POÉTICA DE LA RESILIENCIA: El poético afrontamiento de lo adverso | Por Luis Cruz Villalobos


Un hombre es un hombre
en cualquier parte del universo
si todavía respira.

No importa que le hayan
quitado las piernas
para que no camine.

No importa que le hayan
quitado los brazos
para que no trabaje.

No importa que le hayan
quitado el corazón
para que no cante.

Nada de eso importa,
por cuanto,
un hombre es un hombre
en cualquier parte del universo
si todavía respira
y si todavía respira
debe inventar unas piernas,
unos brazos, un corazón
para luchar por el mundo.

José María Memet[i]


Poética resiliente

Es interesante que la Poética de Aristóteles aborde de modo exclusivo el análisis estético de la Tragedia como obra artística particular[ii]. Aquí no me referiré a temas literarios, simplemente quiero mencionar que efectivamente el afrontamiento de las tragedias tiene su dinámica y estructura, su ritmo y recursos propios. Existe una poética, una modalidad creativa particular, para lograr componer o re-componer del desastre la belleza, de la tragedia el cambio, del sufrimiento la esperanza. La resiliencia es un arte poético, un estilo de composición de la vida que privilegia las notas mayores, los tonos luminosos, las palabras vitales. Todos los que afrontan con resiliencia la adversidad son poetascreacionistas, tal como los describe en su quehacer Vicente Huidobro:

Que el verso sea como una llave

Que abra mil puertas (…)
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida, mata (…)
Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Sólo para nosotros

Viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.

Mas allá de la soberbia que muchos le han atribuido a estas últimas palabras de Huidobro, el que se enfrenta a la tragedia debe ser efectivamente un pequeño-creador, un artista o artesano de la vida (imitador del Creador y Artesano fundante del ser), que hace florecer la rosa en su relato de esperanza y no la deja muerta en el pasado, sino que se proyecta con sentido, abriendo mil puertas junto a otros.

Poiesis y resiliencia

El término griego poisesis, tal como lo han ocupado Maturana y Valera al referirse al carácter central de los organismos vivos (auto-poiesis)[iii], es un concepto muy bello que podría traducirse literalmente como “poema”, pero se refiere a cualquier creación artística hecha a mano, es decir, toda obra de un artesano[iv].

La resiliencia, tal como lo indica el poema citado al inicio de este texto, corresponde a un proceso de restauración, un acto artístico de re-creación del propio ser, del propio sentido, de los vínculos y  afectos, de aquella narración dócil y central que es nuestro Sí mismo (self). Pues, mientras permanezca nuestra respiración (metáfora de pneuma o espíritu[v]) habrá aún esperanzas.

Poesía, poemas y resiliencia

Dice Heidegger, refiriéndose al acto de escribir poesía:
"El escribir poesía no es primariamente una causa de alegría para el poeta, más bien, el escribir poesía es alegría, es serenificación, porque es en el escribir, que consiste el principal retorno a casa... Escribir poesía significa existir en esa alegría, que conserva en palabras el misterio de la proximidad del Alegrísimo. Lo sereno conserva y tiene todo en tranquilidad y en totalidad... Es lo santo. Para el poeta, lo "Altísimo" y lo “Santo" son uno y lo mismo: lo Sereno. Como origen de todo lo que es alegre es lo Alegrísimo. Aquí es donde ocurre la pura serenificación". [vi]
En esta línea, el poeta no logra entender la pregunta ¿Para qué sirve la poesía? Pues el poeta no “utiliza” la poesía, sino que esta fluye como un caudal natural y vital. La poesía así entendida ha acompañado al ser humano desde siempre, como su expresión natural ante el encantador y desconcertante mundo del que forma parte.

La poesía ha estado ligada al sufrimiento humano desde siempre, ha acompañado a los hombres y mujeres en sus adversidades y miserias, cumpliendo un rol, por lo general, muy poco comprendido y valorado. Sin embargo, es el poema, entendido como expresión artística en general (haciendo alusión a su etimología mencionada) un elemento central en la recuperación del trauma.

Paul Ricoeur, citando en una entrevista a Hannah Arendt, dice: “Todos los dolores pueden ser llevaderos si los colocas dentro de una historia (o un poema) o cuentas una historia acerca de ellos”[vii], para luego añadir: “la vida en sí misma está en búsqueda de narrativa (y poética), porque procura descubrir un patrón que le permita lidiar con la experiencia de caos y confusión”, lo cual resulta sumamente cierto en lo que respecta al afrontamiento resiliente de todo tipo de adversidad.

Notas:


[i] “La misión de hombre que respira”, en: Arteche, M.; Massone, J.A. y Scarpa, R.E. (1988). Poesía Chilena Contemporánea. Santiago de Chile: Andrés Bello. p. 315.
[ii] Cf.  Aristóteles (2003). Poética. Trad. E. Schlesinger. Buenos Aires: Losada. Se dice que otras partes de esta obra se perdieron, quedando solamente este tratado sobre la estética de la tragedia.
[iii] Cf. Maturana, H y Varela, F. (1972). De Máquinas y Seres Vivos. Santiago de Chile: Universitaria; Maturana, H. y Varela, F. (2003). El Árbol del Conocimiento. Bueno Aires: Lumen.
[iv] Cf. Ávila, M. (2008). Carta a los Efesios: comentario para exégesis y traducción. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas.
[v] En griego y hebreo, respiración, aliento, viento y espíritu son el mismo término: pneuma ruaj, respectivamente.
[vi] Heidegger, M. (2000).  Existencia y Ser. Madrid: Tecnos.
[vii] Mena, P. (Comp.) (2006). Fenomenología por decir: homenaje a Paul Ricouer. Santiago de Chile: Universidad Alberto Hurtado. pp. 29, 31 (paréntesis añadido).

Sobre el autor:
Luis Cruz Villalobos, chileno, es Ministro Presbiteriano, miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana.  Es Psicólogo Clínico doctorándose en Teología.   Director del Centro de Investigación de Resiliencia y Espiritualidad (CIRES) .

Sitio web de Luis: Centro de Investigación de Resiliencia y Espiritualidad

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