Interludio Sociológico, Primera Parte | Por Ariel Corpus

Interludio sociológico es una pequeña serie, unos brevarios, sobre los clásicos de la sociología que pretenden mencionar algunos puntos sobre el pensamiento de tal o cual autor. No buscan ser textos acabados ni académicos, sólo ejercicios breves.

Marx, el marxismo y la sociología

Para poder vincular al Marxismo con la Sociología se señaló un eje en común que orienta el desarrollo de ambos: la acción y la estructura. En este sentido, cuando el marxismo se orienta a la acción se convierte en Marxismo como ciencia, sin embargo, cuando se orienta a la crítica, es Marxismo como acción. La misma lógica funciona para la Sociología, cuando es orientada a la acción se convierte en Sociología interpretativa y, cuando se vuelve a la estructura, en Sociología objetiva. Como se denota, la correspondencia entre Marxismo y Sociología corresponde al énfasis de la crítica-interpretativa y, la ciencia-objetiva.

Este cuadro guió el primer argumento del curso, pues de ahí se dedujo que la correspondencia: Marxismo como crítica-interpretativa pone el énfasis en el individuo sobre la estructura, de este modo los sujetos sociales y sus acciones determinan la estructura, por el otro, el Marxismo como ciencia-objetiva intuye que la estructura económico-social determina a los individuos y por lo tanto a sus acciones. En el caso de la Sociología pasa la misma lógica. Por ejemplo (usando a los teóricos sociales) Durkheim se vincula a la primera correspondencia al prestar atención a la estructura social, por otro lado, Weber señalará que las acciones determinan los cambios en la estructura.
Hasta este punto se ha planteado un cuadro dicotómico que presenta al marxismo como crítica por un lado y, por otro, como ciencia. Según los estudiosos de Marx se ha planteado que el desarrollo de su pensamiento transitó entre ambas formas de concebir la realidad. El Marx que desarrolló su pensamiento como crítica, se visualiza en los Manuscritos económico-filosóficos (1844), posteriormente, hay un Marx que se centra entre ambas concepciones en La ideología alemana (1850) y, finalmente, el Marx que conocemos más, acercándose a la ciencia y privilegiando el poder de la estructura sobre la acción y los individuos, es el que escribe El capital (1852).

En este sentido surgieron preguntas útiles, ¿tenemos que hablar de dos marxismos?, ¿ambas interpretaciones se pueden articular o son netamente disimiles?, ¿nuevas interpretaciones de Marx resuelven o agrandan el problema de la dicotomía clásica? Ante tales interrogantes resultó indispensable una respuesta de Bauman que se puede sintetizar en tres oraciones: (1) El marxismo es una actitud y posición; (2) El marxismo es una manera de analizar el mundo social y; (3) El marxismo no se debe asumir como axiomas o leyes fijadas.


Sobre el autor:
Ariel Corpus es mexicano, Licenciado en Ciencias Históricas; Maestro en Antropología Social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Sureste (Chiapas, México). Sus líneas de interés se circunscriben a los estudios históricos y antropológicos del protestantismo, sociología de la religión, el vínculo jóvenes-religión, la emergencia de las juventudes indígenas, y la relación entre teología y ciencias sociales.  
Sitio web de Ariel: De Historia, Antropología y Ciencias Sociales 
 
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