la desigualdad.

En resumen, hay una notable paradoja entre la búsqueda de interdependencia propia de la era posmoderna, por un lado, y la exacerbación del individualismo, característica de la sociedad de consumo, por otro lado. El ideal de relaciones solidarias se hace pedazos al estrellarse contra la roca de la insensibilidad y la exclusión.

En este contexto, la fidelidad al Evangelio de Jesucristo demanda que la educación se estructure en términos de solidaridad con el otro, sea quien sea, en su necesidad. En primer lugar está la solidaridad con las víctimas del sistema de opresión en su necesidad de justicia. No basta anunciarles la “salvación del alma”, sin prestar ninguna atención al sufrimiento que les causan sus necesidades corporales insatisfechas.

En segundo lugar está la solidaridad con los agentes de la opresión en su necesidad de perdón. Aquí tampoco basta anunciarles la “salvación del alma”, esta vez sin prestar ninguna atención a la separación que les causan las riquezas en su relación con el prójimo. El victimario necesita ser liberado del dios Mamón mediante el arrepentimiento que conduce al perdón de Dios y a la solidaridad con los necesitados. Reconocerá su necesidad de liberación, perdón y solidaridad en la medida en que experimente el amor de Dios por medio de quienes estén dispuestos a solidarizarse con él en su necesidad espiritual. Si el amor al dinero es la raíz de toda clase de males, es de importancia prioritaria que los detentores del poder, dentro y fuera del país o continente, reconozcan que la vida de una persona [o de una nación] no depende de la abundancia de sus bienes (S. Lucas 12:15) y se dispongan a desarrollar una economía que esté al servicio, no del mercado, sino del ser humano.

La solución a las crisis en nuestros países pasa por la sustitución del afán de lucro y los valores monetarios por valores humanos, lo cual requiere un énfasis en la educación para la solidaridad con el prójimo como un principio fundamental para la convivencia humana.

Sobre el autor:
C. René Padilla es ecuatoriano, doctorado (PhD) en Nuevo Testamento por la Universidad de Manchester, fue Secretario General para América Latina de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos y, posteriormente, de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL). Ha dado conferencias y enseñado en seminarios y universidades en diferentes países de América Latina y alrededor del mundo. Actualmente es Presidente Honorario de la Fundación Kairós, en Buenos Aires, y coordinador de Ediciones Kairós.

COMENTA ESTE ARTÍCULO:

 
El Blog de Bernabé © 2017 | Diseño de template creado por Chica Blogger | Volver arriba