Vivir a Dios | Tercer domingo de adviento | Por Harold Segura

«Jesús les contestó: Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo. Cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia» Mateo 11:4-5 (Versión Popular Dios Habla Hoy)

Las dudas asaltan a los predicadores, por muy radicales y seguros que estos sean. Este fue el caso de Juan el Bautista. Cuando estaba en la cárcel, envió una delegación de sus discípulos para que fueran donde Jesús y le preguntaran si realmente era el Mesías que había de venir… o si debía esperar a otro.

Jesús, en lugar de molestarse por las dudas de Juan, se aseguró de enviarle una respuesta que le garantizara su tranquilidad. La prueba fueron sus obras. No le envió agudos argumentos teológicos de esos que suelen hacer los teólogos cuando se trata de demostrar la verdad de Dios. Nada de eso.

La prueba de su verdad era práctica: díganle a Juan que «los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordón oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia».

Si hay vida, libertad y buenas nuevas, entonces hay verdad. Prueba contundente que le permitió a Juan morir en paz. Los ciegos, los cojos, los leprosos, los sordos y los pobres fueron la prueba reina para las confusiones del Bautista.

La fe en Dios es más que la aceptación intelectual de unas verdades conceptuales tal cual se presentan en los catecismos; es mucho más que eso. Es, sobre todo, una perspectiva de vida en la que Jesús es el Señor y el modelo de nuestros anhelos y compromisos. Creer en Dios equivale a vivir a Dios… vivir como Jesús vivió.

Para seguir meditando:
«La fe es una manera de ver la realidad distinta de aquella a la que estamos habituados. De esta visión diferente de las cosas brota una nueva conducta y un nuevo sentimiento»
Anselm Grun
Oración:

Dios amigo, aumenta mi fe. Lo que te pido es que aumentes mi fidelidad a Jesús y a su modelo de vida, para que otros vean mis obras y glorifiquen tu nombre. Aumenta, Señor, mi pasión por vivirte cada día. Amén.

Lectura bíblica: Mateo 11:2-11

2 Juan, que estaba en la cárcel, tuvo noticias de lo que Cristo estaba haciendo. Entonces envió algunos de sus seguidores
3 a que le preguntaran si él era de veras el que había de venir, o si debían esperar a otro.
4 Jesús les contestó: "Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo.
5 Cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia.
6 ¡Y dichoso aquel que no encuentre en mí motivo de tropiezo!"
7 Cuando ellos se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: "¿Qué salieron ustedes a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
8 Y si no, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Ustedes saben que los que se visten lujosamente están en las casas de los reyes.
9 En fin, ¿a qué salieron? ¿A ver a un profeta? Sí, de veras, y a uno que es mucho más que profeta.
10 Juan es aquel de quien dice la Escritura: 'Yo envío mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino.
11 Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

Sobre el autor:

El pastor y teólogo Harold Segura es colombiano, radicado en Costa Rica. Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International y autor de varios libros.
Anteriormente fue Rector del Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia.

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