¡Feliz año 2011!


"Tú coronas el año con tus bondades,
y tus carretas se desbordan de abundancia"

- Salmos 65:11 NVI

El Apocalipsis en su contexto histórico | Por Juan Stam

Estudiemos el Apocalipsis con Juan

Ningún libro se escribe en el vacío. El Apocalipsis, como cualquier otro libro, se entiende bien sólo en estrecha relación con su contexto. Se escribió frente a un contexto complejo, que podemos llamar los múltiples "mundos" de Juan: su mundo político fue el imperio romano, bajo el emperador Domiciano. Su mundo geográfico fue la provincia romana de Asia Menor, aunque probablemente nació en Palestina. Su mundo existencial fue la isla penal de Patmos. Su mundo literario consistió en las escrituras hebreas, la vasta biblioteca de escritos apocalípticos y rabínicos, y en menor grado los rollos de Qumrán. Su mundo espiritual, además del Antiguo Testamento, abarcó su ministerio pastoral, su llamado profético y la vida litúrgica en las comunidades. De algunas de estas áreas del mundo de Juan hemos hablado ya, y otras son de por sí evidentes.

El imperio romano a finales del primer siglo: Después de haber sido una monarquía (753-510 a.C.) y una república (509-31 a.C.), bajo el reinado de Augusto (cuyo nombre propio era Octavio) Roma se convirtió en imperio (31 a.C-527 d.C.). Augusto tomó el título de princeps senatus, que a diferencia de consul no se compartía con otro colega igual ni tenía que someterse a elecciones anuales. Bajo su larga y muy eficiente administración, concentró en sus propias manos todo el poder, incluso el de vida y muerte, de guerra y paz, en Italia y en las provincias. Además, logró una sucesión pacífica del poder para su hijo adoptivo, Tiberio. Su dinastía duró hasta el suicidio de Nerón en 68 d.C. Esas reformas dieron gran estabilidad al imperio e inauguraron un largo período de pax romana.

Errar es bueno | Por Nicolás Panotto

Es común pensar que errar es malo. Errar es una equivocación. Pero, ¿qué es errar? Más aún: ¿por qué decimos que erramos? Errar implica la existencia previa de un “blanco”. Ahora, ¿de dónde salió ese blanco que condiciona nuestra “puntería”? Más aún, ¡¿quién lo puso delante de nosotros?!

Sigo pensando: ¿errar significa transformarse en errante? ¡Qué dañinas las subjetivaciones! Mi condición, mi esencia, a veces de por vida, se ve sujeta a “aquello” que hago o hice, a ese “error” que cometí.

¿Qué sería la vida sin errores? Imaginémoslo por un momento. ¿Sería posible? ¿Existe ese camino derecho, único, sin vueltas, sin fisuras? (¡Ay, qué escalofríos!) ¿Significa esto que “hacer bien” es no errar, o sea, ir hacia un blanco predeterminado, sin irme por la tangente, “caminar derechito”?

Veo la imagen del camino en mis expresiones. Es que ella es una de las mejores metáforas para definir la vida. ¿Acaso ella no encuentra su valor en la posibilidad de moverse dentro de las multiformes posibilidades que se le presentan? ¿Acaso Dios mismo no nos abre hacia ellas para elegir libremente? (¡Libertad!: esencia del ser humano, sello de la divinidad en la existencia) Se dice que errar es malo por “salirse del camino”. ¿Pero acaso lo malo no sería esa visión de la vida que achica sus enormes potenciales a un camino acotado, derecho, único? ¿No es eso desperdiciar vida?

Jesucristo, el canto de las otredades | Por Leonardo Alvarez


El título del presente artículo está inspirado en un diálogo con un amigo sociólogo, con quien he tenido importantes conversaciones sobre el ser y quehacer de nuestro país. La otredad representa en un contexto socio – cultural, a todos aquellos grupos que se encuentran al margen, desvinculados de los poderes de turno y en una condición de subordinación. Se refiere a los sin voz, a aquellos que no encajan dentro de los temas mediáticos a los que no son validados por sus diferencias educacionales, económicas, morales, entre muchas otras.

La otredad surge siempre en constante tensión con el poder, por lo que mientras existan grupos dominantes, llevando a cuesta una ideología de turno, siempre existirán las otredades tratando de subsistir en la oscuridad y la invisivilización.

En la época en que Jesucristo irrumpe en la historia no fue diferente. Los grupos dominantes estaban estructurados con esa destructiva complicidad de poder político y religiosa que nos ha perseguido hasta nuestros días. Hace pocos días tuve la oportunidad de visitar Uruguay donde pude conocer algo de su historia y su reconocida laicidad, la cual, me contaban algunos amigos, proviene de ser el primer país en lograr la separación Iglesia- Estado, lo que se remonta al 1918. Chile y el resto de América Latina ha vivido la misma experiencia histórica con sus respectivas características, y hemos sido testigos como, a pesar de ello, la religiosidad sigue ocupando un rol preponderante en mucho del quehacer desde las naciones, no solo en las repercusiones de beneficencia sino también, muchas veces, desde el poder que les confieren los números.

Navidad, o la historia del Dios que “nació de nuevo” | Por Ignacio Simal

En una ocasión, Nicodemo, un principal de los judíos, visitó a Jesús durante la noche. Sostuvo una conversación con él. Durante la conversación, Jesús, le dijo que para ver / entrar en el mundo según Dios debería nacer de nuevo (Jn. 3:3,5). A lo que Nicodemo respondió: ¿Cómo puede una persona nacer siendo vieja? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

Y ahí, si se me permite, se encuentra el meollo de la Navidad. La posibilidad que se le concede a cada ser humano de rehacer su biografía, y no depender de la herencia que ella nos ha ido dejando durante el espacio de tiempo que ha transcurrido desde que salimos del vientre de nuestra madre.

Dios es el ejemplo de ello. Dios, a través de su encarnación en Jesús, regresa al vientre de la historia, la madre de todos nosotros, y nace de nuevo. Nace de nuevo en Jesús, e inicia un recorrido mediante el que recompone su propia biografía. Una biografía maltratada por la mano del ser humano.

Cuarto domingo de Adviento | Mensaje dominical 19 de diciembre de 2010

Fuente: Servicios Koinonia  y CLAI 

Dibujo de Cerezo Barredo
Is 7,10-14: La virgen está encinta y dará a luz
Salmo responsorial 23: Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.
Rm 1,1-7 : Por él hemos recibido este don y esta misión
Mt 1,18-24: No temas recibir a María como esposa

Llegamos al cuarto y último domingo de adviento. Desde el inicio, la idea que ha atravesado todo este tiempo en las primeras lecturas ha sido la esperanza confiada, pero activa, de que Dios actuará a favor de los débiles, de su pueblo. Mientras que en la lectura evangélica de todos estos días, hemos podido ir contemplando esa promesa de Dios hecha realidad, hecha acción a través de su hijo Jesús.

Precisamente en el pasaje de Isaías que escuchamos hoy resuena ese anuncio esperanzador del nacimiento de alguien que estará permanentemente inserto en medio de su pueblo. Al parecer estas palabras del profeta al rey Acaz se dieron en un contexto en el que las esperanzas del mantenimiento de la seguridad del reino de Judá se centraban más en el poder político y militar, dejando a un lado la confianza en YHWH. Isaías ha visto los afanosos intentos del rey para aliarse con sus vecinos en orden a defenderse de las amenazas del reino del norte, quienes a su vez se han aliado con otros para defenderse del poderoso de turno.

Para despertar de nuevo la confianza en Dios, el profeta se vale de un hecho probablemente histórico, el embarazo de alguna de las doncellas del rey. Así como esa joven dará a luz un primogénito, del mismo modo enviará Dios un descendiente davídico que asuma los destinos del pueblo, en medio del cual estará siempre; por eso su nombre “Emmanuel”, Dios con nosotros. Con base en esta profecía, se fue fomentando la idea de que el Mesías nacería de una virgen. Toda primeriza en Israel albergaba la esperanza de ser la madre del Mesías; todo ello debido a la misma terminología empleada tanto en el hebreo como en el griego y luego en nuestra lengua. Cuando Mateo relata la concepción de Jesús, se hace eco de esta profecía de Isaías y lo cita textualmente.

Biblia, historias de terror e infancia | Por Ignacio Simal

“Vi un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó a gran voz diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: «¡Venid y congregaos a la gran cena de Dios! Para que comáis carnes de reyes y capitanes y carnes de fuertes; carnes de caballos y de sus jinetes; carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes” (Apo. 19:17,18), escribió hace siglos el vidente de Patmos.


El apocalíptico Juan describe en su texto, entre otras descripciones, una escena dantesca y macabra a la que denomina “la cena de Dios”. Las aves del cielo desgarran las carnes de los muertos en el campo de batalla. “Dios ha vengado la muerte de sus siervos”, escribirá (Apo. 19:2). Ante tal escena y comprensión del actuar divino, ¿qué podemos decir?

No quiero guardar silencio ante las “historias” de terror que en muchas ocasiones describe la Biblia. Sí, son imágenes que responden a otros parámetros culturales y teológicos, pero ello no evita que produzcan en mi, y en muchos cristianos, una cierta desazón y, por qué no decirlo, cierta repugnancia. No reflejan al Dios que se manifestó a través de la buena noticia que anunció Jesús de Nazaret, Dios hecho carne.

Urgidos de transparencia | Por Abel García


Wikileaks es el tema de moda, qué duda cabe. El gallinero está revuelto porque los gringos han estado husmeando por todas partes (en realidad, eso ya lo sabíamos, pero una cosa es suponerlo y otra –muy diferente- es confirmarlo con hechos) y nos estamos enterando de cosas de todo calibre. Que las pastillas que toma Cristina, que la frontera sur de México es una coladera, que tal canciller es un incompetente, que aquel primer ministro tiene un negociado con tal producto… nada que no se discutiese en los pasillos de edificios oficiales de todo el mundo. Nada nuevo, en realidad. Pero igual, Estados Unidos nos está mostrando una cara que los deja en condiciones miserables, disminuidas inclusive hasta ante sus aliados. Han perdido la confianza.

Recuerdo que una vez nos pusieron en una disyuntiva durante un ejercicio ficticio en la iglesia: imagina que existiese una cámara que sin que nos diéramos cuenta grabó cada paso de nuestra vida, desde el nacimiento ante hoy. ¿Te sentirías orgulloso si ese video se muestra? ¿Qué tan cómodo te sentirías si todos pudieran ver el contenido de esa filmación? Sin excepción, todos comentamos que preferiríamos que eso se mantenga como está; esto es, en el profundo secreto. Realmente es un escenario que no quiero ni imaginármelo. O sea, todos sabemos que fallamos y que tenemos nuestros asuntillos, “nadie es perfecto” decimos con frecuencia, pero estamos tranquilos con las suposiciones, no con las confirmaciones. La pesadilla de la difusión le ha sucedido al gobierno norteamericano. Cada día vemos más secuelas del escándalo, agravándose con la evidente persecución al causante de la filtración.

Tercer domingo de Adviento | Mensaje dominical 12 de diciembre de 2010

Fuente: Servicios Koinonia  y CLAI 

Dibujo Cerezo Barredo
Is 35,1-6a.10: Dios en persona los salvará
Salmo responsorial 145: Ven, Señor, a salvarnos.
St 5,7-10: Tengan paciencia, hasta la venida del Señor
Mt 11,2-11: No ha surgido aún de mujer alguien mayor que Juan el Bautista

Nos narra Gn 1,1 que al principio todo era caos, no había vida. El profeta Isaías prácticamente compara al pueblo de Israel con esa misma situación. En el momento en que Isaías escribe el horizonte de la comunidad judía era de caos, de no vida. Ante un panorama tan negativo, el profeta, hombre tocado por el Espíritu, tiene la misión de generar vida. Así como en el Génesis, del caos se va pasando a la armonía y hermosura de la creación, así el profeta va despertando el entusiasmo de los desterrados poniendo delante de ellos las imágenes más atractivas de la naturaleza. El destierro es el caos en el cual han tenido que enfrentar la realidad de muerte, y de allí volverán a salir a la vida. El Dios, que del caos creó el cosmos, volverá a actuar una nueva creación; no cabe duda de que su poder es incomparable. Tal vez el pueblo ha tenido que enfrentar el desafío de un Marduk, dios de Mesopotamia, prácticamente erigido por encima de YHWH; sin embargo, el poder del Dios de Israel no se mide por la fuerza ni por la dominación; se mide sobre todo por su amor y su misericordia. Los israelitas podrán estar tranquilos, porque en la nueva creación, quien estará el frente de todo será el mismo Dios que creó cielos y tierra y que un día hizo opción por lo más débil: los antepasados de Israel cuando estaban sometidos a la servidumbre en Egipto.

Desde la cárcel Juan envía unos mensajeros para que interroguen a Jesús: “eres tú o tenemos que esperar a otro”? La pregunta recoge no sólo la inquietud de Juan, sino también las inquietudes e interrogantes de todos los que en Israel esperaron y siguen esperando al Mesías. A lo largo del tiempo se había tejido todo tipo de descripciones y características ideales sobre el Mesías, no sólo en cuanto al evento mismo de su llegada, sino en cuanto a su misma misión. Esto dio para que muchos charlatanes se atribuyeran el título de mesías, propiciando así los naturales desconciertos entre la gente.

Entre bipolaridades y pluriformidades

Las Teologías de la Liberación Latinoamericanas (TLL) ya tienen en su haber más de 35 años de historia (un poco más, un poco menos según el/la historiador/a). Y es por ello que durante todo este tiempo, hasta el día de hoy, ha sido ampliamente analizada, lo cual refleja su importancia y relevancia para el ámbito de la reflexión teológica (como dijo un amigo: “toda teología que intente plantear algo serio debe indefectiblemente cruzar por las aguas de las TLL”).

La discusión en torno a esta propuesta teológica es tan amplia que abarca muchísimas áreas de la metodología teológica en general: la dogmática, la eclesiología, las ciencias sociales, la misiología, la teología sistemática, etc. Pero en esta ocasión me gustaría centrarme en los aportes actuales en torno al sentido de la mediación socio-analítica de las TLL, partiendo de un texto de Ivan Petrella (doctor por la Universidad de Harvard, profesor en el Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Miami) que estudiamos junto a un grupo de estudiantes hace un tiempo atrás llamado “Teología de la liberación, capitalismo y democracia: hacia un nuevo proyecto histórico” (2000:213-230).

"Soy indispensable" | Por Abel García


Eso es lo que cree mucha gente, usualmente si son líderes de organizaciones de muy diferente calibre, cuando pretenden mantenerse en el control del poder por toda la vida si pudieran. Los argumentos son muy diversos, yendo desde la justificación por eso del “vox populi, vox dei” de los dictadores a la solemnes citas eclesiales de dogmas vetustos, leyes anacrónicas o palabras profético-inspiracionales que dicen, serias, que organismos como la iglesia no son instituciones humanas, que eso de democracia no existe allí, que en el fondo las balotas y ánforas no son voluntad de Dios. Si no, las votaciones estarían en la Biblia, pues, me dijo un día una hermana con aplomo marcial.

Sé que el tema de reelecciones puede ser complejo en algunos estamentos. A mi entender, organismos de base democrática deben tener, necesariamente una sana rotación de mandos, por cuestiones de productividad, sanidad y permanencia en el tiempo. La gente también se deprecia –por decirlo en alguna manera-, se cansa y pierde creatividad. Necesita renovarse y no lo conseguirá haciendo lo mismo. Además, el deseo de poder nos va comiendo por dentro y nos transforma lentamente. Nuestros políticos, en todos nuestros países, son un triste ejemplo de eso: demasiados están deformados por su ambición. La renovación, insisto, es fundamental. Por ello, por principio, no deben existir reelecciones en instituciones que se precien de democráticas. Al menos, no inmediatas -sin jugarretas como la que quisieron armar los Kirchner en Argentina, con su idea de la alternancia-.

Segundo domingo de Adviento | Mensaje dominical 5 de diciembre de 2010

Fuente: Servicios Koinonia 

Dibujo Cerezo Barredo
Isaías 11,1-10
Juzgará a los pobres con justicia

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.

Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastoreará. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará con la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar.

Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

La propaganda es un arma predilecta del dragón | Por Juan Stam

Estudiemos el Apocalipsis con Juan

¡Satanás es el dueño de muchos medios
de comunicación masiva!
(Relectura contextual de Apocalipsis 13)


Después vi que de la tierra subía otra bestia.
Tenía dos cuernos como de cordero,
pero su voz era la voz del dragón.
Ejercía toda la autoridad de la primera bestia
en presencia de ella,
y hacía que la tierra y sus habitantes adoraran a la primera bestia...
(Apocalipsis 13:11-12)

La interpretación del falso profeta como ministro de propaganda, y del dragón como especialista en engaño (12:9; 13:14; 18:23; 19:20; 20:3,8,10; cf. 2:20), toca un tema muy central al argumento del Apocalipsis. El falso profeta, en servicio al dragón y la bestia, es el encargado de las mentiras del Sistema. Y eso, para Juan, es diabólico.

En la visión del milenio, el dragón fue encadenado y echado al abismo "para que no engañara más a las naciones" (20:3; ¡censura de la propaganda engañosa!), pero apenas termina su sentencia en la prisión y "saldrá para engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra" y conducirlos a una nueva guerra (20:8). Eso, en lenguaje moderno, se llama propaganda de guerra, montada sobre el caballo rojo en sus maquinaciones belicistas para quitar la paz de la tierra (6:4).

¡Música Maestro!: Una experiencia ecuménica | Por Alexander Cabezas

La última semana de noviembre se realizó el Segundo Encuentro del Foro Cristiano Mundial (Global Christian Forum) en San José, Costa Rica. Unos 40 líderes de 19 países de América Latina y el Caribe y de la iglesia ortodoxa rusa, católica, anglicana, evangélicas, entre otras, nos reunimos para profundizar el compromiso con la Palabra de Dios y la misión cristiana.

Particiopantes II Encuentro Latinoamericano Foro Cristiano Mundial
Tuvimos un tiempo muy especial gracias al programa, a los cantos, a las oraciones y las ponencias que reforzaron los objetivos de esta iniciativa. Fue una experiencia que enriqueció y nutrió mi compromiso de fe a favor de la unidad. De hecho, ahora tengo nuevos amigos que nacieron de este encuentro.

Casi al cierre del congreso, durante el último receso, algunos participantes con buena voz y guitarra en mano, comenzaron a entonar tangos, rancheras, boleros y otro repertorio de música contemporánea latinoamericana. Poco a poco de forma espontánea, los presentes nos fuimos agrupando seducidos por el calor de la chimenea y la música que dio sabor y color al momento.
 
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