Siempre despiertos, siempre atentos | Primer domingo de Adviento | Por Harold Segura

«Manténganse ustedes despiertos, porque no saben cuándo va a llegar el señor de la casa, si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana;no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!”»
Marcos 13:35-37 (Versión Popular Dios Habla Hoy)

Jesús invita a sus seguidores y seguidoras a que estén siempre despiertos. La espiritualidad que él nos propone no es la una persona que entra en su casa, cierra la puerta, prepara la cama y reposa sin que nada le importe. No; por el contrario, él dice que la actitud de fe se parece a la de un siervo que espera con atención la llegada de su amo y, por lo tanto, ni siquiera duerme porque no sabe a qué horas llegará: «no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo» (13:36).

Son dos espiritualidades diferentes: la que invita al descanso porque nada le preocupa y la que invita a velar porque no sabe a qué horas llega su señor. En el primer caso hay un señor que trabaja a favor de su siervo (por eso puede dormir) y en el segundo hay un siervo que trabaja para su señor (por eso se mantiene despierto).

El arte de su amor | Por Leonardo Álvarez

Todos los días se le podía ver frente a la misma puerta pidiendo limosna. Seguramente algunos familiares o amigos se compadecían de él y se turnaban para llevarlo al lugar que le haría posible su sobrevivencia. Era cojo de nacimiento y su trabajo era pedir. El lugar escogido de cada día era la puerta del templo llamada “La Hermosa”. La Biblia dice que ese famoso templo judío estaba distribuido en una serie de patios y secciones, los cuales segregaban su acceso, dependiendo de las personas. El núcleo central y más restringido se le llamaba el Lugar Santísimo. Allí moraba la presencia divina, la Shekinah, y solo el sumo sacerdote podía entrar allí una sola vez al año. En ese lugar la presencia de Dios también se expresaba en forma concreta en el Arca del Pacto, que contenía: las Tablas de la Ley, la Vara de Aarón que había reverdecido y una porción del Maná.

La siguiente sección se denominaba el Lugar Santo, al cual tenía acceso el sumo sacerdote, con cierta mayor libertad. En ese lugar se encontraba la mesa con los panes de la proposición, el candelabro de siete brazos y un altar donde se ofrecía incienso como símbolo de adoración a Dios. El siguiente era el patio de los sacerdotes y después de este, el patio de los hombres y finalmente el atrio de las mujeres. La puerta que dividía el patio de los hombres y mujeres se llamaba puerta La Hermosa y es donde el cojo de nuestra historia era llevado para pedir limosna.

¿Ver a Dios como un niño? Retos para nuestro repensar teológico | Por Alexander Cabezas

Sin duda alguna cuando escuchamos el término: “El Dios niño”, viene a nuestro imaginario aquellos pasajes bíblicos alusivos a la infancia del Señor Jesús en un pesebre. Pero ¿podríamos tratar de ver a Dios con actitudes semejantes a las de un niño o niña? O, ¿será algo que nos escandaliza?

Muy contrario cuando pensamos en Dios como el Padre, el Sanador, el Pastor, la Puerta, la Roca, entre otros. Pero entonces ¿por qué nos cuesta pensar en él como “un niño”?

- ¡No puedo imaginarme a un Jesús sonriendo! Decía una señora.

- ¡Cada vez que pienso en Dios, me da miedo, pues lo imagino acusándome!, aseguraba un joven.

Declaraciones como éstas reflejan una comprensión desfigurada, por supuesto, pero en gran medida son las que hemos comprado o vendido por generaciones y se han encargado de mostrarnos una cara de un Dios: serio, aburrido, acusador, atemorizante, u otras peculiaridades, por cierto, más presentes en muchos de nosotros los adultos que en el mismo Dios.

Exilio que no es exilio | Por Abel García

Nicolás Panotto acaba de escribir un texto sobre los cuestionamientos hacia las personas que hacen teología desde el exilio, esto es, fuera del cobijo de la iglesia tradicional. Desde que supe que reflexionaría sobre eso en Facebook, me interesé en su escrito de una manera intensa. La razón es evidente: hablaría de mí, alguien que asistió a una iglesia por dieciséis años, sirviendo activamente por más de la mitad de ese tiempo, y que demoró cinco larguísimos años en tomar la decisión de abandonar las paredes del templo a pesar de que la situación dentro era, en verdad, un real desastre, un conflicto abierto e inmisericorde que había dejado en el camino muchos muertos y heridos; yo, entre ellos.

Recuerdo cuando hice unas pocas lecturas sobre las experiencias de muchos cristianos que, por una razón u otra, decidieron vivir sin la iglesia. Poco a poco observé el fenómeno con más atención, en paralelo a los tiempos de convulsión y enfrentamiento que vivía con el clero de mi iglesia local; no obstante eso, no consideraba la idea de dejar la iglesia. Tenía mis serios rechazos a cristianos independientes, lo reconozco hoy. No podía comprender cómo una persona fuera del fuego de un templo, podría reflexionar, enseñar, tener comunión con un Dios que dejó una enseñanza expresa respecto al congregarnos. No lo lograba entender. Tenía los paradigmas eclesiales aún incrustados en la cabeza.

Teología entre el balcón y el camino | Por Nicolás Panotto

Voy a hacer algunas descargas catárticas –y por ello desordenadas y poco académicas- sobre un tema que aparece constantemente dentro del imaginario teológico y eclesial: el cuestionamiento hacia aquellos y aquellas que hacen teología sin pertenecer a una iglesia. Una frase muy apelada para graficar esta situación es la invocación a la famosa metáfora dada por Juan A. Mackay: “hay que hacer teología desde el camino, no desde el balcón”. Ciertamente es una frase con una verdad incuestionable. El problema emerge a la hora de definir qué es uno y otro. ¿El balcón es la academia? ¿El camino es la experiencia de la comunidad de fe? Creo que necesitamos otra lectura de tales imágenes, que muchas veces utilizamos de forma facilista sin comprender experiencias humanas… experiencias sufrientes.

I

Esta última idea me parece la más sensible. Hay muchos y muchas que han pertenecido por un largo tiempo (inclusive toda su vida) a comunidades, estructuras e instituciones eclesiales, y que han salido dañadas, en lo más profundo, por prácticas asfixiantes, moralinas fundamentalistas, actos hipócritas revestidos de una bondad espiritualizada, exclusiones “en nombre de Dios”, entre muchas otras experiencias dañinas que podríamos mencionar. Aclaro para quienes se sienten amenazados y se adelanten con excusas: no me refiero a todas las iglesias. Repito: hablo de muchos y muchas, de experiencias concretas de hombres y mujeres particulares que vivieron y viven estos flagelos.

"Dios Mendigo / Teografías" | Dios Mendigo | Por Luis Cruz Villalobos

DIOS MENDIGO












Este Dios verdadero
Absoluta sustancia única
(todo lo demás es robusto devenir)
Es muy divertido
Es un apasionado por la vida
Y por las sonrisas sencillas

Aclaremos que es serio también
Pues la vida es dolorosa
Por etimológica definición

Jesús y las riquezas (1) | Por Juan Stam

A diferencia del Antiguo Testamento, que a menudo interpreta la riqueza como bendición de Dios (Gén 12:2; 13:2), no aparece entre las bienaventuranzas de Jesús ninguna que dijera, "benditos ustedes los ricos". Eso se debe en gran parte al sistema económico tan distinto en los dos casos. Por mucho de la historia de Israel la riqueza consistía en ganado, oro y plata, y ropa fina. Las compras y ventas eran por trueque o por determinado peso de oro o plata, pues no existían las monedas. Por eso, la brecha entre ricos y pobres era mucho menos y era más lógico ver las riquezas como bendición de Dios. En cambio, el imperio romano del siglo I se basaba en la esclavitud masiva y el comercio nacional e internacional, con una brecha inmensa entre ricos y pobres. Entonces ser "rico" era muy otra cosa.

Jesús nunca declara benditos a los ricos sino advierte una y otra vez contra los peligros y tentaciones de la riqueza. En vez de decir "Bienaventurados los ricos" Jesús dijo lo contrario: "Bienaventurados ustedes los pobres" y "Ay de ustedes los ricos" (Lc 6:20,24). Mateo lo amplía con "pobres en espíritu" (frase de sentido muy discutido) y Lucas lo amplía con el contraste entre pobres (bienaventurados) y ricos (ay de ellos).(2) Es imposible entender ese lenguaje de Lucas en sentido abstracto o espiritual; en Mateo, "pobres" y "pequeñuelos" (Mat 11:25) describen también un grupo socio-económico de la sociedad.(3) Claro, tampoco debe interpretarse como una beatificación de la pobreza ni mucho menos como una justificación de la desigualdad económica, ayer y hoy. Es más bien un llamado a identificarnos con los pobres porque el reino de Dios está al lado de ellos.(4)

DOCUMENTO: El fenómeno religioso desde una perspectiva criminológica | Por David Muñoz Condell

Compartimos este documento escrito por el Capellán nacional evangélico de la Policía de Investigaciones de Chile, el Dr. David Muñoz Condell



El análisis de los fenómenos religiosos desde una perspectiva criminal se fundamenta en el manejo de información, real, cruda, directa y que está al alcance de todos, con la excepción del investigador policial que debe ser capaz de ver y visualizar en la abundancia de los datos socio – religiosos temas concretos que pueden transformarse en líneas investigativas de real interés para la investigación teológica y policial.

Los evangélicos y la Ley Antidiscriminacion en Chile | Por Víctor Rey

El martes 8 de noviembre del 2011 quedará marcado en la historia de Chile como el día donde se avanzó para hacer un país más libre, tolerante y respetuoso, ese día se aprobó la Ley Antidiscriminación. La aprobación en el Senado de la ley contra la discriminación es un importante hito para la sociedad chilena. La mayoría que aprobó el proyecto demuestra que se pude avanzar hacia un país más inclusivo en que se respete a todos.

Nuestra historia tiene muchas muestras en las que se ha avanzado para superar discriminaciones odiosas. Esto lo podemos comprobar revisando el comienzo de nuestra vida independiente, Chile dio el ejemplo terminando con la esclavitud. Durante los siglos XIX y XX en el Congreso Nacional se produjeron debates que recogió la historia que culminaron en la aprobación de leyes que terminaron con diversas formas de discriminación.

En este camino, las religiones han tenido un rol relevante, puesto que en un principio nuestro Estado se declaraba católico y discriminaba a otros grupos religiosos. En el siglo XIX se dio una batalla de ideas para establecer los cementerios laicos y el matrimonio laico.

Mensaje dominical | Domingo 13 de Noviembre del 2011


Prov 31,10-13.19-20.30-31: Trabaja con la destreza de sus manos
Salmo responsorial 127: Dichoso el que teme al Señor
1 Tes 5,1-6: Que el día del señor no los sorprenda como un ladrón
Mt 25,14-30: Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor

La parábola de los talentos es sin duda el texto capital entre los tres de hoy. Un comentario pastoral a esta lectura podrá ir por la senda usual con este texto: Mateo acaba de hablar de la venida futura del Hijo del Hombre para el juicio, y a continuación nos dice cuáles son las actitudes adecuadas ante esa venida, a saber, la vigilancia (parábola de las diez vírgenes) y el compromiso de la caridad (parábolas de los talentos y del juicio de las naciones). La parábola de los talentos es, en este contexto interpretativo, un elogio del compromiso, de la efectividad, del trabajo, del rendimiento. Podrá ser aplicada fructuosamente al trabajo, la profesión, las realidades terrestres, el compromiso secular...

Sin embargo, el contexto de la hora histórica que vivimos es tal que este mensaje, en sí mismo bueno y hasta ingenuo, se puede hacer funcional respecto a la ideología actualmente dominante, el neoliberalismo. Éste, en efecto, predica, como grandes valores suyos, la eficacia, la competitividad, la creación de riqueza, el aumento de la productividad, el crecimiento económico, los altos rendimientos de interés bancario, la inversión en valores, etc. Son nombres modernos bien adecuados para lo que se presenta en la parábola, aunque si se los utiliza en la homilía, no pocos oyentes pensarán que el orador sagrado se salió de su competencia... Por una casualidad del destino, esta parábola se hizo bien actual, y los teólogos neoconservadores (también hay «neocons» en teología) la valoran altamente. Algunas de sus frases, sin necesidad siquiera de interpretaciones rebuscadas, avalan directamente principios neoliberales. Pensemos, por ejemplo en el enigmático versículo de Mt 25, 29: «Al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produce, se le quitará hasta lo que tiene». No será fácil hacer una predicación aplicada que no haga el juego a un sistema que, para muchos cristianos de hoy, está en los antípodas de los principios cristianos.

Conflicto e identidades políticas: Una mirada teológica | Por Nicolás Panotto

Estamos viviendo en un tiempo caracterizado por el surgimiento de una serie de conflictos sociales, impresos en distintas etiquetas, respondiendo a situaciones y contextos muy diversos, y experimentando procesos en distintos niveles. “Los indignados”, los movimientos estudiantiles en Chile y ahora en Colombia, la ola de protestas en Medio Oriente contra regímenes históricos en el poder, entre otros. Existen otros movimientos jóvenes, como aquellos representados en el Foro Social Mundial que, aunque ya tiene una historia propia, es tal vez la instancia más “organizada” que nuclea un heterogéneo conjunto de movimientos sociales, partidos políticos y agrupaciones que se encuentran en los márgenes de las estructuras políticas tradicionales.

Todos y todas sabemos que estos fenómenos no son algo nuevo o característico exclusivamente de nuestros tiempos. La historia tiene innumerables ejemplosde procesos conflictivos que han transformado el curso de sociedades enteras. Lo que queremos pensar es el después de estos sucesos. Los ejemplos abundan: desde la represión y asfixia de cualquier movimiento alternativo, hasta la fosilización de la particularidad emergente en un totalitarismo semejante –y a veces peor- de aquel al cual respondió inicialmente. Las preguntas en torno al despuésde lo que está sucediendo hoy día ya circulan: ¿hasta cuándo seguirán protestando los estudiantes? ¿Pueden los indignados, desde su “espontaneidad”, lograr un cambio real sin organizarse? ¿Qué implica la intervención de la OTAN en Medio Oriente en la creación de un “régimen democrático”?

La caminata transformadora | Por Samuel Escobar


Van los dos caminantes a pie, cabizbajos, confundidos, comentando lo que ha pasado en esa pascua en Jerusalén. Al profeta Jesús cuyo verbo claro y rotundo entusiasmaba a los pobres y atraía por igual a pescadores como Pedro, a guerrilleros como Simón Celote y a cobradores de impuestos como Mateo, lo acababan de ejecutar. Se había atrevido a criticar sin cortapisas a la élite docente y religiosa, “Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas”, echándoles en cara la hipocresía y la religiosidad aparatosa con que cubrían su corrupción y sus abusos. Al ver la religión convertida en negocio se había indignado al punto de armarse de un látigo y echar a los mercaderes. Los saduceos que administraban el negocio del templo y la jerarquía religiosa, que había perdido la confianza del pueblo, se pusieron de acuerdo en que había que eliminar a este profeta: era un peligro para el desorden establecido.

Como ellos no podían matarlo, ya que el poder romano era el que dominaba, había que convencer al gobernador Poncio Pilato, conocido por ser de mano dura con los revoltosos y como buen romano preocupado sobre todo por el orden y la estabilidad. Acusaron a Jesús de estar soliviantando a las masas y de querer hacerse rey. Pilato entrevistó personalmente a Jesús y se dio cuenta que era inocente de aquello que lo acusaban. Pero, “con la jerarquía religiosa nos hemos topado”, dijo para sí, y aunque trató de lavarse las manos terminó cediendo al chantaje. El profeta fue condenado a morir crucificado. Una vez más la injusticia disfrazada de justicia triunfaba, el odio vencía al amor, el mal se imponía sobre el bien. La vieja historia se repite. Es el drama humano de siempre y no hay esperanza de cambios. Por eso van los dos caminantes hacia Emaús, cabizbajos y derrotados. Serán once kilómetros de triste recorrido.

Y siguen los muros | Por Alexander Cabezas

¡Cayó el Muro de Berlín...! Fue la noticia más importante que circuló en el mundo entre los días 9 y 10 de noviembre de 1989.

Este muro erguido por más de 28 años, separó a hermanos, familiares y amigos, dividiendo a Alemania en dos. Fue un intento por desmembrar a la ya azotada nación que había sido repartida como despojo de guerra entre los ganadores de la Segunda Guerra Mundial y, sesgó a un pueblo que a decir verdad era quien se encontraba en el medio.

El “Muro de la vergüenza” como también se le llamó, fue testigo de más de cien personas masacradas por cometer su único crimen… ¡Tratar de brincarlo!

Lo cierto es que hoy día otras murallas se mantienen tan firmes como los cimientos que sostienen sus intenciones, entre ellos están:

El “Muro de la Tortilla”, como coloquialmente se le conoce. Construido con el propósito de detener a los emigrantes latinos a territorio estadounidense. Ha cobrado más vidas juntas, que el Muro de Berlín en todos sus 28 años de existencia. Según algunas fuentes, cerca de 3 mil personas han muerto buscando “trepar al sueño americano”.

Documento final CLADE III | Rumbo al CLADE V

Continuando con nuestra caminata hacia el CLADE V a realizarse en Costa Rica en el 2012, te traemos en esta oportunidad el documento final del CLADE III conocido como "La Declaración de Quito" El CLADE III se realizó del 24 de agosto al 4 de septiembre de 1992 en Quito, Ecuador

Fotografía de Alberto Matos
PROLOGO

A 500 años de la llegada de los europeos a las Americas, convocados a Quito, Ecuador del 24 de setiembre de 1992 para el III Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE III), expresamos nuestra gratitud a Dios por este encuentro de evangélicos de 24 países con su riqueza de culturas, etnias y lenguas. Nos reunimos bajo el lema “TODO EL EVANGELIO PARA TODOS LOS PUEBLOS DESDE AMERICA LATINA”, en un momento de grandes cambios en el mundo, que plantean serios interrogantes para la situación de los pueblos de nuestro continente.

Confesamos nuestra fe en todo el evangelio de Jesucristo conforme a las Sagradas Escrituras, hermanados con todas las iglesias evangélicas de América Latina, y en el mismo espíritu de CLADE I y II. Reflexionamos sobre algunos aspectos del evangelio, en relación con nuestro contexto y el desafío que presenta para nuestra participación en la misión mundial. Nos comprometemos a llevar a la práctica misionera las consecuencias que surgen de la reflexión y los testimonios presentados en este encuentro.

I. TODO EL EVANGELIO

1. El evangelio y la Palabra de Dios

Todo el consejo de Dios y la manifestación de su Reino se nos han dado a conocer por medio del evangelio. Las escrituras registran la revelación de Dios en la historia por medio de hechos concretos. Ellas convergen en Jesucristo, la expresión plena y definitiva de la revelación de Dios. Por tanto, la Palabra de Dios es el fundamento y punto de partida para la vida, teología y y misión de la Iglesia.

La postmodernidad no existe | Por Manfred Svensson

John Caputo, ese entretenidísimo epígono de Derrida, escribió hace algunos años un libro con el título Against Ethics. Sería tal vez un error leerlo como una genuina propuesta amoralista, pues ¿quién va a confesar algo así en el título? Se trataba más bien de lo mismo que hace Derrida en su libro Dar la muerte: contar la historia del sacrificio de Isaac como el relato de un Abraham que deja atrás las normas universales para escuchar una voz particular y responder de modo responsable ante ella. Abraham es así convertido por Derrida en una suerte de “héroe de la vida diaria”, que nos permite sacar una moraleja sobre la moral. Y esta moraleja es que en realidad el actuar responsable es un actuar injustificable: el que da razones, el que se explica, el que rompe el silencio (Abraham no le dijo nada a Sara, y respondió con meras evasivas a Isaac), no está atendiendo al llamado del otro, sino actuando conforme a categorías puramente “generales” o "universales" (lo que los paleocristianos llamamos ética). Este Abraham (que nace de la lectura hecha por Derrida del Temor y Temblor de Kierkegaard), es entonces protagonista no de la historia de un sacrificio de Isaac, sino de un sacrificio de la ética. Pero un sacrificio cometido no en el altar de un amoralismo cualquiera, sino en el altar de otra ética, la de la responsabilidad.

Siempre con cuidado | Por Abel García

No me cansaré de repetir, a costa de parecer cansino y monótono, que el acercamiento al texto bíblico debe ser con mucho respeto, como penetrando en un lugar sagrado, con ansias de encontrar lo que Dios quiere decir. Acercarse a la Biblia debe ser reverente, debe motivarnos a prepararnos en serio, a no ser advenedizos, a conocer lo más posible del escenario histórico y social al que nos estamos aproximando, comprendiendo que la Biblia no es plana, que es muy distinta la situación de Abraham, de los tiempos de la judicatura, del exilio o de los años de la predicación de Cristo, siendo plenamente conscientes de nuestros particulares sesgos, evitando introducir categorías modernas en textos tan antiguos como, por ejemplo, la historia de Job. Para leer por leer está el periódico o Facebook.

Con pena, creo que tampoco dejaré de encontrar abiertas distorsiones al texto. Conste que la Biblia tiene harto espacio para la saludable discrepancia dependiendo del código hermenéutico que estamos utilizando. Por ello, existirán en muchos casos distintos acercamientos y conclusiones de lo dicho en la Palabra. Alguna vez me refería a eso como la teoría de las bandas, por donde sanamente pueden discurrir las interpretaciones que enfatizarán en una u otra cosa. Sin embargo, siempre se encontrarán textos y opiniones que rayan en lo no cristiano. Y, para hacer las cosas peores, los que dan estas opiniones suelen estar enfermos del virus sectario, esto es, creen que su interpretación es la única correcta, mirando con menosprecio y orgullo a los que piensan diferente. Son agresivos, maniqueos, obcecados; les es imposible ver la realidad desde otros ojos. Son ciegos en la práctica.
 
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