Imaginar a un mundo no al revés, pero sí diferente | Por Alexander Cabezas

“Si el Norte fuera el Sur sería la misma porquería”, concluye Arjona en una de sus canciones. (Perdón Arjona pero a decir verdad, me siendo defraudado, pues su propuesta es como un viaje en círculos para llegar a ningún sitio).

Eso sí, me ayuda a coquetear con una idea que explota en forma de pregunta:

¿Qué pasaría si en vez de ser a las mujeres quienes dieran a luz, fueran los hombres?

Busco respuestas entre mis amigos y amigas. Noto que la interrogante capta la atención, aunque para algunos es una broma de mal gusto y para otros, ¡una completa estupidez!

¿Por qué?

En nuestro imaginario colectivo, evoca contrariedad - un hombre con panza-, afrenta al machismo, sacudida a las bases del estereotipo de hombría presente en nuestra sociedad. Tanto así que, es casi un sacrilegio no concebir a Dios en términos de varón. ¡Olvidamos que es espíritu!
El hombre es símbolo de virilidad, rudeza, poder, conquista. La mujer es sinónimo de hogar, maternidad, un vaso frágil que se derrite entre algodón y azúcar. Ser niña: jugar a la casita y a las muñecas. Ser varoncito: las pistolas, los carritos, proveedor que lleva el sustento mientras la esposa espera haciendo oficio en casa.

Se cayó el niño: ¡no llores!, los hombres no lloran. Por cierto, ¿quién patento las lágrimas como uso exclusivo para las mujeres?

Falsos paradigmas cuyas raíces se incrustan desde el seno materno y paterno.

Sigo sin obtener respuestas a mi pregunta inicial. A decir verdad, brotan nuevas interrogantes como venas abiertas:

¿Se señalaría al hombre en su trabajo por los permisos y las licencias de paternidad que requeriría?

¿Se despreciaría o marginaría al varón recién nacido por haber nacido con “pipí”?

¿Se lapidarían a los hombres por su estado de embarazo fuera del matrimonio? (Así como lo hacen en algunos países orientales hoy día con sus mujeres).

Confucio y Buda, quienes en sus tiempos declararon: lo “más corruptible en el mundo son las mujeres”. San Agustín, padre de la Iglesia Católica, decía: “todas las mujeres son una puerta del Diablo”.
¿Se prohibiría el rezo judío ortodoxo: “Bendito seas Dios, Rey del Universo porque no me has hecho mujer”?

Todos estos y otros, hombres por supuesto, ¿opinarían lo mismo si hubieran sido engendrados por varón alguno?

La estocada final:

La desigualdad y la marginación de la mujer, ¿es consecuencia de su capacidad para engendrar? O, al fin y al cabo, ¿todo se resume según el género con que se nazca?

Si al menos imagináramos a un hombre sintiendo unas cuantas pataditas en su estómago. Si tuviera que cuidar del fruto de su vientre por nueve meses, de seguro este mundo sería otro y en nuestras iglesias el machismo, sería cosa del pasado.


Sobre el autor:
Alexander Cabezas es de Costa Rica.  Profesor del Seminario ESEPA, Coordinador de Relaciones  Eclesiásticas de Viva y miembro del equipo coordinador del núcleo de la FTL en Costa Rica.

COMENTARIOS:

 
El Blog de Bernabé © 2017 | Diseño de template creado por Chica Blogger | Volver arriba