Maestro, siga danzando | Homenaje al Maestro René Castellanos M. (1914-2012) | Por Harold Segura

Este miércoles 21 de marzo de 2012 falleció René Castellanos Morente. El Maestro Castellanos, como lo llamamos siempre, fue una de las personas más queridas por el pueblo evangélico de Cuba y respetado «en el ámbito social y cultural del continente», como bien lo dice el informativo del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), expedido esta mañana. Murió a los 97 años de edad, en el Hospital Provincial Dr. Faustino Pérez Hernández, de la ciudad de Matanzas.

René Castellanos y Harold Segura en Matanzas, Cuba - Junio 2011 
Había nacido en Cárdenas, Cuba, el 17 de septiembre de 1914. Teólogo, bibliógrafo e investigador. Era Licenciado en Teología del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas y doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de la Habana. Pedagogo, psicólogo y presbítero jubilado de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba.

En 1945 se trasladó a los Estados Unidos para realizar estudios de Psicología Aplicada a la Educación en Columbia University, estado de New York, y para aprender danzas folclóricas.

Fue maestro de gramática, dibujo lineal y matemáticas en la Escuela La Progresiva de Cárdenas, y ejerció de múltiples maneras su profesión de psicólogo pastoral. Participó con el Ministerio de Cultura de Cuba como profesor de danzas; además, fue profesor del Seminario Evangélico de Teología, de Matanzas, donde ofreció clases de psicología, griego, hebreo, latín y exégesis bíblica.

Tuve el honor de conocerlo hace ya varios años, en 1996 si la memoria no me falla, cuando visité a Matanzas para participar en las reuniones de la Junta Directiva de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Teológicas (ALIET). Había escuchado que él enseñaba danzas y quise verlo en las clases que ofrecía en horas de la tarde para los estudiantes del Seminario. Allí estuve con mi cámara y tomé varias fotografías que aún conservo junto con el recuerdo de un hombre lleno de alegría que, entonces, con más de 80 años de edad, respiraba amor por la vida.

Estando en el comedor del Seminario le conté que mi tesis de Maestría la había escrito en el campo de la Psicología Pastoral; que el tema había sido la Logoterapia y el Análisis Existencial de Viktor E. Frankl. Le dije que las obras del Dr. Jorge León, a quien yo consideraba el padre de la Psicología Pastoral en América Latina, me habían ayudado para delinear aquella investigación. Quise sorprenderlo hablándole de León, pero él, con la serenidad que lo caracterizaba y la ternura de siempre me dijo: “Pues, debes saber que yo fui el profesor de Jorge y que conmigo aprendió las bases de su psicología de la Iglesia”.

Desde entonces, siempre quise saber de él, preguntar por su salud, orar cuando estaba enfermo y celebrar las buenas noticias que venían, casi siempre, por boca de mi buena amiga y maestra, la Dra. Ofelia Ortega. Una vez, de eso hace ya varios años, Ofelia me dijo que el gobierno de Cuba había editado un documental en su homenaje, titulado Yo no soy un santo, dirigido por Lizette Vila Espina. Los cubanos y cubanas sabían quién era Castellanos y lo reconocían por su testimonio de fe, el que confirmaba con su altura intelectual y su carisma de servicio.

A comienzos de junio del año pasado regresé a Cuba. Estuve en Matanzas… y ¡cómo me alegró reencontrarlo! Siempre atento, con la mirada clara, el paso lento pero firme, su voz pausada y tranquila. Entre los compromisos de esos días tuve la presentación de mis libros. Hablé de la espiritualidad de los monjes de Egipto y de Benito de Nursia. Hablé del legado de estos para el liderazgo cristiano. En la presentación, para mi sorpresa, estuvo Castellanos. Su sola presencia en ese acto fue uno de los mejores regalos de esos días. En medio de mi exposición pidió la palabra y me preguntó, entre sugerencia y reclamo, por qué no había escrito también un capítulo sobre su admirado Francisco de Asis (él se me presentó en una ocasión como presbiteriano-franciscano). ¿Qué le podía responder? Se me ocurrió presentarle disculpas y prometerle que algún día debía estudiar mejor al pobrecillo de Asís y reflexionar acerca de sus aportes para el tema.

Al finalizar mi presentación me pidió que le firmara uno de mis libros. Lo hice, entre vergüenza y admiración. A su vez, y sin perder la oportunidad, también le pedí que me firmara uno que habían escrito en su homenaje: Simplemente maestro. Homenaje a René Castellanos (editado por Carlos R. Molina Rodríguez, Editorial Caminos, La Habana, 2006). Me escribió:
«Para Harold con todo afecto y admiración.
René Castellanos.
Matanzas 7 de junio, 2011
“Si yo no hubiera venido” (Jesús)»
Breve texto que hoy conservo con aprecio y cariño. Profesor Castellanos, gracias por la elocuencia de su vida al servicio del Reino.

«El ángel me dijo: “Escribe: ‘¡Dichosos los que han sido convidados a la cena de las bodas del Cordero!'» (Ap 19:9) Maestro, ya usted ha llegado. Hay cena, hay bodas, hay fiesta; siga por favor danzando.

Sobre el autor:

El pastor y teólogo Harold Segura es colombiano, radicado en Costa Rica. Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International y autor de varios libros.
Anteriormente fue Rector del Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia.

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