En el Camino con Jesús | Día 10: Culto y vida; vida y culto | Por Harold Segura

"Por tanto, si en el momento de ir a presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene algo en contra de ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano. Luego regresa y presenta tu ofrenda"
Mateo 5:23-24
(La Palabra, Sociedad Bíblica de España, 2010)
Imagen: Pixabay
La desconexión entre la vida y el culto era tan común en la época de Jesús como lo es para nosotros hoy. Las ceremonias religiosas eran fastuosas, el cumplimiento de los ritos se observaba con sumo cuidado y las leyes eran cumplidas más allá de lo que pedía el texto escrito. La letra de la ley era más importante que su espíritu y cumplir con las tradiciones de la institución era más importante que respetar la vida del prójimo.

Por eso Jesús, es este caso, pide que quien vaya a entregar una ofrenda y recuerde que tiene una relación quebrantada con alguna persona, deje la ofrenda en el altar y emprenda primero el camino de la reconciliación. Para el Maestro, de poco vale ofrecer un rito si éste no está respaldado por una vida en armonía con Dios y con el prójimo. Ya los viejos profetas habían enseñado lo mismo (Isaías 1:14-18).

Ahora observemos lo que sigue: dice Jesús que después de que se haya logrado la reconciliación, la persona debe regresar al altar y, ahora sí, presentar la ofrenda. Porque así como al culto sin reconciliación le falta todo, a la reconciliación sin la celebración en el altar le quedaría faltando algo. Este balance entre "culto, vida y culto" es admirable en la enseñanza de Jesús.

Nuestras prácticas cultuales tienen, además de un innegable contenido espiritual, un profundo sentido sanador. En el culto escuchamos la voz del Señor que por su Palabra nos invita a santificar nuestra vida cotidiana, así como en la vida, entre sus luchas, alegrías y ansiedades, escuchamos la misma voz que nos llama al descanso restaurador del altar: reconcíliate y después "regresa y presenta tu ofrenda".

Para seguir pensando:
"En el espacio de lo sagrado el alma puede respirar, puede desarrollarse, puede florecer. Solamente lo sagrado cura. Hoy, para poder mantenernos en nuestro mundo, necesitamos el espacio de lo sagrado, que cura y protege"
Anselm Grün (Teólogo, escritor y Abad benedictino alemán)

Vale que nos preguntemos:
¿De qué manera cultivo mi vida espiritual? ¿Cuáles son las disciplinas espirituales que estoy practicando con mayor asiduidad? ¿Necesito reconciliarme con alguien?

Oración:
Amigo Jesús, quiero cultivar con mayor intensidad y disciplina mi vida espiritual. Ya sé que de poco vale que observe las disciplinas del altar si no soy una persona solidaria, pacificadora y amorosa. Ayúdame a seguir el ejemplo de Jesús, a ser coherente y a hacer la paz.
Amén



Sobre el autor:
El pastor y teólogo Harold Segura es colombiano, radicado en Costa Rica. Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International y autor de varios libros. Anteriormente fue Rector del Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia.




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